Camagüey late en su Plaza

El Día de la Rebeldía Nacional, el corazón de Cuba estará en la plaza Ignacio Agramonte. Toda la emoción y alegría de los lugareños ya lo alienta

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En el conjunto monumentario de la plaza agramontina trabajaron destacados artistas locales, como los arquitectos Alexis Souto y Roberto Balmaseda, y los escultores Herminio Escalona, Rinaldo Miranda y Roberto Estrada.

CAMAGÜEY.— Puede sentirse la mirada serena y el gesto enérgico de El Mayor. Los numerosos cuadros de la historia del Camagüey legendario encarnan vida y retoman colores, convocados por el presente.

A solo un alba de la conmemoración del Día de la Rebeldía Nacional, todo el orgullo de tradiciones, el empuje y la energía de los camagüeyanos laten en la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz.

«Queremos estar a la altura de la fecha, de este acontecimiento. Ser, por tercera vez en la historia, la sede de los festejos nacionales por la efeméride del Moncada». Así lo precisó a JR la licenciada Migdalia Ruiz Kirkwood, directora de la institución.

Por eso artistas y conservadores, con el concurso de esos celosos guardianes de su historia que son los trabajadores de la Plaza, retocan los tonos de las vigas y los 29 cuadros a relieve que integran el conjunto escultórico a El Mayor, los cuales permiten una lectura visual de trascendentales figuras y hechos de diferentes gestas de la independencia nacional.

EXTERIOR QUE INVITA

Las altas edificaciones modernas, y la colonial arquitectura del inmueble donde radica la Asamblea Provincial del Poder Popular de Camagüey, se estrechan las manos, para darle entrada al pujante Conjunto Monumentario.

La gran explanada, estrenada por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 26 de Julio de 1989, y donde hoy está la Plaza de la Revolución, fue inaugurada oficialmente el 31 de enero de 1998.

Su monumento central refleja al Agramonte que una vez, sin vacilar, con mirada firme, enérgica y hasta despreciativa, respondió al español irracional que le increpaba con qué contaba para ganar la guerra. «Con la vergüenza de los cubanos...», responde aún esta figura de bronce, que se yergue seria y con su mano izquierda esgrime el machete, dejando claro un mensaje que hacen también suyo los lugareños de hoy.

El Mayor, escoltado por su caballería, el pueblo de siempre, y acompañado por las franjas azules de la Bandera, recreadas en vigas de hormigón que en contraste con el cielo semejan la Enseña Nacional, no agacha su mirada.

HISTORIA DESDE EL BARRO

En un costado del salón Nicolás Guillén, lugar solemne de la Plaza de la Revolución, como esperando la mirada atrapada por la belleza del barro rojizo, se impone la esbeltez de un relieve escultórico hecho en barro, confeccionado por el artista Roberto Estrada Alonso.

Modelada en dimensiones muralistas, la postal describe, mediante el milenario arte de la alfarería, pinceladas de un Camagüey preñado de una arquitectura colonial, de una historia rica en tradiciones que han traspasado las fronteras de sus llanuras para convertirse en símbolos de lo mejor de la cultura cubana.

La vida de aquel Puerto Príncipe no escapó a la sagacidad de la creación artística, que en relieve hace girar cada detalle de religiosidad, costumbres, leyendas... de aquella legendaria ciudad, alrededor del Agramonte de los cubanos.

29 cuadros a relieve integran el conjunto escultórico a El Mayor.

Al mural se incorporan elementos como la Casa Quinta Amalia Simoni, testigo del gran amor entre Amalia y el insigne abogado; la Casa Natal de Ignacio; la iglesia de la Soledad, donde fue bautizado en 1843; la Plaza de San Juan de Dios, en la que fue expuesto su cadáver en 1873; y en el centro, como saliendo del barro, se alza El Mayor, en una imagen que recrea también la estatua del parque que lleva su nombre, emblema de esta ciudad.

LA AMALIA JOVEN DE AGRAMONTE

No permitieron los artistas que el amor idolatrado de El Mayor estuviera lejos de la mujer a la que siempre quiso a su lado. Allí, en la misma entrada al monumento, el medallón, con más de un metro de altura y 80 centímetros de ancho, fundido en bronce macizo, ilustra a la amada.

Para perpetuar la imagen de Amalia Simoni, Estrada escogió la entrada al Memorial. Desde allí le acompaña la Amalia joven de Agramonte, la amorosa, la patriota, reviviendo el amor que los unió.

Mas no se conformó el selecto grupo de creadores con este perdurable e intenso amor, pues muy cerca de ambos aparece, fijada en la pared, la selección de un texto escrito por Agramonte a su Amalia, que con el facsímil de su caligrafía nos lega: «Se Ama lo Bueno y se Adora lo Bello».

LA MAYOR DE TODAS

En toda la ciudad no hay una como esta. La fuente exterior de la Plaza de la Revolución, inaugurada el 4 de abril de 1998, deviene atractivo para grandes y chicos.

Después de cinco años inactiva fue reanimada la Fuente de las Banderas Latinoamericanas.

Después de cinco años inactiva, y como un verdadero regalo para los lugareños, fue reanimada la Fuente de las Banderas Latinoamericanas, y allí se izarán las insignias este 26 de Julio.

El diseño concibe un elemento horizontal, seccionado en planos que conforman en su unión una estrella ubicada en el centro del monumento. Para los agramontinos no hay una plaza como la de Las Banderas, por su belleza ligada a la historia, que la hace resaltar.

Y mientras se dan los toques finales para un tercer 26 de Julio en Camagüey, en el engalanamiento de su plaza unos pintan, mejoran áreas interiores y exteriores, pisos, jardines, ultiman la iluminación... y otros limpian, adornan y embellecen las zonas aledañas, también con el apoyo de la comunidad, orgullosa de su principal sitio de reunión.

El Día de la Rebeldía Nacional, el corazón de Cuba estará en la plaza camagüeyana; toda la emoción y alegría de sus habitantes ya lo alienta.

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