Un acto no puede ser el fin

Lázaro Expósito, primer secretario del Partido en Granma, habla sobre la distinción de ganadora que obtuvo la provincia Alegría de todos

Autor:

Juventud Rebelde

Lázaro Expósito comparte con el pueblo granmense la alegría por el 26. Foto: Rafael Martínez Arias (AIN) HACE años acuñamos con juicio la frase; pero las rutinas —que tanto matan— y los conocidísimos oleajes económicos empezaron a tornarla vana, empacada… marchita.

Así, aquel «Siempre es 26», dejó de ser ocasionalmente filosofía y mensaje de convocatoria emulativa para antojársenos eslogan.

La emulación por el 26 de Julio cayó entonces en una trampa accidental: se tradujo —para algunos— en el deseo de amontonar numeritos, en el afán de celebrar un acto a plaza llena y de inaugurar obras, amparadas por la circunstancia emocional.

Quizá por eso, en los albores de 2001, me sorprendieron tanto las palabras del entonces recién estrenado Primer Secretario del Partido en Granma, Lázaro Expósito Canto: «Lucharemos por un 26, pero el acto no puede ser el fin sino un medio. Un 26 de verdad requiere lograr la motivación colectiva».

Expósito llegaba desde Santa Clara con el mote popular de «Día y noche», expresión del reconocimiento de su faena incansable en las tareas partidistas.

Un lustro más tarde —después de liderar un impresionante volcán de transformaciones en la gastronomía popular, la recreación sana, la construcción de obras majestuosas, la limpieza de urbes y caseríos, la economía..., el dirigente volvía a enunciar aquella sentencia en conversación exclusiva con JR: «Nuestro propósito es hacer cada día más, mejorar, desarrollarnos, crecer».

Lo hacía, además, luego de haber vivido en esa oriental provincia sucesos extraordinarios: tres días al lado de Fidel en el 2002 en la inauguración de cuatro programas de la Revolución, la recuperación del terrible huracán Dennis en el 2005, la graduación de la primera escuela de bandas de conciertos en el país hace 17 meses, la arrancada de la única escuela de Mariachis de Cuba y, para rematar, la noticia de la sede del 26 de Julio.

El diálogo telefónico con nuestro periódico aconteció rápido, cual torrente, sin interrupciones, con una música de Silvio Rodríguez de fondo y el eco lejano de congas y bullicios alegres que literalmente habían tomado la sede provincial del Partido de Granma, en Bayamo, desde la madrugada del sábado 8 de julio.

«Tuvimos que celebrar un acto a las seis de la mañana, dos horas antes de lo previsto, porque la alegría de la gente era desbordante», nos confesó de arrancada con la voz algo afónica, símbolo de la emoción cultivada a la vera de la luna...

—Había, tal vez, demasiada expectativa en Granma con la sede de este 26 de Julio. ¿Qué habría pasado si la provincia no hubiera ganado este honor?

—No hubiera ocurrido ninguna catástrofe. Quizá alguien podía haber dicho: «Nos la quitaron»; pero te aseguro que este pueblo entero habría seguido luchando porque ha entendido cuál es la estrategia de combate.

«Nosotros, incluso, hace unos días nos reunimos con los periodistas locales, y cuando preguntaron si estaba cerca el acto no quisimos levantar muchas ilusiones por razones sencillas: es letal el triunfalismo; además, cualquier resultado implicaba volver a luchar por el 26.

—Mucho se habla de su papel personal en los logros del territorio, algo que acaso sobredimensiona el rol de los líderes en los procesos de masas. ¿Qué opina al respecto?

—Creo que los hijos de esta tierra son sencillamente formidables, muy disciplinados, muy humildes, muy patriotas. Lo han sido a lo largo de la historia de Cuba, por tanto no hay una maravilla del otro mundo.

«Esas virtudes son sus fortalezas y pienso que tal vez ahora se han expresado mejor, no porque hayan seguido a una persona, sino porque los principales dirigentes del territorio hemos tratado de predicar con el ejemplo, de ser sencillos, honestos, consagrados. Y todo eso arrastra y motiva a las masas».

—Existen muchas fábulas sobre sus métodos de trabajo: que si se vestía de campesino cuando llegó, que si se iba a una parada a «pedir botella» para verificar la realidad del transporte de pasajeros, que llegaba sorpresivamente de madrugada a una panadería. ¿Cuánto hay de verdadero y de ficticio en eso?

—Es cierto que nos aparecimos una madrugada en una panadería, en una cafetería o en cualquier otro lugar; pero nunca nos ha hecho falta usar un disfraz. Hacemos las cosas de frente y hablamos de frente, con la sinceridad de los revolucionarios.

«Tal vez el método de llegar a chequear a altas horas de la noche un hospital, un punto de transportación o hasta un cementerio ha provocado esos rumores. Sin embargo, el objetivo esencial ha sido conocer las necesidades de la gente, los problemas y actuar en consonancia, exigir».

—Desde hace mucho la dirección política del país está hablando de «cambiar y perfeccionar los métodos y estilos de trabajo». ¿Encajarían los procedimientos de Granma en ese cambio? ¿Pudieran aplicarse en otras provincias?

—En Granma no se ha hecho nada diferente a lo que nos ha pedido la dirección del Partido y Fidel. Solo se han tratado de cumplir sus indicaciones y orientaciones: vincularse con el pueblo, tener la sensibilidad ante los problemas, combatir lo mal hecho, buscar la unidad y el compromiso de los revolucionarios… esa es la esencia.

—Hemos visto cómo en otras ocasiones algunas provincias han conquistado el acto nacional por el 26 y al año siguiente han caído estrepitosamente. ¿Cómo se puede garantizar que en este territorio no sucederá lo mismo?

—Aquí no han existido saltos espectaculares. En el 2001 apenas tres organismos estaban en lugares de avanzada, después fueron cuatro, luego ocho, más tarde 12, el año pasado 14 y ahora 20. Por lo tanto existe una progresión, no hay nada regalado, no hay nada gratis. Es muy difícil entonces retroceder, la constancia en el trabajo resulta evidente.

—El 7 julio de 2005 el huracán Dennis azotó tremendamente este trozo de Cuba al punto de dejar más de 43 000 viviendas afectadas e incontables daños económicos. Por lógica esa huella destructora tenía que incidir en los resultados de este año. ¿De dónde salió entonces el milagro?

—Esa es otra de las heroicidades del pueblo de Granma, que ha sido el gran protagonista: haberse levantado de aquel fenómeno que dañó seriamente cinco municipios; el suceso habla de la laboriosidad de las personas de este territorio. Su voluntad de reponerse ante las dificultades nos alentó mucho.

«Nosotros, los cuadros del territorio, estratégicamente viajamos continuamente a Pilón y Niquero, los dos territorios más afectados. Les hemos dado un seguimiento diferenciado semana por semana, aunque todavía queda mucho por hacer.

«Pero otro de los factores decisivos ha sido el apoyo y la ocupación de la dirección de la Revolución que ha destinado incontables recursos para ayudar a los perjudicados; sin eso hubiera sido imposible. Fidel, Raúl, Almeida… sienten un cariño especial por esta provincia».

—La noticia sobre la sede del 26 se produjo casi en la misma fecha en que aquel meteoro pasó por el territorio.

—Ese es uno de los simbolismos: el día 8 de julio del año pasado estábamos apesadumbrados, muy tristes porque el huracán había pasado horas antes y un año justo después viene a nacer este huracán de pueblo, de alegría… de júbilo.

«Otro de los significados grandes: ganamos la sede justamente en el año del aniversario 50 del desembarco del yate Granma y del reencuentro de Fidel y Raúl en Cinco Palmas; en el año 80 de nuestro Comandante en Jefe».

—Usted, maestro de profesión, tiene 51 años, es villaclareño y de Caibarién por más señas. ¿Qué le ha aportado dirigir una provincia como Granma?

—Es de lo mejor que me ha pasado en la vida y estoy eternamente agradecido por haber conocido a los granmenses, a su pueblo y a sus cuadros.

«Me ha aportado el sentimiento de saberme realizado, feliz. No puede existir mayor alegría para un ser humano que sentirse útil, acompañado y es lo que ha pasado conmigo en estos cinco bellos años».

La obra habla

Algunas de las obras de Granma en los últimos cinco años:

Teatro Manzanillo, Acueducto de Manzanillo, carretera Yara-Manzanillo, escuelas militares Camilo Cienfuegos, de Manzanillo y Bayamo, Policlínico de Santa Rita, Escuela Profesional de Arte, Casa del Estudiante, Complejo recreativo Cultural Bayamo, ampliación del Paseo General García en Bayamo, Drenaje Norte de Bayamo, Casa del Joven Creador, Escuelas de Artes Plásticas de Bayamo y Manzanillo.

 

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