El «paquete» de un paquete tecnológico

Desde el batey Ifraín Alfonso, en el municipio villaclareño de Ranchuelo, escribe la junta directiva de la cooperativa de crédito y servicios (CCS) Paquito Rosales, encabezada por su presidente Oscar Pérez Figueredo. Lo hace para denunciar una vieja deuda, no saldada, de la Empresa Agropecuaria Osvaldo Herrera con esos campesinos.

Refieren los demandantes que esa CCS está subordinada a dicha empresa, y mediante ella reciben los recursos, entre ellos los productos correspondientes al paquete tecnológico que destina el país para diferentes cultivos potenciados, y que no les llegan desde 2013.

Por tales incumplimientos, en reunión el 13 de mayo de 2013, los socios de la CCS exigieron que debía personarse la dirección de la Empresa para explicar lo relativo a la demora en la entrega del paquete tecnológico de los cultivos potenciados, y también para explicar por qué solo se les entregó el 50 por ciento del combustible requerido para las atenciones al garbanzo sembrado en noviembre y diciembre de 2012, y enero de 2013.

En intercambio con los agricultores, el director de la Empresa, Orlando Iglesias Pérez, según los remitentes «luego de explicar lo relativo al fertilizante, pesticidas y otros productos destinados a los cultivos potenciados, los cuales llegan cuando los mismos están para cosecha, planteó que el otro 50 por ciento del combustible para el garbanzo lo cogió para pagar deudas atrasadas con el maíz del año anterior».

Tal planteamiento del Director fue rebatido fuertemente por los campesinos, quienes acordaron allí tramitar su inconformidad ante la dirección provincial de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). Uno de los miembros de la CCS, Omar Leonardo González, formuló por tanto quejas a la ANAP provincial y a la oficina de Atención a la Población de la Delegación Provincial de la Agricultura, en julio de 2013.

El 26 de septiembre de 2013 —afirman— se convocó a todos los socios de la CCS para que la Delegación Provincial de la Agricultura les diera respuesta, pero el encuentro no se pudo concluir pues los campesinos no estuvieron de acuerdo con la respuesta. Se acordó entonces realizar nuevamente una auditoría de todo el paquete tecnológico a la Empresa Agropecuaria Osvaldo Herrera, para luego informarlo en la asamblea de la CCS.

Estas son las santas horas en que aún no se le ha dado respuesta a los campesinos. Solo Omar, quien había formulado la queja de todos también de manera individual, recibió una explicación de la Delegación Provincial, la cual le da la razón, pero en cuanto a la demanda del colectivo, no hay aún una respuesta definitiva.

Todo lo narrado —aseguran— es de conocimiento de la ANAP municipal y provincial, así como de los delegados municipal y provincial de la Agricultura.

«Nos preocupa —aseveran— que todos estos factores conozcan el problema y haya impunidad; que no se haya ofrecido una respuesta concreta todavía a la masa de campesinos de la CCS. Por las razones expuestas, en la actualidad, nuestra cooperativa no tiene firmado contrato, ya que no hay claridad aquí en el territorio de quién suministrará los recursos, ni seguridad acerca de los mismos, además de otros problemas que faltan por resolver.

«A pesar de todo lo planteado, los campesinos de la CCS Paquito Rosales y su junta de dirección seguimos produciendo alimentos para el pueblo. Esperamos la total solución del problema, que sean tomadas las medidas necesarias y hechos como este no se repitan, pues el compañero Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, nos está llamando constantemente a la lucha contra lo mal hecho, para el buen funcionamiento de la sociedad y para construir nuestro propio socialismo».

Al final, el incumplimiento de la Empresa Agropecuaria Osvaldo Herrera con la CCS Paquito Rosales tiene, por un lado, consecuencias perniciosas para la producción de alimentos y para la economía del país. Y por el otro, resquebraja la disciplina económica y los principios de la democracia socialista. Las demandas de un colectivo de campesinos no pueden caer en saco roto.

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