Guillermo Cabrera Álvarez

La tecla del duende

Anónimos

Regreso de San Juan y Martínez. Contaré después sobre esta maravillosa visita. Fundada una nueva tertulia.

Cuarenta y cinco años cumple pronto la UJC. ¿Cuántas historias acumulan quienes militan o militaron en sus filas? Todo hecho busca un narrador. Puede ser una historia propia o sucedida a alguien de tu familia o amigos. Esta es una invitación a la memoria. Muchas historias andan por ahí, pidiendo ser contadas. ¡Cuéntalas!

Las bases: máximo tres cuartillas y una historia real. Envía a concurso45@jrebelde.cip.cu. Se otorgarán 45 premios. El plazo vence el 29 de marzo.

ANÓNIMOS

Hace poco asistí a la graduación de un pequeño grupo de taquígrafos ejecutivos, esa especialidad tan aliada al periodista, y desaparecida de esa enseñanza.

Conocí a Tamargo, el taquígrafo parlamentario fundador del destacamento insomne capaz de entregar —media hora después de haber hablado Fidel, por ejemplo—, todo el material listo para ser publicado. Son increíbles.

Cien horas con Fidel, reconoce en sus primeras páginas, el trabajo del equipo que transcribió, mecanografió y puso a punto miles de cuartillas del diálogo Fidel-Ramonet.

Pienso en el poema de Bertold Brecht, aquel en que se preguntaba: «La noche en que fue terminada la Muralla China / ¿adónde fueron los albañiles? / Roma la Grande está llena de arcos de triunfo / ¿Quién los erigió?».

Y homenajeo en silencio a quienes se gradúan de modestia.

GRAFFITI

Viviana: Te escribo en un periódico para que todos sepan que me arrepiento. Tu Cochino

Yhmora: Nunca dejes de soñar y creer en el amor, por él aún vivimos. José Luis

Yeni: Seamos hondos y traviesos, acorde con la noble herejía de esos fantasmas que nos animan. Frank David

LA FÁBULA DEL BOBO

Un grupo de personas se divertían con el bobo del pueblo, un pobre infeliz que vivía de limosnas. Algunos hombres lo llamaban al bar y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 20 centavos y otra de menor tamaño, pero de un peso. Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas.

Un día, un observador le preguntó —aparte— si no había percibido que la moneda grande valía menos, y el bobo respondió: «Lo sé, vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, se acaba el juego y no gano mi moneda».

Conclusiones: 1) Quien parece bobo, no siempre lo es. 2) ¿Cuáles eran los verdaderos bobos de la historia? 3) Una ambición desmedida puede cortar tu fuente de ingresos.

Otra conclusión: Estás bien, aun cuando otros no tengan una buena opinión de ti; lo importante no es lo que piensan de ti, sino lo que tú piensas de ti mismo. El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser bobo, delante de un bobo que aparenta ser inteligente.

REGALO DE JUEVES

El mundo es como un mar cuyas riberas son el corazón del hombre. Proverbio chino

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