Errores y más errores

Siento vergüenza ajena como cubano, y a veces me sobrecojo, al trasladar ciertas historias que sobrepasan el margen de errores posible de cualquier institución, y navegan ya en aguas turbulentas y oscuras. Historias como la de Aida Nieves Venegas, de Calzada No. 1259-A, entre 20 y 22, en el municipio capitalino de Plaza de la Revolución.

Refiere ella que desde 2004 presentó a la Dirección Municipal de Vivienda de Plaza la documentación necesaria para efectuar una convalidación de un entrepiso de hormigón, que se hizo en su casa en el año 1998. Y por error de alguien, pusieron en el dictamen técnico que su vivienda era una ciudadela, cuando es una casa con frente a la calle y portal. Así, todos estos años le han dicho que los trámites están congelados por el estatus de ciudadela.

«He ido a Vivienda en varias ocasiones —refiere—, encontrándome con diferentes funcionarios de la misma (jurídico, vicedirector e incluso la directora). Siempre me dicen lo mismo. A principios del 2011, al presentarme para ver cómo iban los trámites, me dijeron que el expediente no aparecía. Y presenté reclamación de pérdida de expediente, con fecha 7 de abril, la cual no me ha sido contestada».

Señala que ha enfrentado este calvario en los últimos tiempos con una operación de mama y tratamiento de quimio y radioterapia: y ni aun así ha abandonado su batalla y continúa visitando la Dirección de Vivienda de Plaza. Y ya son siete años en este empeño, para convalidar y legalizar.

«Pienso que me han tratado sin respeto al no darme una respuesta concisa respecto a la pérdida del expediente No. 684; hace seis meses de esta reclamación. Es tiempo suficiente para que se resuelva mi caso en Vivienda, y no sigan dándole largas a este trámite», concluye.

Paciencia para permutar…

Dayma Aguilar (Oquendo No. 976, entre Santo Tomás y Benjumeda, Centro Habana, La Habana) relata que por acuerdo familiar se decidió permutar la casa, que es propiedad de su hermano Daniel, por dos viviendas independientes. Y luego de extensa búsqueda, encontraron una combinación de cuatro viviendas.

En septiembre de 2010 los interesados se dirigieron a la Dirección Municipal de Vivienda de Diez de Octubre. Y allí el abogado, muy bien preparado según Dayma, les informó que las permutas de tres o más son realizadas y aprobadas por la Dirección Provincial de Vivienda.

Los permutantes esperaron, y ya en noviembre de 2010 fueron a la Dirección Provincial de la Vivienda. Allí les atendió la titular Lucía, quien les dijo que cuando estuviera concluida la resolución de permuta, les avisarían. Finalmente, en enero de 2011 fueron notificados en el Departamento Jurídico con el número 5399 y el expediente 275/10. «Pero nos percatamos —apunta— de que las direcciones no eran las que anteriormente conocíamos: Daniel, mi hermano, para Centro Habana, y la que escribe, para Diez de Octubre».

Regresaron todos a la Dirección Provincial de Vivienda y alertaron del error técnico. Y les explicaron que solucionar ese trámite nuevo podría durar hasta un año. «Luego de tanta espera —señala Dayma—, decidimos adaptarnos y dejarlo como estaba, para ajustarnos a lo que refería la resolución».

Luego, el titular de una de las viviendas se dirigió al registro de la Propiedad de Diez de Octubre para dejar inscrita la misma. Y le informaron que a esa resolución le faltaban datos, como la superficie libre y la superficie ocupada. De nuevo, volvieron todos el 20 de enero y les recogen las resoluciones para arreglarlas.

Durante todo ese tiempo se mantuvieron comunicados con la Dirección Provincial de Vivienda, hasta que en mayo se presentaron allí. Y les comunicaron que estaban en espera de un documento solicitado a la Dirección de Vivienda de Centro Habana. Indagaron nuevamente el 8 de agosto y les informaron que Lucía, titular de Vivienda Provincial, estaba de vacaciones hasta septiembre.

«¿Cómo es posible que en este proceso de cambios que vive la Revolución, haya tantas dificultadas creadas por personas que son incapaces de resolver los problemas? Nosotros fuimos paso a paso, como indica la Ley, sin violar lo que está establecido; y ya va a cumplirse un año y aún no hemos resuelto nuestra situación».

Sin comentarios, ambas historias…

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