Un extra de justicia

Hace falta un extra para satisfacer las necesidades de las personas que tienen talla extra, un asunto por ahora sin solución, y tan denunciado en innumerables ocasiones en esta columna.

La última vez fue el pasado 8 de abril, con la queja de la lectora Osmara Neisa Pérez, reflejada aquí. Entonces, la tunera señalaba que ella usa el 45 en calzado y, sin embargo, en todo el país brillan por su ausencia las ofertas comerciales para las personas de tallas y medidas extra: ni en convertibles ni en pesos, ni en tiendas ni en ventas de artesanos.

A propósito responde Roberto Pausio González, director provincial de Comercio en Las Tunas, quien contactó con la Jefa del Departamento de Industriales del Ministerio de Comercio Interior, la cual se encargó de gestionar con las empresas centrales que adquieren esos productos en el exterior. Y se comprobó que para este año 2009 no hay nada contratado como talla extra; a lo sumo el número 42 de calzado. Precisa también que se analizó con la empresa TEXCAL la posibilidad de confecciones a la medida, y solo tienen previsto hacer tallas extra en tejido, no así en zapatos.

Acto seguido, nos da una esperanza aún remota en esa especie de orfandad que sufren los de dimensiones grandes: El MINCIN dio la orientación de hacer un levantamiento de todos los casos de tallas extra por municipio, para que en cada territorio haya una tienda que asuma esos casos, previa presentación de las necesidades.

Agradezco a Pausio la información que, sin embargo, el MINCIN no se ha dignado responder, como organismo rector del comercio minorista en el país. De fructificar el propósito anunciado, se comenzaría a hacer justicia con los gordos y los grandes, tan olvidados en estos años.

Brevísima respuesta

Manuel Mateo Valdés, vicepresidente primero de la Asamblea Municipal del Poder Popular en la Isla de la Juventud, ha enviado la respuesta a una queja reseñada aquí.

La misma tiene que ver con el reclamo de Norma Gutiérrez, vecina del reparto 26 de Julio, de Nueva Gerona, reflejado en este espacio el pasado 29 de mayo:

Desde 2002 ella comenzó a confrontar problemas con el abasto de agua a su casa, porque la acometida que le correspondía dejó de funcionar, a pesar de que la tubería maestra pasa frente a su casa. Numerosas gestiones emprendieron, sin ningún resultado: solo podía hacerse el trabajo si el Poder Popular daba la autorización para abrir la calle.

En 2008, cuando se reparaba la calle, insistieron para que antes que asfaltaran, les pusieran la acometida. Y nuevamente fue imposible. En el Gobierno municipal recibieron la negativa, hasta que en un despacho en recursos Hidráulicos y Atención a la Población del Gobierno se acordó revisar el asunto después de los festejos pineros, que concluían el 15 de marzo. Volvieron por el Gobierno y la funcionaria de Atención a la Población no tenía respuesta, pero sí les recordó que la calle, por ser vía principal, era muy difícil abrirla.

Norma no se resignaba a aceptarlo como una fatalidad, cuando me escribió.

Y ahora, la brevísima respuesta de Mateo:

«Por este medio le doy respuesta del Acuse de recibo de fecha 29 de mayo del 2009, con título: “Sin acometividad para la acometida”, a nombre de la señora Norma Gutiérrez, situación a la que se le dio respuesta el 24 de junio de 2009, y con esto se beneficiaron tres viviendas más».

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