Nacidos en 1991 formalizan su inscripción para Servicio Militar Activo

Reconocen jóvenes cubanos su responsabilidad con la defensa del país y la necesidad de adquirir los conocimientos y habilidades necesarios para cumplirla

Autor:

Yailin Orta Rivera

Los padres entrevistados consideran que el servicio militar les aporta patriotismo, seriedad, disciplina, carácter y responsabilidad a sus hijos.

Fotos: Roberto Suárez

Leivis Moreno terminó sus estudios de noveno grado y desea aprender algún oficio. Está próximo a cumplir sus 16 y conoce que dentro de dos años será parte de la tropa que cumplirá el Servicio Militar Activo (SMA).

—¿Lo imagina de verde olivo?, pregunto a su mamá.

—La verdad que no, pero habrá que ajustar la talla... y ahí estará.

Llegaron temprano en la mañana a su área de atención del Comité Militar en el municipio de Güines, en la provincia de La Habana, para inscribir al joven en el registro del SMA.

—¿Por qué viniste tan rápido a alistarte?, interpelo a Leivis.

El servicio prepara a los jóvenes para la defensa del país. —Porque me toca, responde espontáneamente. Para luego argumentar que no es cuestión de gusto, sino de deber.

Leivis es el tercero de los hijos de Vilma Torres. Ella tuvo esta experiencia con los dos mayores, a quienes les fue satisfactoriamente, de tal forma que el primogénito decidió impartir clases de preparación para la defensa en una escuela de la enseñanza media.

También tuvo que aconsejar al pequeño para esta etapa que se le aproxima y evitarle posibles indecisiones. Su principal aliento es que estos años de formación militar convertirán a su hijo en un hombre responsable, disciplinado e independiente.

¡DEJA QUE TE COJA EL «VERDE»!

A Dainiel Delgado sus padres lo han preparado para las exigencias del SMA. «Desde pequeño escucho a los mayores hablando de este momento. Luego ves a los amigos del barrio que se van a cumplirlo y te preguntas: ¿cuándo te tocará? Me siento ansioso por pasar esa prueba, es como si te demostrara que ya eres un hombre», comentó Dainiel.

Dainiel Delgado Mesa escuchó en la escuela y en los medios de comunicación el llamado a los jóvenes nacidos en el año 1991 para formalizar su inscripción en el registro militar.

Él nació en ese año y fue a alistarse.

—¿Qué pensaste cuando supiste que ya tenías que inscribirte?

—Que ahora sí estaba acercándose la hora de dejar de ser el niño de la casa para ser un soldado.

—¿No le temes a las obligaciones de esta nueva etapa que se aproxima?

—Mis padres me han preparado para esto. No me van a tomar de sorpresa las exigencias que demanda la formación militar. Para aprender a dominar las armas no se puede estar con relajitos ni blandenguerías. Tenemos que ser disciplinados, valientes, fuertes...

Duanis Milián es estudiante de segundo año del politécnico Antonio Guiteras de Güines. Sus amigos siempre le están diciendo: «¡tú vas a ver lo que es bueno cuando te coja el “verde”!».

«Pero yo no le tengo miedo a esto. Pa’lante que de los flojos no se ha escrito nada. Cuando tenga que reclutarme ahí estaré dando el paso al frente, no me pondré con la escondedera y la cobardía», aseguró Duanis.

«Cuando estamos en el Servicio debemos valernos solos. Dejamos de estar “pegados” a los papás para asumir nuestras responsabilidades, y nos enfrentamos a una disciplina a la que no estamos acostumbrados. Pero si mi papá, mis tíos y mis primos lo pasaron, ¿por qué yo no?

«Lo más importante es la responsabilidad que tenemos con la defensa del país —interviene el joven Magdiel Herrera—. ¿Qué sería del futuro de la Isla, la Revolución, si no tiene una fuerza preparada para defenderla con las armas? Nosotros no vamos a estar de brazos cruzados si nos agreden; y para estar en la línea de combate tenemos que adquirir conocimientos militares y estratégicos, por eso son tan importantes estos años de formación en las distintas unidades», reflexionó Magdiel.

Los jóvenes nacidos en 1991 formalizan por estos días su inscripción en el registro del servicio militar.

José Oscar Grisalba tiene muchas expectativas. Los amigos del barrio le ilustran el cumplimiento del SMA como aquella caricatura de Ardión en la que el padre, con expresión amenazante, le decía al hijo: «¿Así que jugando eh? ¡Deja que te coja el Servicio!».

«La cuestión es asumirlo desde las muchas aristas positivas que tiene. El Servicio nos prepara militar y físicamente para preservar las conquistas que hemos alcanzado, y nos hacemos, por así decirlo, más hombres», expresó José Oscar.

Los padres entrevistados opinaron que el SMA «endereza» a sus hijos, aludiendo que esta etapa les aporta compromiso, patriotismo, seriedad, madurez, responsabilidad, disciplina, autonomía y carácter a los jóvenes.

«Definitivamente la vida no es la misma cuando cumplimos este deber que tenemos como cubanos. Todo lo empezamos a ver de forma diferente», afirmó el padre Jesús Báez.

MUJERES EN EL SERVICIO MILITAR

Las amenazas constantes y la posibilidad real de ser agredidos militarmente por los Estados Unidos ha requerido que el país ponga todas sus potencialidades en función de la defensa nacional. El servicio militar es una de las vías fundamentales para alcanzar ese importante cometido.

«No podemos pretender que sea fácil el entrenamiento para los tiempos de guerra. En la propia Historia de Cuba se recogen cada una de las proezas de nuestros combatientes. El camino transitado para el triunfo fue arduo y complejo, y bajo estas condiciones tenemos que formarnos en la vida militar, para estar realmente preparados ante el enemigo que nos acecha», expresó Geisy Balmaseda.

Ella es una muchacha singular y está decidida a pasar el Servicio. «Di mi palabra, no voy a renunciar a esto», manifestó.

—¿Qué te motivó a tomar esta decisión?

—Los compañeros de la Unión de Jóvenes Comunistas han sostenido varios encuentros con nuestro preuniversitario. Hemos realizado conferencias e intercambios con los profesores de preparación militar sobre la importancia que tiene la participación en esa tarea. Consideré lo trascendente que sería mi aporte a la Revolución y me decidí a cumplirlo.

—¿Qué piensan tus padres?

—Ellos respetaron mi criterio.

—Y ante quienes te critican porque ven el servicio militar como una obligación exclusiva de los hombres...

—Pues, no me interesan sus comentarios llenos de prejuicios; y exhorto a las demás muchachas a que se sumen para lograr un mayor aporte a la defensa de la patria.

AL LLAMADO DEL DEBER

El Servicio Militar Activo (SMA) es el cumplimiento directo de las obligaciones militares por los ciudadanos en unidades o dependencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o el Ministerio del Interior.

Todos los ciudadanos del sexo masculino, desde el primero de enero del año en que cumplen los 17 años de edad hasta el 31 de diciembre del año en que arriben a la edad de 28 años, deben cumplir el SMA por un plazo de dos años.

Los muchachos que nacieron en el año 1991 deben inscribirse en el SMA en sus áreas de atención, entre los meses de enero a marzo de 2007.

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