La libertad total en nuestras manos

«Pude ver la película dos veces por la TV (¡Viva Cuba libre!, Alina Perera, 15 de marzo) y comenté con mi esposa que estábamos en un momento histórico parecido; pero en otras condiciones. ¡Ahora tenemos la libertad total en nuestras manos! Nos la dio la Generación del Centenario y otras que continuaron su camino abonado en sangre, sudor y sacrificios. Ahora nos toca cuidarla como se hace con una flor de cristal fino. Hay que defenderla a toda costa y a todo costo. Tenemos que cuidarla haciendo todo bien, con vigilancia permanente ante los débiles y entreguistas, ante los oportunistas y demagogos, en la lucha contra el diversionismo ideológico y la introducción del modo de vida capitalista». (Joel Ortiz Avilés)

«Es una buena crónica, Alina. Cuando supe del filme realizado por Jorge Luis Sánchez sentí dos cosas: 1) mucha satisfacción, pues es una de las historias que siempre quise ver en el cine cubano, y 2) celo, pues, aunque no soy cineasta profesional, me habría gustado contarla. Estoy muy feliz de que un excelente cineasta como Jorge Luis la haya materializado. Debe haber sido un proyecto complejísimo, pero él fue a él y lo materializó. Existen muchísimos matices de nuestra historia que deben ser contados. Y, en efecto, conocerlos nos va a ayudar a sortear los nuevos retos con inteligencia y sabiduría. Cuando a estas dos últimas virtudes se suma el coraje indiscutible que siempre ha tenido el pueblo cubano, entonces no hay llamado de sirena que nos pueda confundir. De este período se pudieran explorar muchísimos matices. Es cierto, por ejemplo, y para muchos desconocido, lo de los soldados afroamericanos (buffalo soldiers). Si en algún momento me topo con Jorge Luis, le voy a contar todas las ideas de historias que tengo, a ver si le gusta alguna. Mi bisabuelo también peleó en la guerra, y mi tía abuela (su hija) siempre me hablaba de los 75 pesos. También me dijo que su padre era un hombre que no reía nunca». (Andrés)

«Pude ver la película cuando la transmitieron recientemente por la TV y me parece muy oportuno el tema visto a la luz de nuestros días. Hay mucha gente en nuestro país que no se ha detenido a pensar despacio sobre estas cosas que nos pasaron en nuestra historia y sus posteriores consecuencias. Pensé que lo de la Estatua de la Libertad era pura ficción, pero en este escrito veo que parece que ciertamente existió en algún lugar, aunque no precisa dónde; realmente nunca había leído ni oído hablar sobre eso.

«Me viene a la mente también la escena en que los mambises están hablando sobre las propuestas que se han hecho para ese monumento, y el jefe dice que habría que hacerle el monumento a la desvergüenza, pues algunos de ellos ya se empezaban a doblegar ante los yanquis, así como las palabras de la anciana que, en su lenguaje humilde, dice que lo que falta es cabeza, para hacer referencia a que precisamente faltaban los grandes conductores de aquella guerra. Si algo no me gustó del filme fue el final, donde el hijo del jefe mambí entrega su fusil a nombre de su padre». (Adela)

 

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