Falta agua... y algo más

Es sumamente crítico el abasto de agua a la Villa Panamericana, en el municipio capitalino de La Habana del Este. Llueven las quejas hace mucho tiempo, porque esa urbanización, construida a raíz de los Juegos Deportivos Panamericanos de 1991 en La Habana, se concibió con un defecto genético: sin la construcción de cisternas —para que el líquido fluyera por gravedad y se almacenara— y bajo el supuesto de un servicio estable del líquido.

Ya hace mucho tiempo que la entrada de agua al tanque principal de la Villa se produce en días alternos, expresan vecinos como Lourdes Chávez, residente en calle 5ta., entre 76 y 78, edificio 42-B, apartamento 10, y Orlando Vázquez, de edificio 40 MOD-A, y Alexis Díaz Cairo, de calle 5-D, edificio 44-E, apto. 9. El drama es que el agua no sube prácticamente a los terceros, cuartos y quintos pisos.

Precisa Orlando que las quejas de los vecinos han circulado por todas las dependencias del Consejo de la Administración Municipal y Acueducto y Alcantarillado del Este, pero en propiedad ninguna autoridad se ha presentado allí para responder esas demandas urgentes de la población.

Ante las dificultades «genéticas» del reparto sin cisternas en su diseño , los vecinos consideran que, al menos, debían ajustarse más los problemas de organización, pues se hicieron cuantiosas inversiones tiempo atrás en la adquisición e instalación de redes, válvulas y accesorios, y ahora, entre tantos contratiempos, solo puede mitigarse el asunto con un desempeño más esmerado de Acueducto.

El tanque principal debe colectar al menos más de cuatro metros cúbicos de agua para que, garantizándola hasta la hora del suministro y con una concienzuda operación de las válvulas, sistemática frecuencia del abasto y respeto a los horarios planificados, pueda llegar el líquido a todos, sin discriminaciones.

Pero los vecinos siguen sufriendo sin que se vislumbre una esperanza. Y mientras se preguntan cómo pudo concebirse una solución sin cisternas, en un país que presenta tantos problemas con los recursos hidráulicos, consideran que urge, ahora, que Acueducto lleve a cabo un riguroso estudio organizativo del flujo hídrico, de manera que se alivien al menos las necesidades de esos pobladores.

Situaciones similares sufren residentes del municipio capitalino de San Miguel del Padrón. Raúl Quesada Cabrera, vecino de avenida 2da., no. 12417, entre 3ra. y 4ta., Diezmero, cuenta que en esa zona, prácticamente en una loma, hace tres meses empeoró el suministro de agua. Se ha tramitado la queja con el Consejo de la Administración Municipal y Acueducto, y ningún directivo se ha presentado por allí. «Pensamos que es un problema de manipulación de las válvulas», señala.

Y encabezados por Concepción Sánchez Toledo, 35 residentes en la avenida 253, entre 86 y 90, del reparto La Cumbre, en el mismo municipio, señalan que a partir de diciembre de 2013 afloró de nuevo el histórico problema del agua allí, con rotura de tuberías y anárquica manipulación de las válvulas.

Se anunció una reunión con los vecinos, que nunca se celebró. El ciclo de abasto, que debe ser en días alternos, en realidad se ha espaciado hasta cuatro y cinco días. Los vecinos piden que se resuelva esta situación.

Xiomara González escribe desde calle Rufino González 32-A, entre Calzada de Regla y Final, municipio de Regla, para reclamar por qué hace tres meses el agua llega allí sin fuerza y no la reciben quienes viven en altos. Han acudido a todos los niveles y no se les da una respuesta con fundamento, solo lo que considera justificaciones.

Sin embargo, en la calle Final hay una toma de agua para las pipas donde se desperdicia constantemente el líquido que a ellos les está vedado. Y el servicio mediante pipas nunca les llega…

Igualmente, María Dolores Martín Rojas cuenta en su misiva que en calle 13, entre 472 y 474, en Guanabo, donde incluso hay un hogar de niños sin amparo filial, llevaban 20 días sin servicio de agua. Han llamado a Acueducto, al Consejo de la Administración Municipal, y sin respuesta, ni de actos ni de palabras…

Similar desatención revela Edor Lima Pedroso, desde calle Barreto No. 4, entre 1ra. y Camino Vigario, en Pomo de Oro, Guanabacoa: sin agua y sin respuestas, ni visitas de los responsables.

Lo peor de todo es el común denominador que señalan todos los remitentes: la ausencia de respuestas, de atención y de presencia física de los funcionarios de Acueducto. Faltan el agua y muchas otras cosas que no mencionaré, para que los lectores lo sugieran en sus mentes.

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