Caliente anda frío...

Julio César Catalá escribe desde Caliente, una localidad de unos 450 habitantes que está en el Kilómetro 35 de la carretera a Luis Lazo, a solo tres kilómetros de Sumidero, en la provincia de Pinar del Río. En aquel poblado no hay un solo teléfono, y cuando hay una urgencia de salud, no tienen manera de avisar a una ambulancia. Tienen que esperar a que pase un carro y quiera detenerse y auxiliarlos, para transportarlos hasta el policlínico de Sumidero. Julio César le ha preguntado al delegado de su circunscripción, que es el presidente del Consejo Popular, y este le ha dicho que aún no tienen confirmado nada, pues ETECSA tiene la palabra. Y como días atrás leyó en el periódico Granma unas declaraciones de Ramón Linares, viceministro primero de Informática y Comunicaciones, en el sentido de que faltaban en el país 141 asentamientos poblacionales de 300 o más habitantes, que ya este año debían recibir servicios telefónicos, Julio César quiere confirmar si el suyo está entre esos. A ver si algún día tienen al menos una pública... y no tienen que desgañitarse en la carretera intentando parar un carro.

Humo, humo y humo: En Camajuaní, Villa Clara, hay un comedor comunitario que inunda de humo al vecindario de lunes a domingo con su fogón de leña. Los dolientes han hecho todo tipo de reclamaciones en la localidad, pero siguen rodeados de humo, sin poder respirar en paz, como Dios manda. El comedor, que cumple una noble función para muchos ancianos solos, radica en calle Dagoberto Cubela, entre Raúl Torres y San José, muy cerca de la casa de Rédulo Torres, un paciente con insuficiencia renal crónica, cardiopatía isquémica y asma severa. Dice Rédulo que es insoportable la situación para las viviendas aledañas. Viven entre el humo. Lo han planteado en las asambleas de rendición de cuentas del delegado, a Higiene y Epidemiología y hasta al Gobierno del territorio. Lo más que se ha hecho es parar el comedor por unos días, hacer trabajos de mantenimiento en el fogón... pero luego todo vuelve al humo. «No sabemos hasta cuándo resistirán nuestros pulmones», lamenta Rédulo. ¿No será posible situar este tipo de fogón en un sitio más apartado de la localidad?

Agua, agua y agua: Caridad Brito Santana escribe desde Moisés Mestri 104, en Párraga, municipio capitalino de Arroyo Naranjo, para denunciar el despilfarro: un salidero de agua potable en plena vía vierte calle abajo como un río, mientras hay vecinos a quienes no les llega el vital líquido. Se ha reportado, y Acueductos estuvo allí, pero, según corre el comentario al igual que el agua, no pudieron resolver por falta de tuberías. ¿Cuántas tuberías se podrían haber adquirido con el precio de esa agua que se ha dilapidado?

Ojos que te vieron ir...: Alejandro Cruzata escribe desde el edificio 62, en el reparto Buena Vista de la ciudad de Las Tunas, para contar una historia que se parece a muchas otras del desentendimiento: hace unos ocho años, una brigada constructora retiró el impermeable del techo de ese inmueble, que, por cierto, no se filtraba. Ha llovido bastante desde entonces y eso bien lo saben los vecinos, que viven en ascuas con el agua que cae por dentro, con los «pases de corriente» que se sienten en las paredes y escaleras y en los cables y tomacorrientes que se han quemado. Han tenido que interrumpir el servicio eléctrico cuando llueve. Es un planteamiento sistemático en reuniones de rendición de cuentas, pero no hay respuesta. Están cruzando dedos cada vez que truena y relampaguea. ¿Y aquella brigada? ¿A qué entidad pertenecía? Estaría bueno ponerlos a vivir allí...

No valen monedas: Evans Mora, de calle 18 número 67, entre Máximo Gómez y José A. Cardet, reparto El Llano, de la ciudad de Holguín, quiere saber por qué no le sirven 35 libras esterlinas que tiene en monedas. Fue a la sucursal del BANDEC en esa ciudad para cambiarlas, y le dijeron que tiene que traerlas en billetes. Será una disposición del Banco Central de Cuba, pero al menos allí, en la pizarra de la sucursal donde rezan los tipos de cambio, no aparece el por qué de la discriminación con las monedas. Y eso debían explicarlo.

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