Sin poder jubilarse

Tras laborar más de 30 años en la Empresa de Pan y Dulce, Vivian Verónica Vázquez (Calle 10 No. 608-A, entre 25 y 27, Vedado, La Habana), sufre la indiferencia de quienes no han resuelto su jubilación, a pesar de que ella presentó su solicitud para la misma hace dos años y medio.

Al inicio, dice, plantearon que su expediente laboral se encontraba extraviado. Fue a la Empresa, donde nada resolvieron. Entonces se dirigió a la Empresa Provincial de la Industria Alimenticia (EPIA): allí fue lo mismo.

La trabajadora reclamó ante el Órgano de Justicia Laboral de Base (OJLB) y alegaron que eso no era responsabilidad de ellos. Por todas partes, el cuadro se cerraba…

Vivian Verónica fue a Fiscalía, y entonces le informaron que había aparecido parte de su expediente laboral, con el cual ya se podía procesar su jubilación. Esperó en su casa, y al ver que todo seguía igual, volvió a la Empresa y se entrevistó con la Jefa de Recursos Humanos, quien le aseguró que en la semana en curso presentaría su expediente al Instituto Nacional de Seguridad Social (Inass).

Siguió aguardando en casa y nunca la llamaron. Volvió a la Empresa, y se reunió con el Director y con la Jefa de Recursos Humanos. El Director le dijo entonces que su caso había que procesarlo urgentemente. Pero tampoco fue así. «Llamo y voy con regularidad a la Empresa —afirma— para saber si se hizo algún trámite. Y me tratan muy mal, obstaculizan la información».

Vivian Verónica es una mujer enferma del corazón, diabetes e hipertensión, y cuida a su madre, una anciana que no se vale por sí misma. Confiesa que ha sobrevivido estos dos años y medio gracias a la pensión de su esposo, y a la ayuda de familiares.

Ella lanza preguntas que debían responderse con hechos resueltos y ejemplarizantes: «¿De quién depende resolver mi situación? ¿Quién me retribuye el dinero perdido en dos años y medio, sin disfrutar un solo centavo?». Y concluye: «Solo exijo mi derecho por más de 30 años de servicio. No le estoy pidiendo un favor a nadie».

In extremis…

En La Conchita, kilómetro 26 y medio de la Vía Blanca, en el tramo entre Matanzas y Varadero, municipio de Cárdenas, Irma Barrios no concibe que una entidad que preste servicios a la población tenga disposiciones tan drásticas, al extremo de no sopesar humanamente ciertas condicionantes reales.

Cuenta que en ese poblado vienen sufriendo reiteradamente la inestabilidad del voltaje eléctrico. En segundos se interrumpe el fluido, se restablece y vuelve a irse; lo cual ha provocado rotura de equipos electrodomésticos. Por ello, hace más de un mes, en plena madrugada, se le quemó el regulador de voltaje que protegía a su refrigerador y, en consecuencia, posteriormente se le quemó la máquina del equipo.

En la mañana siguiente se presentó en la Organización Básica Eléctrica de su municipio a reportar el suceso, con vistas a la indemnización del equipo. Y allí le respondieron que «la reclamación no procede, porque debe realizarse a la hora exacta en que ocurre la afectación».

Los afectados adujeron que era de madrugada, y no disponen de teléfono; tampoco de transporte a esa hora. El único teléfono público de la comunidad no funciona. La réplica fue: «Hubiesen despertado a un vecino que tuviera teléfono y seguro que el carro de guardia habría ido a comprobar», cuenta.

Refiere Irma que otras veces han sufrido irregularidades con el servicio eléctrico y han podido llamar al carro de guardia. Y este se ha presentado al otro día por la mañana, alegando que de noche no pueden hacer nada, pues no se ve.

«Ni explicándoles que tenemos en la casa una niña de un año y dos viejos en cama que necesitan que ese refrigerador funcione, ni aun así conseguimos que se tomara en cuenta nuestra reclamación», afirma, y agrega: «De esta forma, la mamá de la niña ha tenido que irse temporalmente de la casa; y mi papá, uno de los viejos encamados, ha tenido que extraer del Banco

3 500 pesos, para asumir el costo de una máquina nueva, ascendente a 140 CUC.

«Lo peor es que las afectaciones continúan —agrega—; de vez en vez conoces a otra persona con un equipo quemado por altos voltajes repentinos. Y no tenemos indicios de que la Empresa Eléctrica esté trabajando en el mejoramiento de esta situación».

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