¿Por qué mienten para salir del paso?

La pregunta la hace en su carta José Manuel Suárez, campesino de la finca La Palma, en Cobos, municipio matancero de Pedro Betancourt, al contar la azarosa historia que ha tenido con la Organización Básica Eléctrica (OBE) de ese territorio.

José Manuel, quien es miembro de la cooperativa de crédito y servicios (CCS) Juan de Mata Reyes, refiere que desde el 19 de enero de 2012 solicitó a la OBE el servicio eléctrico de 110 y 220 voltios, respaldado por la propia cooperativa, pues el resto de las fincas y viviendas del lugar disfrutan de ese beneficio desde fines de 2011, cuando se hizo la primera inversión de este tipo en la zona hasta la finca Los Cartayas, más alejada que la de él.

Refiere el productor agrícola que inició sus gestiones escalonadamente desde la base hasta el nivel provincial, de forma telefónica y por cartas. Y a los tres meses, el 27 de enero de 2013, recibió respuesta personal del Director de la OBE de Pedro Betancourt, quien le aseguró que su caso se solucionaría en el primer semestre de 2013.

El solicitante comprendió y aguardó, teniendo en cuenta que cualquier inversión lleva su tiempo y su planificación, a más de los recursos. Y lo triste de esta historia es que, a estas alturas, no le han instalado el servicio ni tampoco ha recibido una respuesta con explicaciones.

«¿Por qué existen funcionarios que caen en errores, engaños y mienten por salir del paso?», pregunta José Manuel.

¿El primer día de cuándo?

El 24 de octubre de 2012, Suzel Delgado Ortiz (Paco No. 64, apto 5, entre 2da. y 3ra., Víbora Park, municipio de Arroyo Naranjo, La Habana) solicitó el traslado de su teléfono para la anterior dirección, en la Oficina de Etecsa de Aldabó, en el propio territorio.

Transcurridos dos meses, y sin el traslado aún, Suzel constató que en la calle Paco se le había instalado el teléfono a todos los que estaban pendientes. Y se dirigió al director de dichas oficinas, quien le informó que ella había quedado fuera, pero que se le daría solución a su caso.

Durante tres meses, la respuesta del Director a Suzel fue: «No se preocupe, que se le instalará los días primero…». ¿Cuáles días primero de qué año?, se preguntaba la expectante mujer. Y en febrero de 2013 ella volvió. Él le dijo entonces que esa era una zona complicada, y que delante de ella había dos casos por instalarle el servicio. En presencia de la reclamante, llamó a un reparador. Le dijo que le buscara una facilidad a Suzel que, en cuanto estuviera, le instalaban el servicio.

Pero lo cierto es que desde entonces solo se «instalan» respuestas justificativas… El 10 de mayo ella contactó de nuevo con el Director, y ya la respuesta fue que delante de ella había cuatro casos más; que si quería, fuera a ver al Director del Territorio Sur.

El 15 de mayo, Suzel entregó su queja por escrito en el Gobierno Municipal de Arroyo Naranjo, y aún no había recibido respuesta alguna, cuando me escribió el pasado 15 de julio. El 31 de mayo fue a ver al Director del Territorio Sur y, además de explicarle todo, le entregó la queja contentiva por escrito. Este quedó en llamarla para darle una respuesta en una semana. Tampoco lo hizo. Se personó nuevamente ante dicho funcionario el 28 de junio, pues solo atiende el último viernes de cada mes. Allí él buscó en el sistema, y le dijo que su solicitud estaba lista para ordenar. Ella le hizo saber cuántas personas, que hicieron trámites posteriormente, ya tienen el servicio.

Suzel lanza varias preguntas muy retadoras:

«¿Cómo es posible que después de recibir una promesa de solución, hoy soy la última en una infinita cola que jamás termina? ¿Qué cola, si estoy en ella hace nueve meses? ¿Cuántos días primero y de qué mes debo esperar para mi caso? Hoy me siento maltratada y engañada. ¿Será posible que, a tantos años de que nuestros líderes vienen planteando el cumplimiento con calidad, eficiencia y transparencia de los procesos, haya quien siga engavetando los procederes y dirija como estime conveniente?»

¿Quién responderá con propiedad, y no al paso?

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