Quien siembra mentiras…

Sembrar, ese era el justo deseo enarbolado en estas líneas por el veterano Francisco Morales (Calle Línea No. 67, entre J e I, reparto La Rubia, Camagüey), el 25 de julio último. Narraba entonces en su misiva que había solicitado unas tierras ociosas y había sido víctima de meses de gestiones, entre las cuales sobresalían varias visitas infructuosas a Cultivos Varios de su provincia.

Los papeles, refería el camagüeyano, estaban aguardando ser firmados por Geocuba, según le habían dicho. En medio de la espera —aseguraba el remitente— comenzaron algunos intrusos a construir impunemente una vivienda en la misma área que él solicitaba.

Inspectores de ilegalidades estuvieron en el sitio y no mandaron a parar la obra, sostenía Francisco. Para colmo, el compañero de Planificación Física, sin personarse en el lugar, le había dicho que su caso estaba denegado.

Al respecto escribe Rodolfo Rodríguez Expósito, delegado provincial del Ministerio de la Agricultura (MINAG). De acuerdo con su carta, el demandante agramontino solicitó en diciembre de 2008, 0,25 hectáreas, alegando que las venía explotando por cinco años y pretendía su legalización.

Fueron enviados al terreno los inspectores de la Dirección municipal del Centro Nacional de Control de la Tierra y el Delegado de la Empresa de Cultivos Varios para comprobar la veracidad del planteamiento, agrega Rodolfo.

Las investigaciones —sostiene el directivo— demostraron que Francisco «limpiaba el terreno desde junio de 2008 y que en el mismo existía una vivienda hace más de 20 años. Como trámite a su solicitud, Geocuba midió el espacio y el Instituto de Planificación Física, en fecha 26 de junio de 2009 se lo deniega, por encontrarse en un área urbana (no como zona agrícola), además de existir el hogar mencionado».

Luego, agrega el Delegado Provincial, en la Comisión Agraria queda definitivamente denegada la petición y se le notifica al solicitante la resolución correspondiente, la cual firmó.

Por último, aclara el dirigente del MINAG, el remitente no se personó en ningún momento en la Dirección Provincial de Control de Tierras, ni a otro nivel correspondiente.

Agradecemos la respuesta de Rodolfo Rodríguez y lamentamos profundamente que la honestidad, premisa indispensable de esta columna, haya sido irrespetada en la misiva de Francisco Morales. Nada debe sembrarse sobre la mentira.

Baches en el camino

Aunque reside en Calle 3ra., No. 404A, entre 4ta. y 6ta., ampliación de Marbella, Guanabo, La Habana del Este, Ciudad de La Habana, Juan Carril Simó nos habla en su misiva del granmense Niquero. Y es comprensible, porque allá nació y a esa tierra viaja con frecuencia a visitar a sus padres.

«Hace varios años la carretera que va desde la cabecera municipal hasta el lugar histórico La Portada, la cual atraviesa los barrios de Guanito, Hondón, Los Portos… Palma de la Cruz y El Guano, hasta llegar a la playa Las Coloradas se encuentra muy deteriorada».

A los vehículos, narra el remitente, se les hace casi imposible transitar por allí sin sufrir desperfectos técnicos a causa de tantos huecos.

«Los moradores de la región lo han planteado en asambleas de rendición de cuentas del Poder Popular y no han obtenido respuestas convincentes. Se les ha dicho que ya fue aprobada la reparación desde hace cuatro o cinco años para acá». Y, lógicamente, los vecinos se preguntan cuánto tiempo demora en ser ejecutada una obra que ya se aprobó.

Juan está consciente de la complejísima situación económica del país, pero piensa,  que la vía ha llegado a ponerse así por la falta de mantenimiento sostenido. Cada día que pase sin arreglarse se revertirá en la necesidad de una mayor inversión para el futuro.

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