Contratos... con malos tratos

«Jorobita, jorobita, lo que se da no se quita», parecen decir las cartas que nos envían varios ciudadanos a quienes se les otorgó el servicio telefónico, y luego no han podido disfrutarlo porque sencillamente... ni saben por qué...

El primer sorprendido es Urbano Rodríguez, de San Isidro 122, entre María Elena Baluja y Esperanza, en Managua, municipio capitalino de Arroyo Naranjo. Cuando en junio de 2006 habilitaron capacidades telefónicas en su Consejo Popular, él hizo la solicitud, pues le informaron que el área de asignación abarcaba precisamente hasta su casa.

Luego del análisis por la comisión territorial, en agosto de 2006 se pusieron los listados de los beneficiados con el servicio. E Isidro aparecía entre ellos. El 21 de noviembre se convocó a los favorecidos a la Casa de Cultura de Managua para realizar los contratos. E Isidro figuraba de nuevo en el listado.

Pero, ¡sorpresa!, cuando fue a efectuar el contrato, el comercial de ETECSA de Santiago de las Vegas le informó que no se le podía hacer, porque su dirección no estaba en los límites que ellos habían dispuesto.

«Debo aclarar, sostiene Urbano, que lo solicité porque me dieron ese derecho de acuerdo con lo que me dijeron desde el primer momento. Después se me asigna, aparezco en el listado de los agraciados, aparezco en el listado para hacer los contratos. Es posible que se haya cometido un error; y pregunto: ¿Lo cometí yo? Por un problema de profesionalidad, ética y respeto, quien comete un error solo lo puede enmendar resolviendo el problema».

Lo cierto es que, según Urbano, los pares telefónicos están a un metro de su casa de Isidro. Y el hombre se ha desgastado en gestiones, tanto en el Poder Popular de Arroyo Naranjo, como en el Gobierno provincial, sin resolver nada. «¿Dónde está el teléfono que fue asignado a mi persona?», pregunta.

Eva Soledad García está no menos disgustada allá en su casa, en calle Primera número 8, entre Calzada de Managua y A, en Mantilla, también municipio capitalino de Arroyo Naranjo. Le otorgaron el servicio telefónico en octubre de 2006, y cuando fue a hacer el contrato, detectaron que se habían cometido errores al tomarle los datos del carné de identidad. Ahí comenzó su calvario. Entre la sede del Gobierno municipal y las oficinas de ETECSA ya ha abierto trillos, y todavía no ha recibido una respuesta definitiva «Me gustaría saber adónde fue a parar el teléfono que me otorgaron», señala Eva Soledad.

José Rubén González, vecino de Galiano 58, apartamento 2, entre San Lázaro y Trocadero, en Centro Habana, refiere que luego del proceso de solicitud de teléfonos en su barrio, el 28 de agosto de 2006 se publicaron los listados de los beneficiados en la sede del Consejo Popular Dragones. Y en los mismos aparecían los nombres de José Rubén y de Diana Sánchez, otra residente en el edificio sito en Galiano 58, así como dos vecinos de Galiano 60.

Luego de esperar unos ocho meses, al fin se publican las listas de citación para concertar los contratos. E increíblemente no aparecen los nombres de José Rubén y de Diana, aunque ya habían sido incluidos oficialmente en la nómina de los beneficiados.

Denuncia José Rubén que se han quejado en demasiados sitios y en todos los han «peloteado».

«Aún después de haberse presentado los directivos de ETECSA y comprobar que tenía factibilidad técnica la asignación de las dos capacidades al edificio número 58, ahora nadie quiere acceder a nuestro derecho. ¿Cómo es posible que después de haberse discutido por parte de la comisión, haberse publicado los listados y demás, ahora nos omitan y no nos den el servicio?», pregunta el remitente.

Casos similares y de otras irregularidades en el otorgamiento o instalación de ese servicio, han denunciado Noelia Santiesteban, de Línea sin número, entre C y Río, reparto Santa Catalina, de la ciudad de Santa Clara; Marjori Martí, de Libertad 65, entre Longa y María Luisa, también en Mantilla; y Sandra Cadalso, de calle C número 103, Caonao, ciudad de Cienfuegos. Este último es todo un récord: firmó contrato con ETECSA en junio de 2002... ¡y todavía no le han instalado su teléfono!

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