Jóvenes educadores juran enseñar con toda la ciencia, la ética y el arte necesario

Juramento leído en la graduación de los Institutos Superiores Pedagógicos Enrique José Varona y Héctor Pineda Zaldívar por Gretel Moya, militante de la UJC y una de las graduadas integrales con Título de Oro

Autor:

Juventud Rebelde

Querido Comandante en Jefe, sí Fidel, porque sin usted no hubiese sido posible convertir en universitarios a los jóvenes que hoy nos graduamos como licenciados en Educación, una parte de ellos Profesores Generales Integrales de Secundaria Básica que respondimos a sus sueños, ya hechos realidad, demás compañeros de la presidencia,

familiares,

invitados:

Tres grandes razones nos permitieron formarnos como verdaderos maestros revolucionarios y poner por encima de todo, los intereses y necesidades del colectivo:

-un compromiso ineludible con la Revolución;

-la responsabilidad de tener en nuestras manos la educación de las nuevas generaciones de cubanos, y

-la convicción de que la educación es la garantía de la continuidad de la obra que construimos.

Comandante, los jóvenes que usted identificara en este mismo lugar el 9 de septiembre del 2002 como «valientes», jóvenes de toda Cuba, hijos de obreros, campesinos, trabajadores manuales e intelectuales, estamos aquí junto a nuestros queridos compañeros de estudio de otras especialidades; unidos continuamos forjando con su guía un sistema educacional cada día mejor «Con todos y para el bien de todos», poniendo esta frase martiana a la altura de nuestros tiempos.

Capaces de llevar en el corazón las doctrinas del Maestro, enseñar sobre la base de los hechos y educar sobre la base del ejemplo, ideas que se concretan en la razón de ser del Profesor General Integral y el secreto para cumplir con usted cuando nos pedía que adquiriéramos toda la ciencia, la ética y el arte necesario para educar.

Nos encontramos y encontraremos grandes obstáculos en nuestra labor, duras realidades, y a la vez sillas cómodas que inviten a sentarse; pero la responsabilidad con nuestros estudiantes y sus familiares, con nuestra escuela y con la Revolución será tan alta que no dejaremos espacio para la duda y nos mantendremos siempre alegres, entusiastas y muy profundos, solo así lograremos radicales transformaciones educacionales, porque sin educación no hay Revolución posible y sin Revolución Socialista no hay posibilidad de continuar siendo cubanos.

Somos el fruto mejor del sacrificio de los que murieron por nuestra libertad y de los que hoy no descansan ni un minuto en aras de mantener la obra de la Revolución y brindarle mejor calidad de vida a nuestro pueblo.

En nombre de usted, querido Comandante, en el cual se concretan los valores y principios más elevados de la Pedagogía cubana y el legado más puro de nuestros héroes y mártires,

¡JURAMOS!

Preparar a las actuales y futuras generaciones para los grandes desafíos del futuro que esperan a nuestra Patria y a toda la humanidad.

Tener presente en cada minuto de nuestras vidas la responsabilidad que la Revolución ha puesto en nuestras manos: estudiar con esmero con la confianza de que siempre hay mucho por aprender para cumplir con honor el deber.

Mantener la cooperación entre todos los integrantes de la comunidad escolar para juntos con tenacidad y heroísmo abrazar la victoria.

Continuar la lucha por una cultura general integral para nuestro pueblo.

¡JURAMOS!

Ante la alternativa dada por usted, Comandante, el 23 de junio de este año a los jóvenes cubanos, los maestros nos comprometemos a ser eternos luchadores contra las injusticias que el sistema capitalista desarrollado promueve hoy, junto a la más cruel tiranía mundial.

Ser, no solo los que nos mantendremos activamente en la vida política, sino los que a partir de una sólida convicción revolucionaria demostraremos nuestra incondicionalidad ante todas las tareas que asigne la Revolución.

Ser los que cada día haremos de nuestras escuelas, esencialmente centros de formación integral donde prime la disciplina, la creatividad, la actividad física, cultural, científica y laboral, donde resalte la belleza, la organización y la participación estudiantil.

Ser ramas del Caguairán que retoña más fuerte e invencible, estar firmes para que nada falle, esta juventud unida a Fidel y Raúl, al Partido y a su aguerrido pueblo luchará por un mundo mejor, para hacer de lo imposible hechos y realidades concretas de las que somos testigos y protagonistas.

¡LO JURAMOS, LO JURAMOS, LO JURAMOS!

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