Rock experimental de vanguardia - Los que soñamos por la oreja

Joaquín Borges-Triana

Los que soñamos por la oreja

Rock experimental de vanguardia

En tiempos en que a veces uno tiene la impresión de que en materia de música estamos asistiendo a una suerte de proceso de variaciones sobre cosas hechas con anterioridad, afortunadamente de cuando en vez recibimos propuestas en las que todavía encontramos manifestaciones de originalidad. Justo lo anterior me sucedió al escuchar la ópera prima del grupo MoeTar, el fonograma titulado From These Small Seeds, y que ve la luz a través de Magna Carta Records.

Desde que uno audiciona el primer corte del disco, la pieza titulada Dichotomy, el oyente entrenado en estas lides se percata de que estamos ante un trabajo que no es más de lo mismo, uno de los tantos grupos que, en no pocos casos sin encontrar eso que se llama personalidad, cultivan el metal progresivo desde diferentes ópticas. La estructura de MoeTar para su ópera prima se conforma alrededor de la pareja integrada por la vocalista Moorea Dickason y el bajista y cantautor Tarik Ragab. A ellos se unen el guitarrista Matthew Charles Heulitt, el baterista David Flores y Matt Lebofsky como responsable de los teclados, instrumentistas caracterizados por la versatilidad que poseen para asumir un repertorio en el que disfrutamos de una riquísima variedad de estilos.

En la propuesta de MoeTar hallamos vivificantes influencias que van desde Zappa, The Beatles, XTC, Gentle Giant, Stevie Wonder, Laurie Anderson y hasta un largo etcétera, en el que según mi punto de vista entran además algunos componentes del llamado rock in opposition y de tendencias composicionales de la música académica contemporánea.

Contentivo de 11 temas, tras la para mí impactante Dichotomy (los pasajes a unísono entre voz e instrumentos son sencillamente deliciosos), llega Infinitesimal Sky, que me sorprende por el empleo que en el corte hacen del compás de 5x4, es decir, la unión entre uno ternario y otro binario, no muy frecuente en el repertorio de rock y metal que se suele escribir por estos tiempos. La pieza sirve también para que Moorea Dickason enseñe credenciales como una excelente cantante, que con su voz es capaz de abarcar un amplio registro tonal.

Por su parte, Butchers Of Bagdad es una composición que, tanto por su línea melódica como por el tratamiento orquestal que posee, me lleva a pensar que en el supuesto de que The Beatles existiese en la actualidad, interpretarían algo bastante parecido a lo que apreciamos en ese tema.

En el caso de Random Tandem, cuarto tema del álbum, es de esos que dejan claro que estos son músicos de una muy sólida formación académica. Es increíble la facilidad con la que la vocalista interpreta pasajes de alta complejidad en su diseño melódico, que ella resuelve gracias a su amplísimo registro vocal y al dominio que posee en relación con la técnica de respiración. Otros a los que hay que prestar atención en el corte, son al teclista Matt Lebofsky y al bajista Tarik Ragab, que de forma yo diría que mesurada, por momentos sacan las manos como para decirnos que en la condición de instrumentistas ellos no son segundo de nadie.

Ist Or An Ism constituye la pieza donde como grupo el arreglo se concibe para hacer resaltar la banda en su conjunto. Con uno de los riffs guitarrísticos más potentes de toda la grabación, aquí sentimos desde ecos del buen jazz de nuestros días hasta pasajes que evocan al hard rock e incluso al heavy metal, todo dentro del enfoque de hibridación sonora por el que está claro que se decantan los integrantes de MoeTar.

Completan el fonograma los temas Morning Person, con destaque para el bajista; New World Chaos, sobresaliente por el contrapunto entre la guitarra, bajo y batería en pasajes unísonos por una parte, y por otra la voz y el piano; Screed; Never Home, preciosa balada en 3x4 y en la que las palmas se las gana el guitarrista Matthew Charles Heulitt; From These Small Seed, que otorga nombre al fonograma; y por último, Friction, perfecta coda para un álbum más que interesante de audicionar.

A quienes gusten de oír materiales experimentales y que no se muevan por caminos trillados sino todo lo contrario, sinceramente les recomiendo escuchar con suma atención este primer CD de MoeTar, no se arrepentirán. Digo yo.

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