La tecla del duende

Walkiria

«La abuela». Así firmaba sus mensajes a esta sección y a JR la entrañable amiga Walkiria Cao, animadora de muchos empeños tecleros desde que Guillermo Cabrera concibiera el espacio de fraternidad que hoy compartimos. Walkiria era de esas personas que fue haciéndose a sí misma en el yunque del más bello rigor y que, ocupando su puesto de eficaz secretaria en el capitalino Instituto de Hematología, era consultada y admirada frecuentemente por distinguidos galenos y funcionarios, lo mismo para revisar un artículo científico, que para organizar un congreso de la especialidad, o para las gestiones más simples, pero igual de necesarias, en el funcionamiento de cualquier centro de trabajo.

En las tertulias del periódico era como un reloj implacable, y cuando comenzábamos fuera de hora, en su rostro y en sus palabras se dibujaba el regaño oportuno. Más allá de si a alguien le parecía demasiado fuerte su postura, todos, en el fondo y en la superficie, sabíamos que la severidad de su cariño constituía un incólume monumento a la fidelidad y al tesón. Y los monumentos, ¿quién lo duda?, están para quedarse, para fundar brújulas históricas hacia nuevas quimeras.

Por eso, cuando este miércoles otra amiga nos dijo, con voz doliente, que Walkiria había fallecido, a muchos nos pareció imposible.

Pasado mañana, Abuela, nos encontraremos a las dos de la tarde (o un ratico después), para despedir el año en la capitalina Fragua martiana. Hablaremos de ti, ya sabes. Pero, por favor, si nos pasamos del tiempo, no te molestes.

Sancti Spíritus, Matanzas y Rita Longa

Los ocurrentes del Yayabo, conducidos por la extraordinaria Arminda, se reunieron el pasado día 12, en el Hotelito de la Agricultura, para su última peña de 2015. Nidia Labrada regaló versos que compartimos en próximas columnas./ Este domingo, a las 10:00 a.m., en el Museo Palacio de Junco, los tecleros de Matanzas también dirán adiós al tiempo y prepararán su aniversario, que será en enero./ En la Escuela Pedagógica Rita Longa, de Las Tunas, brilló el encuentro por el primer lustro de hermandad. En venideras teclas, tendremos la crónica de Juan Morales.

GRAFITI

Christian Grey: Qué hipócrita es la luna que sigue estando bella cuando tú no estás. Anastasi

Yiry: ¿Cómo no conocer tanto del cuidado de las flores, si llevo 18 años cultivándote? Tu Robe

Lianet: Cuando seamos viejitos te diré: «Ves que eras el amor de mi vida». René

Semilla

Se acaba el pan del alma, compañero,/ el pan mejor del mundo peregrino;/ nos dicen los amigos del molino/ que acaba de morir el molinero.// Enrique, el grande, ha muerto; el campesino/ que lo quiso llorar dijo al obrero:/ No hay que llorar la muerte de un viajero/ hay que llorar la muerte de un camino. (Andrés Eloy Blanco)

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