Juventud Rebelde

Frente al espejo

Clase

«Desde que leí su artículo del 1ro. de marzo, titulado La bota, la hormiga y el puente (José Aurelio Paz), he tenido la intención de escribirle para manifestar mi modesta opinión sobre la diferencia que existe entre los términos burocracia y burocratismo. Leo, escucho y veo a periodistas que presentan a la burocracia como algo negativo, algo que es un “mal”, que usted califica como globalizado. Por tanto debe ser la causa de muchos de los problemas que padecemos y así la manera de erradicarlos sería simplemente borrando, eliminando o al menos minimizando la burocracia. Soy asidua lectora y admiradora de Pepe Alejandro, tanto en su columna de Acuse de Recibo, como de los jueves en Papelitos Hablan, del Canal Habana. Veo, analizo y observo cómo las personas aspiran a obtener soluciones a sus problemas y preocupaciones con solo escribirle una carta. Pero nunca he observado en las respuestas dadas por las instituciones “acusadas”, que los problemas se hayan resuelto incumpliendo, violando o ignorando alguna disposición, normativa, instrucción, reglamento, decretos leyes o leyes, sino todo lo contrario, las soluciones a los problemas planteados se han buscado utilizando y aplicando los mecanismos que están dispuestos. Eso es burocracia.

En un libro de Armando Pérez Betancourt y Carlos Díaz Llorca, Lo que todo empresario cubano debe conocer, editado por Ciencias Sociales en 1999, se define: “La burocracia es un modelo de organización enmarcado dentro del enfoque estructuralista de la dirección, que es propio para que el trabajo se realice racionalmente mediante una división funcional de las tareas y estableciendo una jerarquía que opera de acuerdo con un conjunto de normas y procedimientos, para alcanzar los fines propuestos”.

«Por tanto, la burocracia es uno de los tipos de estructura organizativa más utilizadas en el mundo hoy en día. Pero el problema de nuestras organizaciones, entiéndanse empresas, entidades, instituciones... no es que el modelo burocrático sea obsoleto, sino que no hemos sido capaces de sistematizar su aplicación. El incumplimiento, la no respuesta a los clientes, la mala calidad, la indisciplina, el desvío de recursos..., si tuviéramos burocracia, se verían en gran medida disminuidos, dado que asociados a ella los conceptos que aparecen son: orden, normas, procesos, disciplina, supervisión, control, definición de autoridad y exigencia de responsabilidad... Lo criticable es el burocratismo, que es el “mal” empleo de lo establecido por la burocracia. (Doctora Esperanza Carballal del Río)

«El domingo 16 de marzo salió un artículo que me produjo mucha satisfacción y alegría, Apodos de Litoral (Juan Morales Agüero). No sé si valdrá la pena agregar esto, pero resulta que no pude contenerme pues nací y me crié allí: En diciembre de 1958 fue bombardeado el Central Manatí y días después una fragata descargó todas sus municiones disparando al aire, buscando que los rebeldes abandonaran el pueblecito que habían tomado. El Capitán, un hombre honorable, preguntó si faltaba algún poblador, enseguida le dijeron:—¡el mulo, el burro y el chivo! Imaginen la sorpresa del hombre. Así es el Puerto: lo que me extrañó, y es el motivo mayor de esta misiva, es que faltaran tres apodos clásicos: el cagüeiro (mi padre), singuito (que allí vive) y pinguilla (el tipo más noble y ocurrente del lugar)». (Alvin Sedeño)

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