¡Tu cuota de erotismo aquí!

José Luis Estrada BetancourtJosé Luis Estrada Betancourtestrada@juventudrebelde.cu
9 de Abril del 2017 0:06:43 CDT

Parece que las aguas del debate público sobre la autorización de la venta de CD y DVD en Cuba «tomaron su nivel», o al menos el resbaladizo nivel de la indiferencia. Ello es lo que sugiere la forma en que se apagó la polémica generada en sus inicios.

Detrás de estos silencios pueden estar incubándose extrañas puestas, o más bien abriéndose recónditas puertas, por las que pueden estar entrando sus gusarapillos.

Lo más extraño es que ahora apenas se habla de piratería, o que ya casi no se alcen las voces de diversos creadores del patio para protestar por el modo como esta labor irrespeta sus derechos como autor.

En lo que a impacto social se refiere, el «comprador vendedor de discos» se ha convertido, en muchos casos, como sabemos, en promotor «descultural», en aquel que se siente capaz de «comprender» como pocos el gusto del pueblo y traducirlo en obras «quemadas» en los más diversos formatos que se organizan de forma acrítica, en los famosos «combos».

Y aunque tal vez la venta de CD y DVD se haya quedado atrás en cuanto a su pegada, si se compara con los transmisores del «paquete», todavía siguen teniendo excelente posicionamiento a lo largo y ancho del país, y continúan como una opción más asequible desde el punto de vista económico para el cubano promedio, para el cual permanecen prohibitivos los precios con los cuales comercializan sus productos las disqueras internacionales y nacionales, para referirnos, por ejemplo, al caso de la música.

En honor a la verdad, poco preocupa a los múltiples clientes que nuestros cuentapropistas «audiovisuales» no siempre tomen en consideración la legislación vigente en cuanto a la protección de los derechos de autor, y mucho menos el hecho de que Cuba sea miembro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.

Su mayor empeño consiste en no dejar escapar a sus usuarios, y ello, aunque entendible, puede contraer grandes peligros si no aparecen las necesarias regulaciones.

No dejo de pensar en ello desde que me acerqué a observar cuáles eran las propuestas de estos tiempos. Cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí un «nuevo» género dentro de la abundante discoteca: las películas eróticas.

Convertidos estos trabajadores no estatales en improvisados diseñadores de los productos que expenden, la colección se anunciaba en «grande». Sobre todo por los fondillos que casi se salían de las coloridas carátulas, en poses que poco dejan a la imaginación.

A riesgo de que se me tilde de mojigato, este hallazgo  terminó por alarmarme. Y no solo por la cuestión jurídica y ética, o por la manera en que esta actividad ha podido potenciar el retroceso en la calidad de los consumos culturales del audiovisual, a partir de una oferta que no pasa el filtro de las jerarquías.

En verdad, ahora mismo me inquieta más lo que se pueda estar poniendo al alcance de niños y jóvenes bajo la etiqueta de «erótico». Porque lo cierto es que en ningún lugar encontré el más mínimo aviso de que su venta estaba limitada para menores de edad.

Pese a que podría hasta discutirse la pertinencia o no de que en Cuba se abran espacios para la venta de ese tipo de productos, al menos hacerlo sin regulación, en cualquier espacio y lugar, sería una vulnerabilidad que puede echar por tierra todo lo que se ha hecho para proteger a nuestros niños y jóvenes. Y en ese   sentido, la responsabilidad que nos toca a todos es enorme.

Cuando la Revolución cortó la difusión y promoción de contenidos pornográficos tuvo en cuenta, en buena medida, el impacto negativo que estos pueden acarrear en la salud mental y sexual de los adolescentes. Y aunque el debate sobre esos asuntos alcanza hoy diversos matices que no se consideraban entonces, lo que no ha cambiado para los especialistas es que el consumo de este tipo de materiales puede crear trastornos como la predisposición a la promiscuidad, la negligencia ante métodos de anticoncepción, la vulnerabilidad a enfermedades de transmisión sexual, entre otras.

Y esta súbita aparición nos lleva a las mismas aguas, o tal vez a otras más profundas y turbias, que aquellas en las que terminaron por ahogarse los debates sobre la autorización de la venta de los CD y DVD en Cuba.

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    1. 1

      Ray - 12 de Abril del 2017 9:56:23 CDT

      No se alarme,revise los celulares de la mayoria de niños y jovenes y encontrará las mas diversas fotos y videos de esos que usted esta hablando, pero como para la mayoría de los padres complacer a los hijos regaladoles un celular ahora se ha hecho una prioridad, despues, ni se ocupan en que andan entretenidos con el equipito.

    2. 2

      Pepe - 12 de Abril del 2017 11:18:53 CDT

      Bueno, sobre el respeto a la propiedad intelectual hay mucho de qué hablar, por ejemplo del uso de softwares y sistemas operativos propietarios sin licencias legales en la mayoría de las dependencias del estado cubano y es por ahí por donde hay que comenzar a preocuparse por el respeto al derecho de la propiedad intelectual, el uso de software libre y la migración hacia este se ha quedado como un vago recuerdo. ¿Qué me dice? Lo invito a que profundice en este tema.

    3. 3

      Isadora - 12 de Abril del 2017 12:52:26 CDT

      Sobre el comentario de Pepe: pero es más visible la venta de DVD y está precisamente al alcance de adolescentes, que en aras de conocer sobre algo nuevo seguramente optan por su compra, para tema sobre el cual no están preparados debido a su edad. Muy atinado el artículo de Estrada Betancourt.

    4. 4

      Jorge - 12 de Abril del 2017 14:03:22 CDT

      Muy bien este artículo, con muchas aristas muy interesante. Sobre el tema de la (des)protección de la propiedad intelectual en Cuba por la venda de CD y DVD, constituye una de los aspectos pésimamente tratado por nuestra legislación administrativa en materia de trabajo por cuenta propia. En mi criterio como profesional del Derecho considero que nunca se debió de concebir esta actividad, o al menos, se debió suprimir su autorización, teniendo en cuenta que su origen tuvo el cometido de facilitar la comercialización de los viejos discos de acetato, pero que con la introducción al mercado de los CDs y la consecuente extinción de aquellos, se ha propiciado que tales vendedores, al decir de Israel Rojas, cantante de Buena Fe, no tienen una “licencia” para ejercer su actividad, sino que lo que tienen es una “patente de corso”, es decir, se propicia de manera autorizada la piratería, que en cualquier país del mundo constituye un acto ilícito penado por las leyes. El otro elemento de su comentario que me llama poderosamente la atención es lo relacionado con la venta de películas “eróticas”. En tal caso, para que se entienda y no se malinterprete mi preocupación, habría que discernir primero si tales materiales califican como “erótico” o “pornográfico”, partiendo desde luego de la sutil diferencia entre uno y otro término; o es que ¿acaso se venden o anuncian como erótico determinado material que realmente va más allá de lo sensitivo, para convertirse en algo grosero o inmoral? Eso a mi modo de ver requiere precisión, aunque solamente me atrevo a expresar otro punto de vista. Confieso Jose Luis, que yo tampoco quisiera que alguien me tilde también de mojigato. No obstante, si para el caso de la piratería pareciera que todos se hacen los de la vista gorda; en el caso de la venta de este tipo de materiales, si se tratase de aquellos de contenido pornográfico, le informo que tales conductas estás penadas por la ley cubana; en este caso, por el Código Penal vigente (Ley No. 62), el cual es su artículo 303 configura el delito de ultraje sexual, disponiendo una sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas, a la persona que produzca o ponga en circulación publicaciones, grabados, cintas cinematográficas o magnetofónicas, grabaciones, fotografías u otros objetos que resulten obscenos, tendentes a pervertir o degradar las costumbres. De igual manera el artículo 311 tipifica como una de las modalidades del delito de corrupción de menores, la persona que ofrezca, venda, suministre o facilite a una persona menor de 16 años de edad, libros, publicaciones, estampas, fotografías, películas, videos u otros objetos de carácter obsceno o pornográfico, previendo una sanción de privación de libertad de dos a cinco años. Como se puede apreciar, al menos desde el punto de vista penal, existen las normas que prohíben y sancionan tales conductas, ahora solo queda esperar a que se exijan a los implicados y responsables su más estricta observancia. No nos podemos dar el lujo de que se haga de esta actividad una vía de propagar, divulgar o dar a conocer materiales audiovisuales de contenido obsceno o inmoral.

    5. 5

      Joc - 13 de Abril del 2017 9:26:16 CDT

      Para Jorge: Leyendo sus criterios sobre las penalidades establecidas para aquellas personas que publiquen o vendan "objetos" y demás materiales que se consideren que atentan contra las buenas costumbres me viene a la mente que en sitios digitales de venta como es revolico se anuncian sin más ni menos vendedores de juguetes sexuales. Estas personas ponen su No telefónico y demás contactos para su localización. Entonces me pregunto... dónde queda lo legislado?? Se cumple realmente???? mis saludos.

    6. 6

      Jorga - 17 de Abril del 2017 12:56:41 CDT

      Para Joc. Gracias por su comentario. De él solo una precisión: La página donde se vende esos “objetos” que Ud. dice que es www.revolico.com, aun y cuando su objetivo es facilitar la compra-venta de artículos en Cuba (o para Cuba), la misma no es cubana, o sea, sus servidores no se encuentran en el territorio nacional de Cuba, razón por lo cual resultaría materialmente imposible emprender acciones legales contra la misma, independientemente de que en ella se muestren o expongan los datos de las personas cubanas que proponen la venta, pues el derecho penal, en principio, solo rige para el espacio territorial de un Estado.

    7. 7

      Bloodlust - 18 de Septiembre del 2017 10:49:45 CDT

      He visto en muchos cines y salas de video que en horario nocturno ponen películas de carácter erótico y son anunciadas en tus pizarras, al igual que en el horario de madrugada en la televisión Cubana, así que deberían definir bien si se trata de erotismo o de pornografía, ya que a lo que hace alución el autor cambia de concepto en dependencia del tipo de contenido, y reviso el llamado paquete de vez en cuando y nunca he visto material PORNOGRAFICO en ninguno de ellos, o al menos en los que he revisado. También acatar que existen muchos que distribuían y continúan haciendolo sin patente, y es bien comercializable en sus inicios por la poca variedad y calidad de los programas televisivos que algunos son retrasmitidos por enésimas veces, y respecto a los DVD/CD, no es lo mismo 5 pesos por 8 Gb en un pendrive que 25 o 30 pesos por un DVD de 4,7 Gb o un CD de 700 Mb. Tiene que hacer más énfasis en la investigación antes de hacer esas declaraciones, y respecto a la propiedad intelectual, tengo que usar obligatoriamente un Windows Craqueado para poder usar sistemas de gestión contables en una entidad estatal, como lo deben hacer en todas las que usen ese(Versar Satarola), que es solo un ejemplo de muchas que existen sobre windows. Revise cuantas personas usan Windows por cuestiones de los sistemas que usan hasta en los mismos ministerios, incluyendo el de comunicaciones. Saludos..

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