Copextel se disculpa

La historia de Jorge López Pérez irrumpió aquí el pasado 24 de enero desde la ciudad de Camagüey porque, al averiársele un microwave adquirido con ingentes sacrificios financieros, en el taller de Copextel le informaron que había la pieza requerida, pero no les estaba permitido brindar el servicio.

Le argumentaron allí que desde octubre de 2012 a la pieza le rebajaron el precio de empresa, pero aún no lo habían hecho oficialmente con el minorista. Y aunque habló con el gerente de Copextel allí, nada podía solucionar hasta que no viniera el precio «de arriba», pues supuestamente el Ministerio de Finanzas y Precios no lo había fijado.

Al respecto, responde Carmen Casanova Oliva, de la Comisión de Protección al Consumidor de Copextel, que «al momento de solicitarse el servicio, se encontraba vigente la Resolución No. 227 de 2012, emitida por el Ministerio de Finanzas y Precios, que establecía los índices mínimos para la formación de los precios minoristas, en pesos cubanos convertibles, de las partes y piezas de repuesto utilizadas en los servicios de reparación y mantenimiento».

Aclara Carmen que la información contenida en dicho documento era y es conocida por el personal de la red de servicios técnicos de Copextel a nivel nacional, por lo cual «la respuesta dada al usuario solo es fruto de la irresponsabilidad y falta de profesionalidad del técnico que lo atendió, que no supo informar y atender correctamente al usuario».

Precisa que el equipo de Jorge se logró reparar en 48 horas, a partir del accionar de la Dirección de Copextel en la provincia y la ocupación sobre el tema de la especialista de atención al consumidor. Y, por otra parte, enfatiza que Copextel quiere ofrecer sus más sinceras disculpas, «pues nada justifica la existencia de eventos como este, que no solo afectan e incomodan a nuestros usuarios, sino que también atentan contra la credibilidad de nuestra institución».

Asegura la funcionaria que con el personal implicado en tan negativo incidente serán tomadas las medidas pertinentes; y concluye que la Dirección de Copextel, una vez más, ratifica su empeño en seguir ofreciendo un servicio de calidad que logre la real satisfacción de sus clientes.

Para que esta novia sea más hermosa

Freddy Aníbal Fernández (Calle Santos s/n, entre Vigía y Reinaldo Pérez, San Francisco de Paula, La Habana) fustiga la falta de higiene en ciertas zonas de la capital y considera que la labor de Servicios Comunales todavía es insuficiente.

El lector se lamenta de que las labores de limpieza se hacen manualmente y en seco. «Es como barrer todos los días nuestra casa sin echar una gota de agua al piso», refiere.

«Es lastimosa la suciedad de muchas calles en el centro de la ciudad, como O’Reilly, o la situación del Parque Central, donde está la estatua del más universal de los cubanos: en la acera que colinda con la calle San José, hay una costra muy desagradable, lo que denota total abandono», apunta.

Freddy también critica la carencia de baños públicos en la ciudad, lo cual —unido a la poca educación de parte de la ciudadanía— facilita el hecho de que un número de personas haga sus necesidades fisiológicas en sitios públicos, como los portales de la Sala Universal del Museo de Bellas Artes y el perímetro del Capitolio.

También señala que el estado del sistema de alcantarillado en ciertas partes de la ciudad se agrava a su vez por un chapucero trabajo de pavimentación de calles: se han tapado con asfalto algunas alcantarillas, y se ha elevado el nivel de ciertas arterias por encima de los contenes, arrojando las aguas hacia las casas y obligando a sus moradores a levantar muros de contención.

Y sitúa como ejemplo el área muy baja de la ciudad alrededor de Cuatro Caminos, que se convierte en una gran laguna artificial cuando llueve fuerte, debido a la casi nula evacuación de las aguas que provoca un sistema de alcantarillado prácticamente colapsado.

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