En Camagüey intentan rescatar la feria de las flores

Deficiencias productivas e inoperancia de los precios de compra a los floricultores particulares impiden sistematizar esta hermosa tradición

Autor:

Juventud Rebelde

Los camagüeyanos anhelan que se sistematicen las ferias de las flores, lo que significa rescatar una hermosa tradición. CAMAGÜEY.— Cuentan que allá por la década del 40 del siglo pasado, las muchachas con sus largos y coloridos trajes esperaban los bailes o ferias de las flores en el céntrico parque del Casino Campestre, en esta ciudad.

En el Camagüey legendario las jóvenes se engalanaban para la ocasión, y hasta en los cabellos destacaban peinados con un refinado trabajo en pétalos.

Lo cierto es que todos los años el gusto por aquel «encuentro perfumado» parecía no tener final, pues la perfección ligada a lo exótico y lo original crecía en quienes abrazaban tan exquisita tradición.

A casi 70 años de aquellos bailes, la Ciudad de los Tinajones se empeña en revivir sus atrayentes ferias florales, que se mantuvieron hasta después del triunfo de la Revolución, pero con la llegada del período especial fueron perdiendo calidad, hasta que desaparecieron.

Luego de varios años, Comunales en el territorio demostró, al desarrollar uno de estos encuentros justo donde tenían lugar aquellos bailes tradicionales, que estas hechizantes ferias siguen en la preferencia de los lugareños.

A propósito de la ocasión, JR recorrió el parque Enrique José Varona y recogió criterios que revelan un pueblo que añora sus flores.

Yamilka tiene 22 años y nunca había asistido a una feria floral: «Es maravilloso el rato que pasa uno, además de poder comprarlas por un precio más barato que en los quioscos particulares», comentó.

«¿Por qué no se repiten más a menudo? Sería una buena elección para el Día de los enamorados», expresaba Yuriset, mientras su esposo Harlán afirmaba que «hay que darle más divulgación a estos eventos».

«Yo vine por casualidad y ahora le llevo un ramo de calidad a mi esposa, que pocas veces puedo comprar», expresó Orlando.

Y a la abuela Adelina, de 71 años de edad, las flores le siguen gustando. «Hasta las niñas y los niños quieren una cestica. Creo que si todo Camagüey se entera de la feria, las flores no alcanzarían».

Una característica que distinguió a la feria agramontina fue sin duda la participación del pueblo. Así lo refirió Odalis Boudet. «Nunca había tenido la oportunidad de exponer mis plantas y ya estoy embullada para la próxima», nos dijo.

A PESAR DE LA RESPUESTA

¿Qué ha pasado con las ferias florales en Camagüey? ¿Por qué desaparecieron? ¿Por qué no se organizan en fechas de gran significación popular? ¿Habrá que esperar todo un año para disfrutar nuevamente de ellas?

No son preguntas salidas de un sombrero mágico, sino del pueblo que desea que lo ocurrido el pasado abril en el mayor pulmón verde de la ciudad se repita.

Al respecto René Montalvo, especialista de floricultura de Comunales en la provincia, destacó que el evento tiene como objetivo recuperar un espacio de tradición.

«Es una cuestión de identidad. Camagüey es una de las provincias en el país que más flores demanda. Al pueblo le gustan y tiene razón cuando expresa su deseo de que se vendan variedades de calidad en nuestros establecimientos y de que retornen las ferias florales. Nos proponemos realizarlas dos veces al año, pero la escasa respuesta productiva no nos permite una mayor presencia».

CÓMO HACER CRECER LAS FLORES

Las florerías de la ciudad continúan marchitas, tanto como la propia producción de estos solicitados presentes. La demanda de este producto es muy superior a la oferta.

Solo los productores particulares continúan abasteciendo diariamente al mercado, mientras en toda la ciudad no existe un espacio estatal donde se puedan comprar permanentemente flores de calidad, aun cuando el municipio de Camagüey, el de mayor demanda de flores en la provincia, posee diez puntos de venta con licencia comercial.

La respuesta de Montalvo permite reflexionar acerca de una situación imposible de revertir si no se apoya esta actividad con recursos.

«Los medios destinados a esta labor son insuficientes. Carecemos de transporte, de semillas, de abono y de todo aquello que tiene que ver con el acabado.

«Hoy es imposible satisfacer las necesidades de la ciudad cabecera ni siquiera con los convenios que existen con otros productores del sector privado y de la Agricultura».

Comunales suministra a la red de funerarias más del 80 por ciento de su producción, responde a todas las solicitudes por concepto de eventos, actividades protocolares, bodas, quinces, e intenta satisfacer la venta a la población, pero no ha podido lograrlo.

La comercialización estatal está muy desmejorada y criticada por la falta de variedad y calidad, una queja que se extiende, incluso, a las coronas producidas para la red de funerarias.

Rubén González, subdirector de la Unidad Básica Municipal de Flores y Plantas valoró que el problema principal está en la limitada venta de flores sueltas a la población y en su mala calidad; derivadas de la falta total de aseguramiento técnico-material.

NO PERMITAS QUE EL LEÓN TE COMA

En el 2001, año de mayor oferta en la última década, con 800 000 docenas de unidades vendidas, no se satisfizo la necesidad de la población.

Si la producción del pasado 2006 y la del año en curso están por debajo de esa, ¿qué flores puede comprar el pueblo en los establecimientos estatales?

Lo cierto es que aunque el jardín camagüeyano muestra una leve mejoría, hay que adquirir este producto justo donde los precios andan por los cielos: en los quioscos particulares.

Muchos se cuestionan si deben conformarse con una producción que solo garantiza el abastecimiento de la red de funerarias y otros eventos, y hasta hay quienes subestimen el valor de las flores para la vida, el amor, la belleza, el placer.

De otra parte, los amantes de la floricultura consideran que deberían reconsiderarse los precios a los que Comunales compra las mejores flores al sector privado, algo que le está resultando imposible, pese a la existencia de convenios, ya que los precios oficiales son muy inferiores a los que demandan estos floricultores.

Así lo confirmó Rubén González: «Estos productores nos venden solo las flores que no les compran los particulares, pues allí se pagan más caras según la variedad y la calidad. Nosotros no podemos comprarlas a esos precios, como tampoco podemos darles recursos para que produzcan».

Mientras no se dé una mayor atención al incremento de la producción de flores, y hasta tanto Comunales no cubra la demanda, tal vez sería apropiado revisar los precios contractuales entre esta entidad y los productores particulares, porque en última instancia es el pueblo quien está pagando bien caro por un producto que ayuda a embellecer la existencia, o peor... se está privando del mismo, y de paso de una linda tradición.

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