Guillermo Cabrera Álvarez

La tecla del duende

Dedos

Este sábado 30 estaremos en Sancti Spíritus para participar en las actividades por el primer aniversario de la Tertulia de Ocurrentes de esa provincia. El domingo 1ro. iremos a Guaracabulla. Llegaré entre los primeros. ¿Qué es lo central en tu vida? Dilo en el centro.

En los dos lugares habrá presentaciones de libros, entre ellos La maldición del avestruz, Penicilina para bailar el son, Regalo de jueves... y un fabuloso libro que recomiendo, escrito por Ciro Bianchi. Espero que alcancen los ejemplares. Yanela no debe comprar R de J, porque el suyo va en mi equipaje. Se lo debe el cariño.

Tengo una intensa amiga. Regresó hace poco de un largo viaje y cociné un criollísimo almuerzo, para compensar los desabridos alimentos del lugar donde estuvo.

La vi pasando trabajo con el cuchillo y el tenedor y me confesó que gustaba comer con los dedos. Le pedí lo hiciera sin pena, incluso me gustó verla comer así.

Ante mis ojos, ella desplegó sin saberlo la ancestral memoria de la época romana, cuando las personas de buena crianza se distinguían porque tocaban los alimentos solo con tres dedos, dejando libres el anular y el meñique. Por un mágico misterio mi portentosa amiga hizo lo mismo.

Cuando el tenedor apareció en la mesa en la Toscana del siglo XI, la iglesia condenó su uso, porque solo los dedos creados por Dios, eran dignos instrumentos para manipular los alimentos proporcionados por el Señor.

La cuchara corrió mejor suerte porque es ideal para ingerir líquidos. Las hubo de madera, piedra, marfil y oro. El cuchillo de mesa se atribuye al cardenal francés Richeliu, quien ordenó redondear la punta, ante la mala costumbre de sus invitados de utilizar el extremo puntiagudo para limpiarse los dientes, y se extendió el hábito de encargar cuchillos romos.

Y todo eso pensé mientras me deleitaba en observar a Triple D, comer a sus anchas. ¡Dan ganas de volverla a invitar!

Graffiti

D: Seis años han pasado y recuerdo el primer día. Olvidar, lo que se dice olvidar, no es fácil. LR

Mi Rey: Tras varios tequilas las nubes se van pero el Sol no regresa. Tu cubana

Mi Cucurrumí: Si en la noche no puedes dormir, no cuentes estrellas... cuéntame a mí. Tu Niñita Linda

A estudiantes de 5to. de Periodismo y Comunicación Social (UO): No sé si recordarán las clases; nunca será lo mismo. La profe Sosapompa

Nené de mi corazón: Casi es 7 y siento saudade de no poder celebrarlo. Será un día especial y tú no dejarás de ser, aunque ya yo no lo sea para ti. Te Amo y + yo

Nenatio: No estás en mi corazón, eres mi corazón. Nenatia

Ernesto Rivero: Todas las flores no pueden ser de tu jardín, algunas ya tienen jardinero. Tu viajera

Bulto: Mi soledad se llenará de tus recuerdos. Pacheco

Ponquesito: En mis pupilas tu mirada clandestina. Flavio

Regalo de jueves

En la antigüedad, los sacrificios se hacían ante el altar. Actualmente esa costumbre perdura. Helen Rowland

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