Lo que está establecido... - Acuse de recibo

Lo que está establecido...

Mayra Álvarez hace pensar, desde calle 232, edificio 3509, apartamento 4, en San Agustín, municipio capitalino de La Lisa: La sustitución de electrodomésticos debe organizarse de tal forma que los beneficiados con la Revolución Energética estén avisados con tiempo del día del cambio. Y los puestos de mando de los trabajadores sociales deben asumir con mayor flexibilidad de horario, y esmerada amabilidad y preocupación, la atención a los ciudadanos. Tanto Mayra como su esposo laboran de 7 y 30 de la mañana a cinco de la tarde, y se enteraron dos días después de que en su cuadra habían repartido los enseres de cocina. No había nadie en casa, pero tampoco habían sido advertidos. Mayra pidió permiso en su trabajo para acudir al puesto de mando correspondiente, en 240 y 51. Llegó a las 8:00 a.m., pero allí comenzaban a trabajar a las 9:00 a.m., y concluían a las 4:00 p.m. Volvió a las 3:00 p.m., pero quien atiende a la población no se encontraba, ni el jefe tampoco. Una trabajadora social la atendió «no de muy buenas ganas». Y cuando Mayra cuestionó que se realizara una tarea tan importante para el país en horario laboral, le respondió que «eso es lo que está establecido». Mayra ahora está en una lista de pendientes, quién sabe hasta cuándo. Ella cree que puede modificarse «lo que está establecido».

Buenos vecinos: Desde calle D, número 15, en el reparto Buenos Aires de la ciudad de Camagüey, Diana Rosa Guerra me escribe auxiliada por su papá Rolando Guerra. Una enfermedad viral en la niñez le dejó como secuela un retraso mental leve a moderado. La muchacha cuenta que en su barrio la quieren mucho y la cuidan, cuando su papá sale a trabajar. Hace unos días, cuando él retornó, Diana se sentía mal, y los vecinos ya corrían con ella, muy preocupados. Buscaron un auto y la trasladaron al hospital Amalia Simoni, donde fue muy bien atendida. Diana quiere felicitar a sus vecinos por lo buenos que siempre son con ella, hasta en momentos como aquel. Y en especial a Néstor, quien la trasladó al hospital. Diana tiene una familia en el barrio, y eso es muy hermoso. Muy cubano.

¿Por qué sin antena?: Carlos Maykel López (calle Willians A. Reans número 20, en el municipio avileño de Ciro Redondo), adquirió dos televisores ATEC-HAIER en la TRD La Venecia, de la ciudad de Ciego de Ávila: Buen trato y profesionalidad del empleado que les atendió, pero... esos televisores no traen antena exterior. Sin embargo, el mismo equipo, cambiado a sus vecinos como parte de la Revolución Energética, trae la susodicha antena. Y como a su zona la señal llega con dificultad, él necesita adquirir la misma. No comprende por qué esa diferenciación con un mismo artículo, mucho más cuando se paga sin facilidades y en pesos convertibles.

El crisol de José: El 25 de marzo pasado, Leandro Chávez salió de su hogar, en calle 62 A, número 2110, en el municipio capitalino de Playa, y tomó el carro 5062, de la ruta 420, que hace el recorrido Playa-Baracoa. Al subir, el pasajero quedó deslumbrado por la limpieza del ómnibus. «Era un crisol por dentro y por fuera», recuerda en su carta. Solo atinó, espoleado como estaba por las suciedades que frecuentemente viajan sobre ruedas, a preguntarle al chofer si la guagua era nueva o la limpiaban. Y el timonel del ómnibus, que dijo llamarse José, lo retó a que si otro día montaba a ese equipo y lo encontraba sucio, él, José, le pagaba. Leandro solo atinó a felicitar al chofer antes de apearse en Jaimanitas. Y se quedó contrastando con lo que dolorosamente ha presenciado en La Habana: nuevos ómnibus que ya circulan llenos de polvo y basura.

Turnos sin seguridad: Bárbara Scull (Cedeño 14, entre Tívoli y Girona, Manzanillo), le debe su vida al Instituto Nacional de Oncología. Desde 1997 se atiende en ese hospital capitalino, y debe asistir a consultas que se programan anualmente. Requiere reservar pasaje en ASTRO, ida y retorno —que bastante le cuesta—, salir de vacaciones en su centro laboral, y dejarlo todo en su casa. La última consulta se la programaron para el 18 de marzo. Ese día llegó, y le comunicaron que era martes: el doctor que debía atenderla solo consulta los lunes. Le dieron entonces turno para el 24 de marzo. ¿Qué culpa tiene esa manzanillera de la negligencia de alguien? ¿Cuánto le cuesta? Ella no está a la vuelta de la esquina. Venir de Manzanillo es toda una empresa. Hace falta más tacto y seriedad a la hora de dar un turno.

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