Hierbas en las zanjas

Complicaciones e irregularidades con el pago, esa sagrada retribución al trabajo, era la preocupación central de la carta de los capitalinos Alejandro Márquez y Abel Márquez (Ave. 253 No. 4011, e/ 40 y 42); y Yanny Maqueira (Ave. 245 No. 3808, e/ 38 y 40,) limpiadores de áreas verdes en La Lisa.

Encargados, mediante la limpieza manual —chapeo y zanjeo—, del mantenimiento de las zanjas, ríos y arroyos de la localidad de Punta Brava, los habaneros referían incompatibilidades respecto a su salario con la Empresa de Saneamiento Básico de La Habana (ESBH), a la que pertenecen.

Argumentaban los remitentes, en misiva publicada aquí el 25 de marzo último, que la medición de las zanjas por las que se les paga había tenido cuestionables fluctuaciones. Y, en otros momentos, cuando la cantidad de trabajo asignada debía fluctuar, porque, por ejemplo, se hallaban haciendo 12 hombres la faena de 16, entonces se ha consignado el mismo volumen de labor.

También aportaban los remitentes cifras bastante disparejas del «metraje» de zanjas que se les consignaba para pagar. Y se dolían de no ser comprendidos en su entidad al plantear estos problemas. «Esta situación ya es conocida por todos. Nadie ha hecho absolutamente nada. En menos de tres años hemos tenido aproximadamente (…) seis directores en la base. El sistema de pago nunca se ha discutido», sostenían.

Al respecto llegó a JR el 24 de abril la respuesta de Jorge Eduardo Brey Herrera, director adjunto de la ESBH, quien manifiesta su preocupación porque se haya puesto «en la picota pública» a su entidad, utilizando la frase de uno de los foristas de la página web del periódico.

En extensa misiva, acompañada de un voluminoso folio de anexos, el Directivo apunta que las zanjas en cuestión nunca serán movedizas, «lo que sí es cambiante (...) es el cumplimiento de la limpieza de estas áreas y la longitud, pues si en un mes chapeas menos, se certifica menos, y si limpias más, se certifica y se paga más».

Respecto a lo que cuestionaban los trabajadores de que a veces con 12 hombres estaban haciendo lo que deberían de hacer 16, refuta el ejecutivo que no es cierto, que en verdad «ni con 12, ni con 16 hacían el trabajo de seis hombres». E ilustra su afirmación en el hecho de que «normalmente los zanjeros tienen asignados un kilómetro como mínimo, y en algunos casos un poco más»; y, sin embargo, la brigada de los demandantes nada más estaba llegando a limpiar unos cinco kilómetros, de 19,7 km. de cauces certificados.

«Se deben chapear dos metros a cada lado del cauce, aspecto que (...) tampoco cumplían. Y exigen que se les pague como si lo hicieran completo», aclara el funcionario.

En cuanto al planteamiento del problema en la Empresa, apunta que cada vez que han esgrimido algún criterio «lo hacen de forma inadecuada y faltándoles el respeto a los compañeros y a la institución». Se refiere asimismo a una inspección programada que se ejecutó el pasado 26 de enero al área de estos trabajadores y en la cual se detectaron áreas sucias y «tramos que pudiéndolos limpiar no lo hacían». Anexa varias fotos de ese particular.

De lo referido a los sistemas de pago establecidos por la Empresa —informa el Director Adjunto— se han explicado y discutido con todos los trabajadores en múltiples ocasiones». Igualmente «el Convenio Colectivo de Trabajo se discutió en las UEB y en la Empresa».

Sobre el planteamiento alusivo a los cambios de Jefe, explica: «Es cierto, son seis los compañeros que han dirigido esa base, entre ellos tres mujeres (...); la actividad es compleja, y si se suman otros factores como personal que lejos de cooperar a solucionar adecuadamente los problemas (…), por el contrario generan contradicciones y conflictos, se hace más complejo (…). Y si los jefes nombrados no cumplen con las expectativas, y permiten que se incumpla la jornada laboral, que no se realice el trabajo adecuadamente, entre otras cosas, serán sustituidos tantas veces como sea necesario», sentencia.

Sin espacio apenas, agradezco la detallada respuesta de la ESBH, y solo añado, apuntando a su última aseveración, que a veces, si no se va a la raíz de métodos, prácticas y estilos de trabajo, pueden cambiarse los hombres muchas veces y los problemas pudieran seguir como la mala hierba. Esperemos no sea así.

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