Un egresado no es un medio básico

El pasado 19 de octubre Luis Enrique Almarales, recién graduado de Ingeniería Química en la Universidad de Oriente, contaba que lo ubicaron para cumplir su servicio social en la fábrica de cemento José Mercerón, de Santiago de Cuba. Y esta entidad no tiene alojamiento para él, quien reside en Baire, Contramaestre, a 90 kilómetros.

La ubicación, decía, la hizo la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, de conjunto con la Universidad de Oriente. Y la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social explicó que en Contramaestre ninguna entidad pidió fuerza de trabajo.

El joven cree que fue una solución «pensando en cumplir el plan y no en las personas», sin considerar que «es con la vida de personas con lo que se está trabajando; con el futuro de jóvenes que recién comienzan».

Con el apoyo de Recursos Humanos de la fábrica de cemento y de la empresa agroindustrial América Libre, de Contramaestre, él intentó el traslado hacia esta última, donde hizo su trabajo de diploma y hay interés en que labore allí.

El traslado es complicado, decía. La aceptación de cada entidad se hace a nivel de sus respectivos ministerios. Implica enviar cartas, primero al Ministerio de Agricultura para que lo apruebe. Luego los papeles deben retornar a la fábrica de cemento, y esta los envía al Ministerio de la Construcción (Micons), que emite la liberación y la comunica al Ministerio del Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el único con potestad para ordenar el cambio de boleta de ubicación laboral.

Lo peor, acusaba el recién graduado, es que los organismos no están del todo claros de cómo llevar el proceso. «Cada cual tiene su propia versión. Esto aumenta la confusión y dificulta el proceso, haciéndome viajar infructuosamente una y otra vez a la ciudad de Santiago. Tampoco tienen una forma ágil y segura de hacer llegar esos documentos a las personas facultadas en sus ministerios. Hay que esperar que alguien de la empresa vaya o venga de La Habana para llevarlos».

Tras los trámites, el joven ignoraba cómo iba el proceso. «Estoy pagando bien caro el mal trabajo de otros al ubicarme, decía. El tiempo pasa, y sin deberla ni temerla corro el riesgo de perder mi título universitario, que tanto esfuerzo costó. Soy joven y estoy en toda la disposición de trabajar, ser útil a la sociedad y aplicar todo lo que aprendí. Pero la irresponsabilidad de otros no me lo ha permitido».

Responde Wilfredo Mejías Cardero, director provincial de Trabajo y Seguridad Social en Santiago de Cuba, que en cuanto a egresados universitarios, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social informa a las entidades que los demandan, y es el colectivo estudiantil, en asamblea de ubicación laboral, el que decide para qué entidad va cada uno, según la integralidad. «No es la Dirección Provincial de Trabajo la que determina la ubicación», enfatiza.

Reafirma que «el egresado de nivel superior está obligado a cumplir el servicio social donde sea asignado y no siempre coincide con el lugar de residencia». Cuando desea cambiar de ubicación, la entidad receptora debe emitir un documento de que no tiene objeción en cederlo, y se envía al MTSS. La entidad que desea recibir al egresado también emite un documento que, de igual manera, envía al MTSS. Si procede, se comunica por escrito y se procede al cambio de boleta, proceso que «como norma se hace rápido», asegura.

Añade el Director que la inconformidad del joven radica en la demora de su proceso. No obstante, comprobaron que el Ministerio de la Agricultura con fecha  16 de septiembre le informó al Ministerio de Trabajo su aceptación. «Sin embargo, el Micons no lo ha hecho».

Se le explicó a Luis Enrique, argumenta, que hasta resolverse el trámite, él debe permanecer en la entidad a la cual fue asignado, y esta debe resolver el tema del alojamiento, lo que no ha cumplido la fábrica de cemento.

Agradezco la respuesta. Lo inaceptable es que la entidad solicite un egresado y no le garantice alojamiento, y que luego el Micons no lo haya liberado. El joven debe cumplir su servicio social donde le asignen, pero la entidad receptora está obligada a crearle condiciones. Un egresado no es un medio básico o de rotación, sino un profesional en desarrollo, que merece toda la atención para que no se defraude desde su bautizo laboral.

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