Juventud Rebelde

Frente al espejo

El disparo dio en el blanco

«En fin, lanzo este disparo al aire porque “concentrar los esfuerzos” me parece lo más saludable para nuestro ajedrez femenino. Quizá los expertos opinen otra cosa, y también daremos espacio a sus criterios».

Así concluía nuestro reportero Luis López Viera su comentario No hay abismos entre Lisandra y yo (4 de marzo), dedicado al fascinante tema del ajedrez rama femenina en Cuba.

Como el trabajo es reciente, el preámbulo puede ser breve y les doy esta pista: en el artículo Luis analizaba las razones por las cuales la Maestra Internacional Lisandra Ordaz no consolidaba su actuación, defendiendo su derecho a opinar, y proponía algunas iniciativas para desarrollar nuestro ajedrez. Afortunadamente aquel «disparo» dio en el blanco, y hoy les brindamos un resumen de las opiniones de un lector.

«He sido entrenador de ajedrez de algunos atletas de alto rendimiento. Usted tiene razón sobre los planes de entrenamiento. De acuerdo con mi escasa experiencia y tiempo, hice un estudio psicológico de cada atleta que atendí y de sus rivales, que me ayudaba a prepararlos para las partidas de torneo, etc. Bueno, todos subieron al ranking FIDE mientras estuvieron bajo mi tutela.

«Las relaciones entre profesor/entrenador/asistente y el atleta son extremadamente complejas. La gran mayoría de los profesores/entrenadores... son ajedrecistas activos y es muy frecuente que un profesor/entrenador... tenga que chocar con el atleta que asiste en alguna competencia en que coinciden.

«Los atletas jóvenes creen que son mejores que sus maestros, y ¡esta es una gran verdad! Podrá suponer que entre dos posibles futuros rivales se ocultan cosas que no saldrán durante los entrenamientos. Normalmente, los muchachos tienen que superar a sus maestros, pues ellos le dedican todo el tiempo al deporte, pero si en medio de toda esta evidente contradicción el profesor y el alumno coinciden en una competencia, el profesor tiene una enorme responsabilidad si el alumno decide jugar la partida. Si no hace un esfuerzo y lo derrota, entonces ya el maestro no tiene nada que enseñar. ¿No habrá estado la muchacha derrotando a sus antiguos maestros y ya ellos no tienen nada que enseñarle?

«Vayamos a otra arista del problema. Casualmente, el 4 de marzo apareció otro artículo sobre Kramnik, donde él decía que Topalov es hoy el ajedrecista más preparado del mundo en las aperturas, y que seguramente debe tener una brigada de analistas trabajando para él. Tanto Leinier Domínguez como Lázaro Bruzón expresaron por televisión que para estar en la élite ellos necesitan este tipo de trabajo de retaguardia. Esa posibilidad se valoró por integrantes de la Comisión Nacional de Ajedrez hace más de dos años. Habría que preguntar por qué no se conformaron los equipos de analistas.

«Por otra parte, jamás los campeones de Cuba lo han sido con ocho partidas clásicas... Creo que los están perjudicando. Los campeonatos de Cuba siempre fueron torneos largos. En las décadas de 1960 y 1970 eran más de 20 partidas, muy similares a los campeonatos nacionales de la ex Unión Soviética, donde estaban los mejores jugadores del país y se tomaba en cuenta ese torneo para conformar el equipo olímpico... La fuerza ajedrecística se demuestra jugando.

«Le he dado nuevo material y seguiré opinando. Manténgame usted al tanto del problema». (Wilfredo Walter Mayet González)

Me despido recordando que la invitación a polemizar sobre el tema sigue abierta. ¿Se aventuran a participar?

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