Artesanos de la solidaridad

Quienes con sus manos logran belleza, de hecho son seres sensibles. Por eso, la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA) en Matanzas no está ajena al dolor de muchos compatriotas damnificados por Ike y Gustav. Luis Octavio Hernández, presidente de la ACAA en esa provincia, y residente en Maceo 125, entre Zaragoza y Manzano, en la ciudad de Matanzas, me escribe para contar lo que hacen en solidaridad con esas personas. Ya el 30 de septiembre pasado, los creadores de ese territorio habían recolectado 1 247 prendas de vestir de hombre, 1 632 de mujer, 789 de niño, 208 pares de zapatos y 565 artículos varios del hogar. También habían donado 165 juguetes, hechos por ellos mismos, para círculos infantiles dañados por los ciclones. Hay más de 40 asociados listos para apoyar las labores de reconstrucción en Pinar del Río con sierras, taladros y otras herramientas. Solo esperan que cuajen las coordinaciones, y están dispuestos a restaurar un círculo infantil, una escuela primaria, una casa de cultura y un consultorio médico. Para ello, sus asociados donaron 1 229 CUC y 550 pesos. «Como ves, no mucho —indica Luis Octavio—, pero es algo que demuestra la sensibilidad humana y el compromiso revolucionario de un gremio de artesanos, cuya imagen en los medios de difusión con frecuencia es muy negativa; pero la realidad aquí es otra, y con esa verdad y compromiso seguimos adelante, optimistas y batalladores como todo nuestro pueblo». Es mucho, Luis Octavio. Es inmedible el noble gesto. Y donde pongan ustedes sus manos prodigiosas, se alzará la belleza y la calidad.

Si me pides el pesca’o... no te lo doy: Ahora que la mesa se ha puesto dura, Alicia Rodríguez no entiende por qué se le hace imposible adquirir el pescado normado que le corresponde, y el prescripto por su dieta médica, en el mercado donde compra: San Lázaro 1005, en Centro Habana, en la capital. Alicia tiene 69 años, y reside en Soledad 153, apartamento 3, entre San Lázaro y Jovellar, Centro Habana. En agosto fue a comprar el pescado al día siguiente de que arribara, y le dijeron que se había acabado, por lo cual quedó reportado para la próxima ocasión. En lo que restaba de ese mes, se presentó varias veces, y la respuesta siempre fue que no les habían situado el «faltante». Pero la gran sorpresa la recibió cuando llegó el pescado correspondiente a septiembre. Ella esperaba que, al fin, le vendieran el de agosto, ya reportado. Y le dijeron que no lo habían suministrado. En la zona de Comercio le repitieron lo mismo. Y le explicaron que en agosto vino el pescado grande, pero «como no se puede fraccionar», no alcanzó. «Dada la respuesta de la compañera de la Zona, no entiendo que esto ocurra no solo con la cuota, sino con algo tan delicado como lo es la dieta médica», refiere Alicia. Y señala que, según le dijeron, la situación la originan los suministradores. «Quisiera obtener alguna explicación lógica que logre convencerme, y que se depure la responsabilidad para que no se repitan situaciones como esta, que afectan al consumidor y al enfermo», afirma.

Persisten con el vertedero: La denuncia viene de la mano de Iraida Delgado, vecina de calle 9 número 25713, entre Trébol y Lindero, en el reparto Trébol del municipio capitalino de Boyeros: en desafío a las disposiciones medioambientales, se está depositando basura ilegalmente en un vertedero ya clausurado hace ocho meses en esa zona por las autoridades sanitarias del país. Unas 15 carretas de desechos residenciales y de restos de poda de árboles se han depositado allí, mediante una entrada clandestina, pues por los antiguos accesos no lo van a permitir los propios vecinos. Revela la señora que uno de los tractoristas implicados en tal operación aseguró que tenían autorización para depositar allí la basura; pero uno de los vecinos llamó por teléfono a Servicios Comunales del municipio, y no sabían nada de ello. Ya tal basurero fue objeto de estudio por sus efectos en la zona, pues ha dejado secuelas respiratorias en niños, debido a la quema que lo acompaña. Y muy cerca está el hogar de niños sin amparo filial Machaco Ameijeiras. El vertedero de marras es monitoreado por el Instituto de Ecología y Sistemática del CITMA y por la Agencia de Medio Ambiente, asegura Iraida.

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