Controvertido decomiso

Si Silvio Rodríguez no tenía más que un unicornio azul cuando compuso la canción eterna del extravío y la nostalgia, el pequeño agricultor José Ramón Campano tuvo un caballo que un mal día fue decomisado, sin entender él la razón.

José Ramón, quien reside en Edificio 681, apto. 2, Zona 9, Alamar, La Habana, y labora en la agricultura suburbana del municipio capitalino de Regla, refiere que el 1ro. de febrero de 2011, su hijo «adoptivo», Osmani Mederos Peña, viajó a visitar a un amigo en la «araña» movida por el caballo desde Regla hasta el municipio de Batabanó, en la provincia de Mayabeque. Y no olvidó llevar los documentos legales de propiedad del animal que le dio su padrastro.

«Pero en Batabanó —cuenta José Ramón— la directora del Centro de Control Pecuario (CENCOP) municipal, Luisa Scull Acevedo, tomó la increíble decisión de decomisar el caballo y multar a mi hijo por una compra venta ilegal del mismo, argumentando que no era conducido por su dueño, sino por un comprador».

Osmani apeló a la directora del CENCOP en la provincia de Mayabeque, Isabel Alarcón Vigueaux, quien dictó la resolución 1 de 16 de febrero de 2011, disponiendo la devolución del caballo y el retiro de la multa.

Le presentamos la resolución a Luisa Scull, refiere el remitente, y ella se negó rotundamente a cumplir la misma, escribiendo al dorso del documento que no estaba de acuerdo.

«Violó —afirma— lo establecido en el artículo 6 del Decreto 225 de 1997, que norma que contra lo resuelto por los directores provinciales del Centro de Control Pecuario no se concederá recurso alguno en lo administrativo ni en lo judicial, lo cual se señala claramente en la propia disposición».

Acudieron de nuevo a la directora a nivel provincial y, sorprendentemente para José Ramón, la funcionaria acogió la inconformidad de su subordinada: dictó una segunda resolución, en la que declaró «con lugar en parte» el recurso de apelación interpuesto por Osmani, que disponía la anulación de la multa, pero al mismo tiempo el traslado del caballo a Guanabacoa, donde está registrado el animal, para que allí «se le diera el tratamiento requerido».

Le mostraron a la directora del CENCOP en Batabanó la nueva resolución. Y ella tampoco estuvo de acuerdo en cumplirla, al tiempo que dictó otra disposición, con fecha 21 de febrero de 2011, sobre el decomiso del caballo por compra venta ilegal del mismo, pero esta vez dirigiéndola contra el propietario: José Ramón Campano.

Una vez más, la resolución municipal fue apelada. «Y asombrosamente, el 1ro. de marzo de 2011 —señala José Ramón—, la directora a nivel provincial dictó una tercera resolución, declarando sin lugar el recurso interpuesto».

Ante lo que él considera «violaciones e irrespeto a la Ley», tramitaron su inconformidad con el director general del Centro de Control Pecuario del Ministerio de la Agricultura, Roberto Eliades León, quien reconoció por escrito que se cometieron violaciones en el orden técnico legal.

«Pero aún no se ha restablecido la legalidad quebrantada —alerta José Ramón—, consistente en hacer cumplir la primera y única resolución justa en derecho, dictada por la dirección provincial del CENCOP el 16 de febrero de 2011, la que adquirió firmeza desde el momento en que fue firmada y acuñada por la Directora, conforme a lo normado en el artículo 6 del Decreto 225 de 1997. Son totalmente antijurídicas y contrarias en derecho las demás disposiciones dictadas al efecto».

Si bien Silvio Rodríguez ha hallado su «unicornio azul» en boca de millones de personas en todo el mundo, el pequeño agricultor José Ramón Campano desconoce dónde estará trotando su caballo, aunque en la Dirección del Centro de Control Pecuario de Guanabacoa aún no se le ha dado baja al animal.

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