La tecla del duende

Construimos

«Vivir: ir perdiendo cosas», acertó un notable dramaturgo. Y sí, de eslabones rotos se va armando la cadena que transitamos. Pero también de nuevos enlaces, en una intangible perennidad de los minutos. El texto que leerán lo envía Walkiria, una abuela apasionada...

Hablar de pérdidas es hablar de soledad, tristeza, desesperanza, miedo... Un amigo que se muda lejos, un romance interrumpido abruptamente, un ser querido que se va, siempre provocan en nosotros una sensación de vacío. Y ¿por qué sufrimos tanto si sabemos que estas partidas son inherentes a la vida y que, por tanto, no podemos controlarlas? No sabría responder con precisión estas preguntas, pero me parece que nunca nos acostumbraremos a la ausencia de los que amamos. Por más que sepamos que en cualquier instante ellos nos faltarán, tenemos siempre la predisposición de acreditar que quien nos quiere, jamás nos traicionará privándonos de su afecto... Tonto engaño. Son justamente las partidas inesperadas de aquellos que amamos las que más nos afectan. Se van y nos llevan la felicidad, la fe, el equilibrio. ¿Qué hacer entonces? ¿No permitirnos gustar de alguien por el simple hecho de que seremos, más pronto o más tarde, dejados atrás...? De ningún modo. Si hay algo que nos trae dicha es saber que somos queridos; y no sería honesto arrancarnos tal sensación por cobardía. La ternura de padre o madre, el cariño de un amigo, el apego a una relación amorosa, deben siempre estar por encima del miedo a la ausencia. Porque ella es inevitable, el sentimiento no. Debe ser ejercitado todos los días de nuestras breves respiraciones. Él es el que nos mueve, el que nos pone el piso para caminar por la existencia con la certeza de que, no importa lo que suceda, tendremos siempre con quien contar... Esta debe ser la mayor lección dejada por los que parten sin avisarnos. Porque cuando nos falten, sabremos que amamos y fuimos amados, que dimos y recibimos... que construimos una emoción que ningún quebranto puede apagar. Este latido trasciende el espacio y el tiempo, no se limita al contacto físico. Se vuelve parte de nosotros mismos... confortándonos en los días difíciles, siendo cómplice de nuestras victorias, haciéndonos sentir eternamente amados. Que me perdonen los físicos, pero en este caso, sí creo que dos cuerpos pueden ocupar el mismo lugar en el espacio...

Grafiti

Patri: Amor no es aquello que queremos sentir, sino aquello que sentimos sin querer. TKM mi pitufina. Ariel

Cosa: Se nos quemaron los sueños, las alas y el café. Por favor, hagamos como el Fénix. Tu Loquilla

La Habana, Bayamo, Las Tunas

Los tecleros de Bayamo se encontrarán este sábado en el Café Literario Ventana Sur, a las 3:00 de la tarde. // Ese mismo día, a las 2:00 p.m, en la Facultad de Comunicación (G, entre 21 y 23, Vedado) hablarán los duendes capitalinos de los ocurrentes olvidos.// Y el domingo, en el Centro Cultural Huellas, tendrán los tuneros su cita. Hora: 3:00 p.m.

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