Garantía sin garantías

Justo Ariel Rosales (Idalberto Tamayo 75, entre Capote y William Soler, Reparto El Cristo, Bayamo) está entrampado en una garantía comercial que no le ofrece garantía, ni el respeto debido como consumidor.

Cuenta que el 8 de mayo de 2014 le compraron, a su nombre, un televisor de 32 pulgadas marca RCA, en la tienda Las Novedades, de la ciudad de Bayamo. La operación comercial se hizo mediante una tarjeta, al precio de 634.90 CUC, y con dos años de garantía.

Antes de cumplir un año de garantía, el telerreceptor se rompió. Y fue ingresado en el taller donde se atienden esos casos el 27 de abril de 2015. Allí se le informó que al equipo se le averió la tarjeta de control, la cual no tenían en existencia. No podían repararlo. Y le orientaron que debía dirigirse a la tienda de marras, para proceder al análisis del caso.

Justo fue a Las Novedades y conversó con la especialista comercial de la unidad, con la especialista comercial de la Gerencia de la Sucursal y con la gerente comercial de la Sucursal Cimex en la provincia de Granma.

Tantas especialistas, luego de analizar el caso, le dijeron a Justo que en situaciones como esa se realiza la reposición del equipo o la del dinero. Y tienen otros televisores, pero no ha vuelto a entrar allí ese modelo específico. Y en cuanto a la devolución del dinero, señalaron que tampoco procede, pues la dueña de la tarjeta con que se adquirió el equipo emigró del país.

¿Cuál fue la solución que le ofrecieron a Justo? Que sacara el televisor del taller y lo arreglara por sus propios medios. Algo asombroso para el cliente, quien cuestiona: ¿El equipo no está en garantía? ¿Será para quitarse de arriba la responsabilidad y que transcurra el tiempo y llegue el 8 de mayo de 2016 y perdamos la garantía? ¿Qué credibilidad ofrece esta entidad, que no respeta los derechos de un cliente? ¿Qué importa que la dueña de la tarjeta se haya ido del país, si el televisor está a mi nombre y poseo la propiedad del mismo?

¿Juez y parte?

El pasado 22 de marzo, y desde el reparto Progreso del municipio tunero de Amancio Rodríguez, Yadira Socarrás denunciaba que llevaban más de 20 días sin agua. Y contaba las innumerables veces en que fue a Acueducto y Alcantarillado, proponiendo que se distribuyera el servicio por horas y escalonadamente en los diversos barrios de la localidad.

Yadira refería que «aún estamos sin respuesta, o al menos una solución que dignifique la gestión administrativa y muestre el interés por resolver dicho problema». Y señalaba que quien sustituía al Director de Acueducto y Alcantarillado cuando este se encontraba fuera del territorio, solo le pudo decir por teléfono ¡que no podía restringirle el agua al reparto La Esperanza, porque la gente de Progreso se queja cuando no tienen agua un día!

«¿La solución para ese directivo será que nos mudemos para La Esperanza?», concluía Yadira.

Al respecto, el pasado 7 de julio nos llegó la respuesta de Miguel Hidalgo Cruz, director general de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Las Tunas, quien precisa que la comisión designada para investigar el caso, en la cual participaron varios funcionarios de Acueducto de Amancio comprobó «la existencia real del problema, por lo que le asiste la razón a la recurrente».

Y añade que «para dar solución al problema se desarrollaron acciones, co-mo la revisión de las redes en todo el reparto Progreso, el cierre del circuito en días alternos con la intención de proteger a las poblaciones de los barrios, el monitoreo y vigilancia permanente a ambos circuitos para comprobar la calidad del ser-vicio».

Al final, señala que la queja fue solucionada, «dando por concluido el trámite con la conformidad de la recurrente».

Al leer la respuesta, uno no puede menos que preguntar por qué, con tantas veces que Yadira se quejó, no le dieron la razón entonces y nada hicieron hasta que fue publicada la queja. ¿Cómo es posible que los propios responsables de Acueducto en Amancio integraran la comisión? ¿Hasta cuándo respuestas al paso?

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