Con el pago no se juega…

En el catálogo de lo inmoral, figuran con buen rango la negativa o la morosidad manifiesta para pagarle a quien trabaja, ya sea por la producción material o en los frutos del espíritu.

Miguel Cartaya Valdés (Calle 3 #609 Reparto Minero, La Demajagua. Isla de la Juventud) lleva 34 años trabajando en la Empresa Geominera de ese municipio especial. Es el jefe de una brigada de laboreo minero que desde hace unos años presta servicios a otras entidades mineras.

Desde julio de 2015, les deben el pago de una producción, porque la Empresa Geominera no sabía cómo se pagaba el laboreo minero por el sistema de pago conocido como a destajo.

Sin corresponderle, Miguel gestionó con un ingeniero en Minas para que a la Empresa llegara el documento del sistema de pago. Y cuando el mismo llegó, se dio la situación de un pago indebido (no fue en su brigada).

Por ello separaron al director, que había hecho el compromiso de pagar la producción minera de ese mes de julio. El 7 de diciembre, cinco meses después de preguntas sin respuestas, el actual Director les dijo que ese dinero no se va a pagar, porque es una violación. Que la producción no se paga de forma retroactiva.

«¿Dónde queda el sacrificio y el esfuerzo de seis hombres que se pasaron 20 días albergados fuera de sus hogares, con necesidades de alimentación, trabajando en condiciones difíciles, metidos bajo tierra a metros de profundidad, tragando gases, mojados y llenos de fango?, pregunta.

Miguel señala que se les debe brindar una explicación a quienes viven de ese trabajo y realizaron una producción.

No tienen liquidez… ¿y la de Roberto?

Roberto Ortiz, pequeño agricultor y socio de la Cooperativa de Créditos y Servicios Ángel del Castillo, en la provincia de Ciego de Ávila, es hoy un eslabón suelto y abandonado de la cadena agroalimentaria. El productor, quien reside en Evangelista 53 A, entre Libertad y Agramonte, en la localidad avileña de Jicotea, cuenta que hace tres meses vendió ganado vacuno a la Empresa Pecuaria Ruta Invasora (estatal), y aún no le han pagado, con el argumento de no tener liquidez: sin plata.

Refiere el acreedor que dicha empresa posee un matadero, y una casilla «donde vende picadillo mediocre a 15 CUP la libra, pues incluye tendones y sebo, al propio tiempo que comercializa carne limpia con destino al turismo». Y lo peor de todo es que hay otros campesinos en esa situación, que llevan mucho más tiempo esperando por Ruta Invasora.

Inter nos, qué vergüenza…

El segundo perjudicado por la informalidad contractual es Lizardo Villar Millares, músico de la agrupación Inter Nos, de Pinar del Río, y residente en Rafael Ferro 158, entre Ceferino Fernández y Frank País, en esa ciudad.

Refiere que el grupo se presentó en los carnavales de la capital provincial en julio pasado. E Inter Nos y otras agrupaciones musicales pinareñas no han cobrado aún su trabajo en los festejos.

Lizardo contrasta el hecho de que los grupos de la capital cubana que igualmente amenizaron los festejos sí se llevaron sus cheques, mientras los músicos pinareños no han recibido ni un medio.

«Quiero, además, decirle que en esta provincia es una práctica habitual que suceda, pues aparte de esa actuación, también acompañamos en un concierto a la principal cantante de nuestra provincia, en ese mismo mes. Y todavía no hemos recibido el pago.

«Tengo entendido que el que debe pagarnos los carnavales es el Gobierno provincial, pero hasta ahora no hemos recibido ni una explicación. De verdad, siento mucha pena tener que recurrir a esta sección del periódico, pero es que nuestro Sindicato nada ha hecho por eso», concluye.

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