Válvulas de indisciplina

Hay que sellar definitivamente las válvulas de la indisciplina y el caos, porque, a más de las secuelas que dejan en la convivencia, por ahí pueden ir escapándose el orden y el respeto a las leyes y las instituciones.

Manifestaciones de esos grifos anárquicos son historias como la denunciada aquí el pasado 17 de junio por Emilia Díaz Ibáñez, en nombre de los vecinos de los edificios Sandino, sección H, del reparto Frank País, en Managua, municipio capitalino de Arroyo Naranjo.

Refería Emilia que alguien, vaya a saber por qué, se arrogó el derecho a clausurar la válvula que distribuye el agua a esos cinco edificios biplanta, y dejó a 40 familias sin el vital líquido. Los afectados ya estaban cansados de quejarse a Acueducto y en las asambleas de rendición de cuentas, sin solución alguna.

A propósito responde ahora Eduardo Molina, director general de la Empresa Acueducto y Alcantarillado del Sur, quien señala que los vecinos de esa zona se benefician de la fuente de abasto Leopoldito Martínez, por medio de un tanque apoyado que se encuentra en el reparto Frank País, a 42 metros de altura.

Dicho tanque, agrega, comienza a llenarse desde las ocho de la noche hasta las seis de la mañana, hora en que se procede a manipular la válvula para así garantizar el abasto por gravedad a toda la sección H. «Por problemas de fluido eléctrico o debido a las indisciplinas, son rotas las protecciones de las válvulas, provocando manipulaciones ilegales en las mismas, lo que trae como consecuencia que el tanque no se llene como es debido».

Agrega el Director que además los edificios de referencia tienen graves problemas internos de distribución y conducción; y también incide el aumento de la capacidad de almacenamiento dentro de las viviendas.

Precisa Molina que se suprimió un salidero en un tubo de dos pulgadas, y se dio mantenimiento a los cheques de retorno del tanque y la entrada por presión de la fuente Leopoldito. Se colocó nuevamente protección a la válvula de la sección D. Y concluye explicando que inspecciones realizadas revelan que los clientes reciben el servicio todos los días con mayor o menor fuerza.

Agradezco la respuesta, pero preocupa seriamente que las entidades de servicio de agua tengan que estar constantemente protegiendo válvulas, que luego los ciudadanos manipulan anárquicamente por su cuenta e intereses. Es urgente crear mecanismos para impedir tales fechorías y sancionar severamente tales transgresiones, por las vías que haya que agenciarse. Lo otro es el caos hidráulico.

La segunda carta es la respuesta de Ana Remis Castro, jefa del Departamento de Atención al Cliente de Aguas de La Habana a la queja de Roberto Molina, de Pedroso 237, entre Pasaje B y Final, municipio capitalino del Cerro, publicada el pasado 23 de julio.

Entonces Molina denunciaba que hacía 20 años, los vecinos sufrían las aguas sucias por la tupición en los registros de Pasaje A y Pedroso, y Pasaje B y Pedroso. Se destupían y al poco tiempo volvían a hacer de las suyas las aguas albañales.

Refiere Remis que luego de un estudio de los especialistas se determinó dar mantenimiento con carro especializado al sistema de alcantarillado en calle Pedroso desde Final hasta San Joaquín; realizar la limpieza de los tragantes de los registros de 24 pulgadas en ese mismo tramo, descubrir el tragante frente al 237 y dar mantenimiento con carro de alta presión.

Aclara la funcionaria que dichos trabajos deben ser ejecutados en el actual mes de septiembre. Y, como tal, se visitó al demandante para explicárselo, ante lo cual él mostró su conformidad.

Agradezco la respuesta, y solo me queda comentar que la misma no explica por qué durante tanto tiempo dichos vecinos sufrieron esos avatares y se acumularon los problemas, sin una solución como la que ahora se les da.

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