Guillermo Cabrera Álvarez

La tecla del duende

Halcón

«Tengo una hermana gracias a usted, y ahora está enferma y no puedo visitarla, porque lo prohíben para evitar contagio. Le mando una historia», Yahima.

Y resulta que esta narración volará hasta la cama del hospital donde está su amiga.

EL VUELO

Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para entrenarlos. Unos meses después, el rey supo que un halcón estaba bien, pero el otro no se había movido de la rama desde el día en que llegó. El monarca llamó a curanderos y sanadores, miembros de la corte, pero nadie pudo hacer volar al ave.

Decidió ofrecer una recompensa a la persona que lo hiciera volar. Al siguiente día, vio al ave volar por los jardines. Pidió que trajeran al autor del milagro. Ante él se inclinó un humilde campesino. El rey preguntó:

—¿Hizo volar al halcón? ¿Cómo?

Intimidado, el campesino respondió:

—Fue fácil mi rey, solo corté la rama y el halcón voló, se dio cuenta que tenía alas.

¿Sabes que tienes alas y puedes volar? ¿A qué te aferras? No puedes descubrir nuevos horizontes si no vuelas. Vivimos dentro de la comodidad donde nos movemos, y creemos que es lo único que existe, todo lo conocido, cotidiano y fácil. Nadie vendrá a rescatarte; nadie cortará tu rama. Vuela.

TERTULIA

Este sábado 14, a las dos de la tarde, Tertulia de Ocurrentes en G y 21, Vedado. Tema: Cómo se enamoraron nuestros padres. Cada cual con su historia. Propongo que en todas las tertulias discutamos sobre el premio al más ocurrente del año, a quién dar el trofeo Duende de Bambú.

GRAFFITI

Una graciosa muchacha cuyo nombre afirma tres veces, pide en la distancia que publique un mensaje para su novio. Le dije oui. Rick: Necesito de ti, de tus palabras para vivir. Llega pronto. Yesdasí

Ticopá: Nunca me saques de tu saco, que esta patatica sin ti no puede vivir. Dani

Papote: Alguien como tú es difícil de encontrar, fácil de querer e imposible de olvidar. Grettel

Nelys: Tu amor irrumpió en mi vida, como se cuela una ráfaga por una ventana abierta. Tu yo

Mileidis: Nunca se me hará difícil decir te amo. Yosmel

Ale: Para mirarte, mis ojos; para tocarte, mis manos; para hablarte el corazón y para amarte yo. L

Abril19: Me llenas, pero sigue rebosándome de amor. Mayo11

El médico afirma que tengo moderadamente dilatado el corazón; por eso, les hago este Regalo de jueves

Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan. Y que en cambio, con las penas pasa al revés. Se achican. Tal vez lo que sucede, es que al compartir, lo que se dilata es el corazón. Y un corazón dilatado está mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro. Menapace, monje benedictino.

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