Errónea valoración de la Sucursal 263

El pasado 4 de noviembre, desde Regla, en la capital, Teresa Pérez Reyes se mostraba aquí muy alarmada: deseaba confirmar si era cierto que a una trabajadora embarazada, en disfrute de su licencia de maternidad, está prohibido otorgarle un crédito bancario para la adquisición de materiales de construcción, con vistas a una inversión en su casa.

Contaba la remitente que su hija Nailu Duarte Pérez, trabajadora del astillero Asticar, había solicitado, con todos los documentos y los fiadores requeridos, un crédito de 4 000 pesos por su centro laboral, pues necesitaba fundir una placa en su habitación.

Primero le informaron que el crédito estaba aprobado, y cuando volvieron a la sucursal bancaria 263 del Banco Metropolitano, en Monte y Carmen, La Habana Vieja, le plantearon que no se lo podían ofrecer por encontrarse ella en estado de gestación.

Al respecto, responde Manuel A. Vale Marrero, presidente del Banco Metropolitano, que de acuerdo con la investigación realizada, se comprobó que «la Sucursal realizó una valoración incorrecta de la capacidad de pago de la solicitante y la codeudora, por el estado de gestación de ambas, lo que no es impedimento para acceder a la solicitud, teniendo en cuenta que las garantías presentadas habían sido analizadas y aprobadas por el Comité de Crédito, además de la obligación que también contrajo el esposo para la liquidación del expresado financiamiento».

Precisa Vale que la clienta fue visitada en su domicilio e informada, ocasión en que le fueron expresadas las disculpas. «La Sucursal, agrega, entregó el financiamiento a Nailu Duarte Pérez; y por el Banco se tomaron las medidas educativas necesarias para que hechos como el narrado no ocurran, ya que estar embarazada no es impedimento para recibir un crédito bancario».

No lo merece

Parece mentira, pero es cierto: intenta jubilarse infructuosamente Luis Mitjans Ginebra (Olivia 41, entre Raúl Sánchez y San Ignacio, Reparto Cuba Libre, Pinar del Río), un campesino de 78 años, perteneciente a la cooperativa de crédito y servicios fortalecida (CCSF) Hermanos Saíz, del municipio de San Juan y Martínez.

Refiere Mitjans que hace más de dos años que hace las gestiones para el merecido

descanso luego de toda una vida de trabajo. Y algo se interpone.

«En los últimos meses, consigna, he realizado gestiones en la Empresa Tabacalera de San Juan y Martínez y en la Delegación Provincial de la Agricultura, donde hablé con el jurídico. Hice una carta al representante del grupo Tabacuba en la provincia, nombrado Enrique Cruz Villate, con fecha 13 de noviembre de 2012, y tampoco he recibido respuesta, hasta hoy 13 de diciembre en que le escribo.

«No estoy trabajando la vega porque la salud no me lo permite, pero tampoco percibo salario, como es lógico. Con la edad que tengo creo que podré disfrutar poco de la misma. Me decidí a escribirle, a ver si por esa vía puedo resolver mi situación, ya que nadie me da una respuesta definitiva, pues siempre me dicen que espere».

La jubilación es sagrada, se gana con muchos sacrificios. No merece Luis Mitjans tal desentendimiento. ¿Será posible?

Ídem…

Ramón Cuquejo Morel (Martí 36, entre Avenida de la Libertad y Eudaldo Ávila, Guáimaro, Camagüey) cumplió misión en la hermana Venezuela como colaborador del Inder, y desde allí realizó un envío por la agencia DHL el 21 de agosto de 2012 con el número de guía 7411619456.

Ramón, quien culminó su misión el 14 de noviembre pasado, afirma que dicho envío está retenido en las oficinas de DHL en Camagüey, bajo el argumento de que debe pagarlo en CUC.

Él se personó en dichas oficinas, y allí le plantearon que no aparece como colaborador en la base de datos que revisa la Aduana, que es la que permite pagar en CUP a los que han cumplido esas misiones.

Acto seguido, Ramón se dirigió al Departamento de Cuadros y Colaboración de la Dirección Provincial de Deportes en Camagüey, y comprobó que sí aparece en la base de datos de la Dirección Nacional del Inder.

«Me parece —afirma— que DHL y la Aduana no han hecho las gestiones pertinentes para resolver la situación que me acarrea molestias y gastos, en un servicio que me cobraron en Venezuela, y que según DHL llegaba en diez días a la puerta de mi casa: llevo esperando ya más de tres meses. ¿Hasta cuándo?».

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