Cindy Sheehan será vecina de Bush

Cindy Sheehan regresará a Crawford, a la tierra que compró Gerry Fonseca, y honrará a su hijo exigiendo la paz. Foto: Reuters

AGOSTO promete ser caliente en Crawford, Texas, no solo por las altas temperaturas que asolan este verano a Estados Unidos, sino por un conflicto entre vecinos que de seguro tendrá lugar, teniendo en cuenta que uno de ellos se la pasa dando guerra en el barrio y en miles de kilómetros a la redonda.

Usted sabe a quién me refiero. George W. Bush tiene allá su rancho, donde le encanta pasar las vacaciones. Pero como le ha echado a perder la felicidad a no pocos y los ha llenado de dolor, como muchos no pueden disfrutar del solaz y de la tranquilidad, necesariamente se busca que le recuerden la amoralidad de su conducta.

El año pasado, comenzó a conocerse el nombre de una mujer sufrida y luchadora. Cindy Sheehan perdió a su hijo en Iraq e hizo acampada cerca del rancho presidencial con la intención de que Bush, el hijo, le respondiera una sencilla pregunta: «¿Por qué noble causa murió mi hijo Casey?». El mandatario ni se dignó a responderle y mucho menos a recibirla, por la razón cierta y vergonzosa de que no hay nada noble en esa guerra. Por el contrario es criminal e insana.

Y a Cindy se unieron decenas y decenas en solidaridad, otras familias que también perdieron a los suyos, miles que se oponen a una guerra que le está costando demasiado al pueblo estadounidense y mucho más al iraquí; millones que hicieron de conocimiento popular, el nuevo nombre de esa mujer: Mamá Paz.

Por supuesto, el verano 2006 es más caliente todavía: en Iraq, en Afganistán, en Gaza y en el Líbano, con otro genocidio que la administración Bush arma y respalda.

Cindy Sheehan estará de nuevo en Crawford, y con ella las Familias Estrella de Oro por la Paz (Gold Star Families for Peace), la condecoración que el Pentágono otorga a quienes caen en combate. Pero ahora habrá una novedad. Si en Estados Unidos se respeta la sacrosanta propiedad privada, Cindy y los suyos no podrán ser desalojados de Crawford, pues es legal vecina del señor Bush.

Encontró que «no hay mejor modo de utilizar el dinero del seguro de Casey que hacerlo por la paz, y yo estoy segura de que Casey lo aprobará», así que uno de los compañeros en las protestas antibélicas, Gerry Fonseca, actuó como su agente y compró un cercano lote de cinco acres de pastos y bosques. Sin duda, la muerte de Casey adquirirá la nobleza que requiere.

«Decidimos comprar la propiedad en Crawford y usarla hasta que George renuncie o se le inicie un proceso de destitución (impeachment), y todos nosotros esperamos que sea pronto por la paz del mundo», dijo Cindy en una carta que acaba de enviar a quienes la apoyan.

En esa tierra necesariamente se revigorizará de nuevo el movimiento contra la guerra, y la vigilia tomará los caminos para que por ellos transite la paz y no los carros de guerra.

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