¿No se sabía?

Mucha razón tenían Elsa Alonso y otros pobladores de la localidad matancera de Amarillas, cuando denunciaban aquí, el 19 de octubre de 2012, que desde hacía tres meses la unidad postal de ese pueblo apenas funcionaba como tal.

Los remitentes referían que solo trabajaba como estanquillo de prensa, con un horario irregular, entre las 11 de la mañana y la 1 y 30 de la tarde. Incluso se daba el caso de que abría media hora o solo 15 minutos…

Contaban que para enviar un telegrama, giro telegráfico, comprar sellos de franqueo y de impuestos sobre documentos, o pagar la cuenta telefónica, tenían que trasladarse a Calimete, a seis kilómetros de distancia.

Y este redactor se cuestionaba si se extinguía el correo, pretendían incomunicarse del mundo o renunciaron inconsultamente a su jornada laboral…

Al respecto responde Rebeca Hernández Heredia, directora territorial de Correos de Matanzas, quien reconoce que a los vecinos de Amarillas les asiste razón en su inconformidad con el mal funcionamiento del correo de esa localidad.

Se constató —señala— que tales irregularidades constituían responsabilidad del gestor de la unidad, a quien se le aplicó la medida de separación definitiva de la entidad. Y agrega que también se realizó un análisis con la Jefa de Agencia de la Unidad Principal de Calimete, por la falta de control y exigencia.

Precisa la Directora que se adoptaron medidas disciplinarias y organizativas que permitieron el restablecimiento del horario de la unidad: de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 11:00 a.m. y de 2:00 p.m. a 6:00 p.m. Y los sábados de 8:00 a.m. hasta las 12:00 m.

Y aclara que la unidad actualmente presta los servicios de imposición de correspondencia —tanto ordinaria como certificada—, pequeños paquetes, impresos postales, bultos postales nacionales y giros y telegramas. También vende sellos timbrados, ISD, sobres, aerogramas, tarjetas, prensa y publicaciones, entre otros. Cobra recibos telefónicos y suscripciones de prensa, y paga giros, y Seguridad y Asistencia Social.

Concluye Rebeca Hernández ofreciendo disculpas a los pobladores de Amarillas por los inconvenientes y molestias ocasionados.

Agradezco la solución del problema. Pero en cuanto a las medidas tomadas, podía haberse evitado a tiempo la separación definitiva del gestor de la unidad si la Jefa de Agencia en Calimete hubiera cumplido con su deber, que es controlar y exigir. Por cierto, ¿en qué derivó el análisis con esta funcionaria? ¿Se fue igualmente tajante con ella? ¿Y la dirección territorial de Matanzas tampoco conocía lo que sucedía en ese cuasi correo fantasma?

Problemas de capacidad...

Desde Calle Final No. 144, reparto El Elevado, en Cristino Naranjo, provincia de Holguín, me escribe Neivis Quevedo Osoria, una madre que tiene un niño de nueve años con retraso mental moderado, cardiopatía y estenosis aórtica, entre otros problemas de salud.

Yosmany Torres, que así se nombra el pequeño, asiste a la escuela especial del municipio, que está en el centro del pueblo. Los padres dejan a sus hijos allí a las 7:50 a.m. y los recogen a las 4:00 p.m. Seguros de que están en buenas manos, se van para sus labores habituales. Pero si algún muchacho enferma o sucede un imprevisto… la escuela no tiene teléfono para localizar a los padres… Y no es una escuela común. Es una escuela especial para atender a niños con insuficiencias.

Tan preocupada como otros padres, Neivis lo comentó con la Directora, quien le manifestó que ella lo ha solicitado al Gobierno local, pero la respuesta que le han dado es que no hay capacidades para colocar un teléfono en su escuela.

Neivis pregunta si es imposible al menos situarle un aparato de Telefonía Fija Alternativa (TFA), de esos de 400 minutos.

En un directorio telefónico de 2007-2008 de la zona oriental del país, este redactor comprobó que en Cristino Naranjo ya entonces había más de cien teléfonos instalados, entre los de clientes estatales y particulares. ¿Cómo es posible que la escuela especial no lo tenga? ¿Habrá acaso problemas de capacidad… para jerarquizar las prioridades humanas?

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