El Duende

La tecla del duende

Muchachos

«Ernesto Cardenal escribió la crónica de su persona hasta que su persona fue su patria. Escribió la crónica de su patria hasta que su patria fue la revolución. Escribió la crónica de la revolución hasta que la revolución fue el universo». Así calificó al magno poeta, sacerdote y revolucionario nicaragüense el ilustre cubano Cintio Vitier. De Cardenal es este poema titulado Las campesinas del Cua:

Voy a hablarles ahora de los gritos del Cua/ gritos de mujeres como de parto/ María Venancia de 90 años, sorda, casi cadáver/ grita a los guardias no he visto muchachos/ la Amanda Aguilar de 50 años/ con sus hijitas Petrona y Erlinda/ no he visto muchachos/ como de parto/ —Tres meses presas en un cuartel de montaña—/ Ángela García de 25 y siete menores/ La Cándida de 16 años amamanta una niñita/ Muchos han oído estos gritos del Cua/ gemidos de la Patria como de parto/ Al salir de la cárcel Estebana García con cuatro / menores/ dio a luz. Tuvo que regalar sus hijos/ a un finquero. Emelinda Hernández de 16/ las mejillas brillantes de llanto…/ Capturada en Tazua cuando venía de Waslala/ la milpa en flor y ya grandes los quiquisques/ las patrullas entraban y salían con presos

A Esteban lo montaron en el helicóptero/ y al poco rato regresaron sin él…/ A Juan Hernández lo sacó la patrulla/ una noche, y no regresó más/ Otra noche sacaron a Saturnino/ y no lo volvimos a ver… a Chico González/ también se lo llevaron/ esto casi cada noche/ a la hora en que cantan las cocorocas/ con gente que no conocimos también/ La Matilde abortó sentada/ cuando toda una noche nos preguntaban por los/ guerrilleros/ A la Cándida la llamó un guardia/ vení laváme este pantalón/ pero era para otra cosa/ (Somoza sonreía en un retrato como un anuncio de Alka-Seltzer)/ Llegaron otros peores en un camión militar/ A los tres días que salieron parió la Cándida/ Esa es la historia de los gritos del Cua/ triste como el canto de las cocorocas/ la historia que cuentan las campesinas del Cua/ que cuentan llorando/ como entreviendo tras la neblina de las lágrimas/ una cárcel/ y sobre ella un helicóptero

«Nosotras no sabemos de ellos»/ Pero SÍ han visto/ sus sueños son subversivos/ barbudos, borrosos en la niebla/ rápidos/ pasando un arroyo/ ocultos en la milpa/ apuntando/ (como pumas)/ saliendo de los pajonales!/ pijeando a los guardias/ viniendo al ranchito/ (sucios y gloriosos)/ la Cándida, la Amanda, la Emelinda/ en sueños muchas noches/ —con sus mochilas—/ subiendo una montaña/ con cantos de dichoso-fui/ la María Venencia de 90 años/ los ven de noche en sueños/ en extrañas montañas/ muchas noches/ a los muchachos.

Tertulia espirituana y Guaracabulla

Los ocurrentes del Yayabo se encontrarán este domingo, a las 10:00 a.m., en la Galería de Arte Oscar Fernández Morera, para celebrar el aniversario 502 de la villa espirituana. Y el próximo 10 de julio tendremos nuestro décimo Encuentro Nacional de Tecleros en Guaracabulla, la capital de los duendes. En próximas columnas, más detalles.

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