El increíble rollo de los enrollados

Esta columna acusa, en las últimas semanas, un aumento de las quejas sobre fluctuaciones en el voltaje eléctrico, que traen roturas en equipos electrodomésticos del sector residencial.

Luis Dipotet reside en Ana Pegudo 209, reparto Capiro de la ciudad de Santa Clara. Y producto de fluctuaciones en el voltaje (81 viviendas se alimentan de un solo transformador), en febrero de 2002 se les quemó el enrollado a dos ventiladores suyos. Reclamó a la OBE y se certificó que era responsabilidad de la entidad.

Entonces se le dijo a Dipotet que no había financiamiento para acometer el enrollado de los equipos, y debía esperar. Ellos le avisarían. Pero transcurrió un año y nada. Volvió y le repitieron lo del financiamiento. Ya entonces el afectado se dirigió a la instancia provincial. Pasó otro año y nada. Retornó Dipotet al municipio, y le dijeron que no había respuesta para él.

Entonces retornó a la Empresa en la provincia y allí le comunicaron que habían contratado un nuevo proveedor para los enrollados, pero debía realizar la solicitud para ese trabajo desde la OBE municipal. En esta última, le dijeron que iban a revisar su expediente.

En el 2005, su caso pasó a la provincia y se recibieron los dos equipos, pero todo terminó en «mentiras y dilaciones». Ya en enero de 2006, allí le recibió el funcionario que atendía Daños a la Propiedad, «deshaciéndose en promesas sobre la reposición de mis ventiladores... lo que al cabo de dos meses resultó otra mentira».

En marzo de 2006, en la entidad provincial un funcionario de reciente estreno le pidió un voto de confianza para resolver el caso. Al mes le planteó que ya tenía el contrato con DITA para la reparación de los ventiladores, «lo cual resultó otra mentira».

En mayo de 2006 contactó en la Unión Nacional Eléctrica con dos funcionarios de Atención a la Población, quienes llamaron a Villa Clara y se personaron allí, interesándose por el caso. Ni así.

Dipotet llama a todo este proceso «cadena de burlas, peloteo, burocratismo, falta de profesionalidad y falta de respeto».

Mercedes D´Villiers, de Fomento 112, entre Enna y Arango, barrio capitalino de Luyanó, relata que el 10 de noviembre de 2005, por un súbito aumento de voltaje, le dañaron un televisor y un teléfono inalámbrico con contestadora. La Organización Básica Eléctrica (OBE) se llevó los equipos para reponerlos. Y el 4 de septiembre pasado, cuando me escribió, no habían cumplido su promesa. «¿Hasta cuándo debo seguir esperando?», pregunta indignada.

Por similares razones, en mayo de 2004 se le quemó un ventilador a Carlos Pupo Báez, de calle 13 número 6 reparto La Gloria, en la localidad holguinera de Banes. Se le llenó el expediente por la OBE. Pero todavía está esperando. Y siempre la respuesta es: hay que esperar. ¿Hasta cuándo?, pregunta Carlos.

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