¿Hasta cuándo hay que esperar?

Licet Gallardo Reyes (Nueve de Noviembre 80, entre D y E, Santa Cruz del Sur, Camagüey) se cuestiona los enrevesados y laberínticos mecanismos burocráticos para hacer justicia al consumidor en Cuba, a partir de la propia historia que ha sufrido.

Cuenta la remitente que adquirió el 15 de enero pasado, con su tarjeta magnética de descuento como colaboradora, un teléfono inalámbrico Panasonic por valor de 62,45 CUC. Y el mismo comenzó a presentar problemas, hasta que, definitivamente, tuvo que hacer su devolución al técnico del taller correspondiente, el 25 de febrero del presente año.

Y el técnico le dijo que había que esperar unos días, a que él fuera a la cabecera provincial, para que le dieran el comprobante, y entonces Licet lo debía llevar a la tienda La Creación, de la cadena Panamericana, donde había adquirido el equipo.

Así fue. La consumidora entregó la propiedad del equipo y el papel del técnico, más el comprobante de la compra correspondiente al descuento de la tarjeta magnética al económico de la tienda, el cual le dijo que había que esperar unos 30 días para que le hicieran la devolución del dinero para dicha tarjeta.

Licet esperó los 30 días, y la respuesta del económico era la misma. Él iba a revisar el asunto, pero… había que esperar…

Así, Licet fue a la tienda varias veces, y siempre… había que esperar. Hasta que se entrevistó con la gerente de la misma, quien, a todas estas, pensaba que el problema ya se había resuelto. Llamó a la oficina del económico, quien le dijo que se estaba resolviendo… pero había que esperar.

Y al fin le dijeron a Licet que en Fincimex en Camagüey se había extraviado el comprobante, y que ya se había enviado la copia, pero… había que esperar… Transcurrieron seis meses, y nada.

A inicios de septiembre, Licet llamó a Fincimex provincial, a la oficina de Atención al Cliente, y le  recogieron la queja, al tiempo que le aseguraron de que en una semana estaría la respuesta... Licet esperó la semana y llamó. Le respondieron que el problema «se estaba procesando».

Pero ya ha transcurrido más de un mes, refiere la remitente, y nada. El 5 de octubre volvió a llamar y le dijeron que estaban esperando que el económico diera una respuesta. Licet llamó entonces a la Gerencia de Fincimex, y la gerente le dijo que tenía que llevarle la carta de entrega, la fecha y el número de reporte de cuando el económico entregó todo, para que le hicieran la devolución.

«Y yo no tengo esos documentos —afirma la afectada—, porque eso es responsabilidad de la tienda, y no me lo entregan a mí.

«¿Quién es el del problema, el cliente o la tienda Panamericana? Resulta que también tengo un aire acondicionado que todavía está en garantía, y lo reporté el 10 de septiembre porque no quiere enfriar, para que lo vengan a ver. Me tomaron los datos y me dieron la misma respuesta: Hay que esperar…».

El 21 de septiembre Licet volvió a llamar y le dijeron que iba a demorar, porque hay un atraso de 20 días. Y que para Santa Cruz del Sur no hay técnico. Hay que esperar…

Habría que preguntarse: ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que se haga justicia al consumidor, y la protección del mismo sea expedita y verdaderamente protectora, de manera que se zafe de tantos laberintos burocráticos? ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que el cliente sea verdaderamente el sentido y la razón de ser del comercio minorista? ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que las reglas del juego estén diseñadas en función del consumidor, y no de los intereses y prerrogativas de las cadenas comerciales? ¿Qué protección hay, qué consumidor tenemos, cuando le imponen agachar la cabeza?

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