El Niágara sin bicicleta…

Muchos creímos que en los años 90, con la irrupción del período especial, la bicicleta llegaba masivamente para quedarse, no solo por razones económicas y del agónico transporte, sino por causales ecológicas y de la salud humana.

Pero ha rodado el tiempo, no así tanto la bicicleta, que se nos esfuma. Allá en Río Seco, Fábrica sin número, en el municipio holguinero de Banes, Juan Santiesteban extraña aquellos ciclos chinos. Cuánto resolvieron en los poblados, caminos vecinales y hasta en los campos.

«Los que aún tenemos bicicleta hemos tenido que apartarla a un rincón, pues las gomas y cámaras, aunque se compran en CUC, están podridas, son de pésima calidad. Apenas te sirven para un mes de uso».

Juan tiene sus argumentos: Hoy la situación del transporte es tan difícil o más que cuando se generalizaron las bicicletas, y son precisamente los trabajadores y los estudiantes quienes más utilizan ese medio de traslación. Él solo pregunta: «¿No existirá una solución que nos ayude a llegar a nuestros destinos en las bici? ¿Quién se encarga de esto?».

La verdad es que, en muchos rincones del país, trasladarse sin el ciclo salvador, es más bien cruzar el Niágara… sin bicicleta.

Dudas y criterios de una profesora

María de Jesús Braña Pertierra (Calle E No. 12 A, entre San Luis y Ave. Rotaria, Guanabacoa, La Habana) es una profesora de Química, jubilada de la enseñanza de adultos, que dio el paso al frente ante el llamado del país para la reincorporación a las aulas de docentes ya pensionados e inactivos.

Recuerda ahora la reunión efectuada en el Gobierno municipal de Regla, cuando con la ilusión de una debutante se entusiasmó con el retorno. Evoca aquella primera clase de su segunda oportunidad, en la Facultad Obrero Campesina (FOC) Carlos Baliño, de ese municipio, con todos los deberes y derechos de cualquier profesor fijo, como lo plantea el Decreto Ley 260.

Lo triste es que el 23 de mayo pasado, el director de la FOC le planteó que el Departamento de Organización del Trabajo y los Salarios (OTS) le había comunicado que, por indicaciones de la Dirección Provincial de Educación, en las facultades obreras no puede haber contratos a tiempo completo, con el salario de la plaza. Solo se permiten a partir de ahora por 12 horas semanales.

Le dijo que a partir del 1ro. de junio dejaba de ser reincorporada para pasar a ser una contrata normal. O sea, no se tiene en cuenta la reincorporación de un jubilado acogido a un Decreto Ley.

Como no entendía muy bien tal vuelco, María de Jesús acudió al Departamento de OTS del municipio, y le ratificaron lo expuesto por el director. Entonces, le entregó a la subdirectora de la Enseñanza de Adultos una carta con su desacuerdo con la medida. Y con más: su pesar por la forma en que se manejó el asunto, pues considera que «el tratamiento político no fue correcto; porque para reincorporarme hubo reuniones, chequeos del número de profesores que lo hacían, felicitaciones por haber dado el paso al frente. Y ahora todo fue en frío y sin explicaciones objetivas».

Ante el argumento esgrimido de que la enseñanza de adultos ya no es prioridad, María de Jesús apunta que el Decreto Ley 260 no especificaba en qué enseñanza se podía realizar la reincorporación, sino solo la necesidad de profesores.

«Además de la afectación salarial, que es considerable, y que ocurre de un mes para otro, está la afectación moral; pues el tratamiento no fue ético», señala. Y pregunta: «¿Dónde queda mi actitud de asumir una tarea ante el llamado del país? ¿Derogaron o modificaron el Decreto Ley 260? ¿Puede la instancia nacional o provincial dejar sin efecto o modificar un Decreto Ley, estableciendo enseñanzas prioritarias si este no lo dice?».

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