La tecla del duende

Vivir

El ya sabía cómo iba a ser todo esto. No pudo ocurrir así, era imposible y, sin embargo, ella no podía pensar en otra cosa mientras el tren la llevaba de vuelta a Madrid. (...) La muerte es un instante, aterrador, injusto, atroz, cruel, brevísimo. La memoria del amor es, a cambio, tan larga como la vida de los que sobreviven.

—Y te voy a decir una cosa: esto no se va a quedar así… —le había dicho ella a él tantas, tantas veces—. Ahora mismo voy a escribir un artículo, voy a escribir una carta…

—Claro, claro, pero ahora mismo no. Mejor, pasado mañana —le contestaba siempre—...

(...) Había dejado una gran cantidad de instrucciones... en notas escritas a mano, cuando aún podía ir a trabajar y cuando ya no podía levantarse de la cama. Palabras de amor. No me gustaría morirme en agosto, le había dicho a su oncólogo, porque le fastidiaría las vacaciones a todo el mundo. Tampoco me gustaría morirme antes que mi madre, porque le daría un disgusto enorme, a la pobre, así que mira a ver lo que puedes hacer… Murió el 21 de septiembre, cuando a todos les había dado tiempo a volver a casa, morenos y descansados, dos meses después de enterrar a su madre.

(...) No sufráis por mí porque he sido un hombre muy afortunado, con una vida privilegiada, y si me dieran la oportunidad de reencarnarme, escogería volver a ser yo, con algunas mejoras, eso sí… Cuando alguien pronunció en su nombre esa despedida, ella, que estaba desolada, sonrió, porque nunca habría podido imaginar un epitafio mejor para él. Y le admiró tanto en aquel instante, admiró tanto su manera de marcharse, de seguir siendo él mismo, entero y poderoso, fuerte, íntegro y elegante hasta en el momento de su muerte, que pensó que si la Parca existiera, si fuera de verdad una mujer, habría caído rendida entre sus brazos.

(...) Después, algunos de los que estaban por allí, de los que habían ido por cumplir, hasta por cotillear, se la quedaron mirando con extrañeza. Ella se dio cuenta. ¿Y a esta, qué le pasa?, parecían preguntarse, un poco asustados incluso, si no era su mujer, ni su amante, ni su hija, ni su hermana (...) El amor, como todas las cosas raras y preciosas, es un asunto extraño. E inspirar amor verdadero, amor del bueno, cuando no existe lo que las convenciones definen como una historia de amor, cuando no hay vínculo familiar, relación sexual, ningún condicionante sentimental previo, solo está al alcance de unos pocos seres extraordinarios, tan raros, tan preciosos como el propio amor.

Qué duro va a ser vivir sin ti, Toni, pensó ella al subirse a aquel tren. Y cuando se bajó, en Atocha, su vida era ya un poco más dura... (Palabras de Amor, de Almudena Grandes, publicado en El País)

Citas tecleras este sábado

Los duendes de Holguín se encontrarán este sábado, a las 10:00 de la mañana, en la Casa de la Prensa. Tema: Mujer, divino tesoro.// Ese mismo día y también a esa hora, los ocurrentes habaneros se verán en la Facultad de Comunicación (G y 21) para hablar de cómo tocar las estrellas. Se presentará el libro Kamilo 100fuegos: criollo como las palmas.// Y en Florida, Camagüey, habrá tertulia de primer aniversario teclero. Será a las 2:30 p.m., en la sala de video del micro distrito. El valor de la amistad: he ahí el pie forzado.

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