¿Dónde está su televisor?

La desorganización y la irresponsabilidad pueden darse la mano hasta en los proyectos más nobles, por la dejadez de los seres humanos. Lo confirma en su carta Eldis César César, vecina del Edificio I, apartamento 714, en el Reparto Obrero de la ciudad de Guantánamo.

Cuenta Eldis que en mayo de 2007, se registró en el barrio Barigua, Consejo Popular Mata Guandao, municipio guantanamero de Baracoa, la sustitución de viejos televisores, altos gastadores de energía, por eficientes equipos. Y aunque se había censado, en pleno funcionamiento, el antediluviano Krim 218 de su mamá Emilia César y su hermana Inalvis César, no aparecía en el listado que llevaron los trabajadores sociales el día del cambio.

Inalvis se dirigió al Puesto de Mando municipal, y allí se encontraba la planilla donde estaba censado el Krim. Entonces le prometieron que les harían la sustitución cuando completaran la zona. Pero a la semana siguiente la concluyeron, y no apareció el dichoso equipo para esa vivienda.

Inalvis retornó al Puesto de Mando municipal, y de nuevo promesas: cuando concluyeran la zona Barrancadero-Mariana, les cambiarían el suyo. Y tampoco lo hicieron...

Por tercera vez —¡qué paciencia hay que tener!— Inalvis volvió al Puesto de Mando municipal y el funcionario que siempre le había prometido, llamado Jorgibel, le dijo sencillamente que ya él había dado por terminada la tarea en ese Consejo Popular.

«¿Dónde está el televisor que le corresponde a mi mamá, que tiene el Krim censado, con la planilla en el Puesto de Mando? Si el equipo estaba en el plan, ¿qué se hizo con él?», pregunta con razón Eldis.

Las cosas no quedaron ahí. La remitente llevó una carta expositiva de tal irregularidad al Puesto de Mando provincial. Beatriz, la funcionaria que atiende la tarea de los televisores, llamó a Baracoa, y le comunicaron que Jorgibel estaba reunido. Al otro día, la de Guantánamo aún no se había comunicado con Baracoa.

El 9 de octubre fue Eldis de nuevo al Puesto de Mando y analizó el problema del televisor de su mamá con el jefe de los Trabajadores Sociales que estaba al frente del plan de la Revolución Energética. Le explicó que allí había una carta dejada por ella con toda la situación. Llamaron a Baracoa, y el responsable no se encontraba. Entonces le comunicaron a Eldis que fuera los días 11 o 12, que ellos se iban a interesar en el asunto: si el televisor estaba censado, tenían que hacerles el cambio cuando continuaran los trabajos de sustitución, que estaban detenidos en ese momento.

El 15 de octubre Eldis se comunica con Beatriz en el Puesto de Mando provincial y la funcionaria le comunica nada más y nada menos que «en Baracoa dieron por perdida la planilla», y en ese caso quedaba pendiente...

Ese mismo día Eldis llamó a su hermana Inalvis en Barigua para que fuera al Puesto de Mando en Baracoa y verificara la situación. El 16 Inalvis venció 22 kilómetros y gastó 20 pesos para constatar allí la infausta noticia. Pero no pudo ver ni a Jorgibel ni al del Poder Popular que atendía la tarea. Estaban reunidos fuera de allí.

El 17 de octubre Inalvis volvió a Baracoa (22 kilómetros y 20 pesos más) y tuvo que aguardar dos horas y 40 minutos para que la atendieran, porque estaban reunidos. Al final, pudo hablar con Jorgibel, y este la remitió a un subordinado, que fue con ella a verificar la existencia de la dichosa planilla. Al final, Jorgibel le comunicó que tenían que esperar a que enviaran más televisores, pues ellos no tenían en almacenes.

Entonces, Eldis llamó al Puesto de Mando provincial y se lo planteó a Beatriz. ¿Cuál fue la respuesta? Que ese problema tenían que resolverlo en Baracoa.

«Esta situación —subraya la lectora— se está dando en muchos lugares de esta zona. No hay un trabajo de responsabilidad y organización. ¿Qué actitud y función juega el Puesto de Mando provincial cuando se cometen esas injusticias? Espero que se analice a los niveles correspondientes, se le dé solución al caso de mi mamá y se tomen medidas para que no se repitan historias como esta».

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