¿Indemnización?

La indemnización al cliente parece ser una mala palabra en muchas entidades, cuando estas, por razones justificadas o no, incumplen con sus clientes. Un ejemplo de ello lo relata Andrés Aguiar Acosta, vecino de Calzada de San Miguel del Padrón No. 6214, entre 1ra. y 2da., reparto Alturas de Luyanó, La Habana.

Cuenta Andrés que su esposa y su suegra habían reservado en la oficina de reservaciones de Cubana de Aviación de Infanta, en la capital, y con un mes de antelación, sendos pasajes de ida a Holguín para el 22 de abril, y de regreso de esa ciudad para La Habana el 5 de mayo.

Precisamente su suegra es una anciana con problemas de salud graves. La comodidad del avión y la rapidez eran esenciales, porque en el aeropuerto de Holguín debían tomar un automóvil hacia un municipio muy alejado de la capital provincial. Todo lo previeron, y por eso pagaron.

El vuelo Habana-Holguín del 22 de abril estaba programado para las 10:55 horas. Llegaron dos horas antes, como está establecido. Y el mismo estaba convoyado con otro a Santiago de Cuba. Cuando ya estaban en la fila para el chequeo, se detuvo la comprobación. No había más asientos disponibles y tendrían que esperar hasta las 20:45 horas. ¡Más de ocho horas, después que habían programado con anticipación el viaje y reservaron pasajes para esa hora, con un mes de antelación! En esa situación no solo quedaron ellas, sino otros pasajeros, entre los que había niños. En consecuencia, llegaron a Holguín pasada la medianoche.

Para el regreso Holguín-La Habana tenían reservación para el vuelo de las 13:15 del 5 de mayo. Pero sobre las 9:50 horas de ese día, una llamada del aeropuerto de Holguín les informó que el vuelo estaba retrasado para las 23:05 horas. ¡Más de ocho horas de espera nuevamente! «Imagínese, refiere, ya mi esposa, de camino al aeropuerto desde las 8:00 horas, tuvo que someterse, junto a su madre anciana y con una pierna ulcerada, a otra complicada espera».

Hay más: a la hora de chequear, las 21:23, los funcionarios de la aerolínea les informaron que el vuelo debía salir a las 23 horas de La Habana y llegaría a Holguín a las 0:20 horas del día 6, de manera que retornaría a la capital a la 1:30 horas y arribaría a esta a las 3:00 horas.

Andrés cuestiona: «¿Acaso Cubana de Aviación no está cobrando un servicio, que para una trabajadora común como mi esposa resulta un precio considerable? Normalmente, en casos como estos, la aerolínea responsable debe indemnizar de alguna manera a los clientes. ¡Cubana de Aviación no lo hizo!

«Si esta falta total de respeto sucede tan a menudo por “n” razones, entonces, ¿por qué no cancelan los vuelos u organizan de manera tal que la oferta no sea de ninguna manera menor que la demanda? Considero inadmisible que hechos como estos sucedan, teniendo en cuenta el proceso de mejoramiento en el que está inmersa nuestra sociedad, y, sobre todo, el respeto a los derechos de los clientes en servicios tan delicados, y tradicionalmente respetuosos en todo el mundo como los aeroportuarios», concluye.

Gratitud

Mónica González Abreu (Calle 280, No. 20202, entre 201 y 203, El Chico, Wajay, La Habana) me solicita que le reserve un espacio para agradecerle al Comandante en Jefe Fidel Castro el haber fundado esos tesoros de humanismo que son las Escuelas Especiales, como la Solidaridad con Panamá, por lo que significan para muchas familias que tienen hijos impedidos físicamente, y con otras insuficiencias.

«Tengo una nieta con el Síndrome de Proteus, afirma, que deja muy poca esperanza de vida. Y contamos con esa escuela y con una mujer como Teté, como le llaman cariñosamente a la Directora, tan profesional y cuidadosa de todos esos niños y niñas. Es entonces que respiramos algo».

Habla flores de los maestros, de cada uno de los trabajadores del centro, con sus responsabilidades, cuidando y queriendo a esos pequeños que, por discapacitados, requieren esfuerzos mayores. En cada transportación hay que cargarlos y a muchos hay que sujetarlos en sus asientos, evitando accidentes.

Percibe el trato exquisito y amoroso con aquellos de otras provincias, que tienen sus padres lejos; la manera tan tierna con que toman todas las providencias todo el tiempo. «Eso, enfatiza, no es pago con ningún dinero. Eso solo habla de la gran calidad humana de la que están dotados la escuela y sus trabajadores».

Todos los años, agrega, se celebra la fiesta de los que cumplen 15 años, a quienes se les toman fotos. Los niños son muy felices ese día. Bailan cada uno como puede.

«Yo soy la abuela de la niña Laritza Rodríguez Morell, que tiene el Síndrome de Proteus, el cual degenera la anatomía y socava el bienestar de la misma, llegando a lo peor en cualquier momento, no sabemos cuándo. Quiero agradecerle a nuestro Presidente, que ha continuado la obra de su querido hermano. ¡Hasta la victoria siempre!».

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