26 °C Los ruidos del derrumbe perseguían a Mariela Ynufio Consuegra y su familia. Desde hace 11 años —según supimos el 7 de noviembre de 2009— esta villaclareña y los suyos andaban en cuestiones de vivienda. La vecina de calle Agramonte No. 33, entre Federico Escobar y Coronel Acebo, en Ranchuelo, fue incluida entonces entre los afectados por ciclones. Recibió una comisión que evaluó el estado del domicilio, tomó nota y dijo que esperaran respuesta. Nada.
Sobrevinieron trámites en el Poder Popular y en la Dirección de Vivienda a nivel del municipio para gestionar el apuntalamiento del techo. Más tarde, en la Unidad Municipal de Inversiones de la Vivienda le explicaron que no había materiales. Continuó la espera hasta que el 10 de octubre de 2006 la casa fue sacudida por un derrumbe. Demolición de parte del inmueble. Acta de facilidad temporal. Más dilación.
Cuando nos escribió, el crujido de las vigas del techo y las insistentes goteras amenazaban con otro desplome.
A propósito recibimos la misiva de Francisco J. Hernández Pérez, director de Vivienda en Villa Clara, quien refiere que se revisaron los procedimientos empleados en torno a la legalización del hogar de Mariela, para poder tramitar una rehabilitación, debido a su casi inhabitable estado.
«Ella plantea que le orientaron hiciera los trámites para el arreglo… y que después legalizara, pero ya la abuela de su esposo (la antigua propietaria) había fallecido, por lo que era imposible abrir un expediente para construcción, dado el carácter ilegal que entonces adquiriría el inmueble», sostiene Francisco.
En el proceso investigativo se comprobó que ya la propiedad se había transferido a favor de Tamara Moya González, cuñada de la remitente, quien a su vez había solicitado Autorizo de Donación a favor de su hermano David y había sido concedido en el 2003. Pero la donación no se había hecho firme ante notario público, precisamente por el deplorable estado del inmueble.
De ahí que en Vivienda municipal le dijeron que la transferencia se podía efectuar solo cuando estuviera reparado el hogar.
Por otra parte, argumenta el directivo, el territorio presenta una grave situación habitacional, con más del 50 por ciento de sus casas catalogadas entre regular y malas.
Como conclusión al caso —afirma— «se dispuso incorporarla al plan de inicio y desarrollo del presente 2010, luego de explicarle el concepto del mismo y cómo procede. Para ello el esposo de Mariela y su hermana, como propietaria del inmueble, han de llegar a una decisión de índole familiar tanto para la construcción como para la transferencia futura. Con todo lo antes expuesto la compañera quedó conforme».
Agradezco la respuesta de Francisco Hernández, pero si la lectora quedó conforme, este redactor aún tiene algunas dudas. Si legalizar la vivienda era imprescindible para comenzar la rehabilitación, pero lo correcto según la ley era que ese paso se produjese después de estar reparada la casa, Mariela y su familia estaban en un callejón sin salida.
Por otra parte, tampoco es necesario esperar ninguna decisión familiar al respecto, pues ya esta había sido tomada por la cuñada de Mariela, lo que no había podido hacerse efectiva precisamente por la barreras del procedimiento correspondiente.
La ley, que encarna la voluntad del pueblo en lo jurídico, debe regular y viabilizar la vida ciudadana, nunca retrancarla. Y quienes dirigen instituciones públicas deben tener la suficiente flexibilidad para comprenderlo.
Aprovecho las líneas finales para disculparme con el público por un error en el Acuse del martes pasado. Mientras abordaba la respuesta al caso de Luis Manuel Rivero Castellano, me referí todo el tiempo al batey Joronú, en el camagüeyano municipio de Esmeralda. El nombre correcto del asentamiento es Jaronú. Agradezco a varios lectores y colegas que me alertaron de la pifia.
Jesús, que delirio de ¨carácter ilegal¨ de cualquier cosa, ¿es que acaso no tienen derecho a arreglar su casa aunque el familiar titular haya fallecido y aún no esté actualizada la nueva propiedad? Qué injusticia, prefieren ver la gente mojándose y pasando calamidades antes que resolver el problema humano de ayudar con los materiales. Sabemos que por razones económicas no cuenta el país con la satisfacción de todas las necesidades de materiales, pero ese argumento burocrático no es admisible, si el caso fuera para alguno de los que manejan los recursos, no había que esperar por tanto trámite que siempre implican largos procesos, y eso es si el expediente no se pierde, recuerde que se trata de Vivienda.
Tengo la impresión, cada vez más fuerte, de que los dirigentes relacionados con el tema de la vivienda, a fuerza de topar con calamidad tras calamidad, y con un entramado legal, como mínimo inútil, simplemente se han insensibilizado. Es lo más fino que se me ocurre.
Pero esto es comiquísimo, para poder arreglar necesita legalizar, para poder legalizar necesita arreglar. Es un círculo vicioso. Dan ganas de reir, llorar o coger por el cuello a los que le plantean ese trabalenguas. Creo que Mariela seguirá en el callejón.
Jesús: si un escritor humorista recopilara todos los comentarios que de Vivienda salen en Acuse… tendría a su disposición tela por donde cortar, para hacer reír teniendo como materia prima el absurdo. A continuación mi décima levanta el vuelo, para posarse en la paradójica actitud de una institución villaclareña: Mariela Ynufio, tu anhelo/ es refrendar tu morada/ y tenerla reparada/ en tu pueblo de Ranchuelo./ Mariela, ¿cuándo el consuelo/ tus puertas ha de tocar?/ Dicen que has de reparar/ y legalizar después./ Dicen que, es al revés:/ primero es legalizar./ Esta Vivienda, no afloja…/ y en su burda imprecisión/ busca la contradicción/ Que nace en la paradoja./ Once años que se moja/ Tu casa, y se está cayendo./ ¿Y Francisco que está haciendo?/ ¿Y qué está haciendo Vivienda?/ Ni repara, ni refrenda,/ ni da licencia, ni arriendo./
Amigo Alfonso ha sido Ud bastante suave en su calificativo a vivienda, basta salir por cualquier ciudad de este pais, para ver como contrasta la construccion de opuolentas viviendas, donde antes no habia una en mal estado, ni el que la construye vivia en mal estado. No cuestiono la legalidad de todas, pero me asalta la duda, si todos los propietarios han desandado el tortuoso camino de las legalizaciones que ofrece vivienda. Tambien a cualquier persona que razone le pueden asaltar otras dudas sobre la construccion de esas viviendas de lujos peroe sas se las dejo a la imaginacion
VIVIENDA!!!!!?????..............sin comentarios
me ocurre lo mismo que a Alfonso. se hace cada vez más cotidiano ver la insensibilidad en la mayoría de las personas que responsables de tramitar cosas para la población, en especial, cuando se trata de problemas de vivienda. creo que aun hay MUCHAS cosas que hacer en este campo para revertir las negatividades de ese sistema y de aquellos encargados de operarlo. la burocracia excesiva y la comodidad de los funcionarios y la morosidad de los procesos están incidiendo negativamente en la población que, al final, es la ÚNICA afectada por este fenómeno. me pregunto: HASTA CUÁNDO????
Vuelvo a este artículo, porque acabo de leer uno reciente acerca de un recluso al que le pidieron (las autoridades) prestada su vivienda para alojar temporalmente a una persona que había sido damnificada. El hombre sale en libertad condicional y se encuentra con que a esa persona le había sido otorgada ¡la propiedad! de su vivienda... Creo que a lo que dije acerca de la insensibilidad, le tengo que sumar la corrupción. Recuerdo cuando, hace ya unos años, los dirigentes de distintos organismos firmaron un código de ética... ¿Habrá que revisar las firmas, o el código? ¿O más bien las reglas del juego con la vivienda? Creo que la flamante Contraloría tiene tela para cortar...