Planificación Física, sin planificación

Ya mi paciencia se agota, confiesa en carta fechada el pasado 25 de mayo Everlin Columbié López, desde calle Fito Maceo 42, en el barrio La Playa de Moa, provincia de Holguín. Y no es para menos, cuando uno sigue la traza de su accidentado trámite en medio de tantas irregularidades.

Cuenta que tiene un poder notarial otorgado por la propietaria de la vivienda donde reside, una anciana de avanzada edad y enferma. Y en febrero de 2017 solicitó en la Dirección Municipal de Planificación Física un trámite de división de Vivienda, el cual tiene 30 días hábiles para ser procesado por esa entidad. Pero en marzo, al recoger el documento, comprobó que había un error en una medida de la casa. Debía subsanarse antes de presentarlo ante notario.

Everlin entregó el documento para que lo arreglaran y se lo devolvieran en el menor plazo posible, dado que ya había aguardado el tiempo previsto y el error no fue de ella. Y la excusa dada los días primeros para no entregarle el documento corregido, señala, era que la directora de la entidad estaba de certificado médico, y la sustituta provisional aún no había recibido la Resolución de nombramiento, desde la Dirección provincial.

Al fin llegó el tan esperado nombramiento. Pero tampoco podían entregar el documento, pues se percataron entonces de que quien debía firmarlo no era la directora provisional, sino la que estaba de certificado médico: la fecha coincidía con el período de trabajo de esta última.

«Desde marzo, dice, en espera del trámite arreglado y firmado, han transcurrido 42 días hábiles y 58 naturales. Con “justificaciones injustificadas”. Desde que hice la solicitud en febrero han pasado 101 días naturales y 72 hábiles. ¿Quién y cuándo debe firmar mi trámite para poder continuar el proceso ante notario? ¿Hay necesidad de maltratar así a ciudadanos que, como yo, acudimos por necesidad y obligación a realizar esos trámites? ¿Hasta cuándo permitiremos cosas como estas?».

Él cumplió… ¿y el Banco?

Pedro Mejías Donet (calle 14 No. 90, Piedrecitas, Camagüey) es un trabajador por cuenta propia que en 2015 solicitó un crédito al Banco Popular de Ahorro del municipio de Céspedes, por valor de 5 000 CUP, el cual estaba obligado a pagar en 23 meses, a razón de 161 pesos mensuales.

Antes de otorgársele el crédito, en el propio BPA se le aclaró que él debía pagar de antemano a dicha entidad 550 pesos, una especie de garantía. Y el propio director de la sucursal le dijo que se despreocupara, pues una vez pagado el crédito por él, se le devolverían los 550 pesos.

Pedro cumplió con su parte y pagó el crédito. Y cuando reclamó los 550 pesos, le plantearon que no le pertenecían, eso era del Banco. El cliente pregunta: «¿Hay seriedad con el Banco cuando ocurre esto? Si el Banco es tan serio, por qué no cumple algo que con anterioridad el Director me dijo? Espero que se haga un estudio minucioso de mi caso y se me dé una explicación convincente: para mí y para el pueblo», concluye.

Evocó a la Madre Teresa de Calcuta

«No debemos permitir que nadie se marche de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz, dijo una vez la Madre Teresa de Calcuta. Y eso es lo que cumplen día a día los trabajadores del hospital del magnífico Santuario de San Lázaro, en Rincón, Santiago de las Vegas», expresa Tony Gómez, un paciente que estuvo internado en la cama 7 de la Sala de Angiología de dicho centro asistencial.

«Ese es un lugar, afirma, donde la solidaridad y el humanismo, junto a la fe, van demostrando que en nuestro país hay personas de bien preocupadas por la población de la tercera edad. Agradezco a los doctores Lautaro Fuentes y Noel Orozco; a las enfermeras Zuneida Sardiñas, Mercedes Martínez y Odelkis González, y a los jóvenes enfermeros Adriel Acosta y Jorge Ávila, nuevos pilares con un gran sentido de pertenencia y amor al trabajo.

«El trato es insuperable. Ojalá tomaran este ejemplo en otras instituciones del país. Y siento un gran agradecimiento hacia las Hermanas de la Caridad que reparten sus bondades al dolido y al enfermo, y afianzan nuestra fe.

«No quiero concluir sin agradecer a la doctora Marisleydi Zequeira y a la enfermera Aniuska Taset, del consultorio 3 del policlínico Van Troi, de Boyeros. Mis cercanos vecinos que, pese al bloqueo y la falta de medicamentos, son los victoriosos abanderados del ejército de batas blancas que en Cuba y donde sea luchan salvando vidas», finaliza.

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