Lentes… sin tacto

Desde las gradas, y a la vez muy implicados, los abuelos gozamos y sufrimos por los nietos. Por eso reflejé el pasado tres de enero el desasosiego de Olimpia Pérez Infante, allá en Santiago de Cuba, con los lentes de su nieto de 12 años, que padece una miopía progresiva elevada.

Contaba la señora que la orden de los lentes se la hicieron al muchacho el 8 de julio de 2015 en la óptica de la ONDI (Policlínico Infantil Norte) de esa ciudad. Y le dieron un plazo de 90 días para la entrega. Pero cuando me escribió la abuela, aún no se habían recibido en el taller de Santiago los lentes, que se confeccionan en La Habana.

Refería que en múltiples ocasiones, tanto por teléfono como personalmente, inquirían y les respondían que no habían llegado. En octubre, les dijeron que arribaron pedidos, pero faltaron las órdenes desde la 258 hasta la 279. Siguieron insistiendo, y en noviembre les comunicaron que ya habían salido de La Habana.

Olimpia habló con el director del taller santiaguero, quien le ratificó que de la capital le habían informado que esos envíos ya habían salido en una rastra para Santiago de Cuba. Y a los tres o cuatro días, volvió a llamar, y el director le planteó que la rastra estaba rota en el camino.

Por último, el 21 de diciembre de 2015, Olimpia habló con la administradora del taller santiaguero, quien le dijo que de La Habana habían ido a Santiago, preocupándose por las órdenes, y todo parecía indicar que se habían extraviado.

«¿Quién responderá por eso?», preguntaba Olimpia.

Al respecto responde el doctor Emilio Delgado Iznaga, director de Medicamentos y Tecnologías Médicas del Ministerio de Salud Pública, que el lente de contacto rígido es un artículo óptico que se indica por receta a pacientes con hipermetropías y miopías muy elevadas, ambliopías y queratoconos.

La investigación arrojada confirmó, precisa, que en este caso se solicitó la confección de los lentes rígidos el 8 de julio. Y fue enviada la solicitud ese mismo mes a la receptora de lentes de La Habana por correo electrónico, según informan los directivos de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Ópticas de Santiago.

Dicho correo, afirma, fue recibido por la receptora del laboratorio de tallado de lentes de la capital, y verificado con la red de seguridad de Infomed.

«Se evidenció que la solicitud de órdenes de lentes de contacto enviada por la UEB de Santiago a la receptora de La Habana no fue procesada en el laboratorio, por insuficiencias de la compañera encargada de realizar los trámites, además de no existir conciliaciones ni reclamaciones, como está establecido, para controlar las órdenes enviadas y atrasadas por parte de la UEB Ópticas de Santiago de Cuba con el laboratorio de lentes de La Habana».

Se constató, añade el doctor Delgado Iznaga, que no fue hasta el 10 de diciembre que esa unidad envió reclamación a La Habana por no haberse recibido los lentes, los cuales se mandaron a confeccionar y se enviaron a Santiago. Y se le entregaron a la reclamante el 5 de enero de 2016.

«Por las demoras injustificadas y la indolencia —apunta—, que motivaron molestias a la promovente y a otros pacientes que estaban en la misma situación que el nieto de Olimpia, además de otras insuficiencias en su desempeño como cuadro, se le aplicó la democión del cargo a la directora de la Unidad Empresarial de Base de Ópticas Santiago de Cuba.

«Y a la dependiente de Unidades de Salud, quien se desempeña como receptora y tramitadora de lentes de contacto de La Habana, se le aplicó un traslado a otra plaza de menor remuneración y condiciones laborales distintas».

Agrega que los hechos se analizaron en la Dirección de Medicamentos y Tecnologías, con todas las partes. «Se le dará seguimiento a esta actividad, evaluando las causas y condiciones que afectan la calidad de ese servicio a la población, y profundizando en la revisión del procedimiento establecido para estos procesos en todo el país, para evitar que se reiteren. Se le ofreció respuesta a Olimpia», concluye.

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