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La encuesta, la IA y la manipulación

El domingo último algo llamó mi atención. El algoritmo decidió ofrecerme una encuesta promovida por medios financiados por el Departamento de Estado de Estados Unidos, esos que, a usted y a muchos, les quieren hacer creer que son «independientes»

Autor:

Yurisander Guevara Zaila

 

El «debate político» digital sobre Cuba en redes está inflado e inflamado. No hay una sola línea de respeto. Basta con hacer un pequeño ejercicio de pensamiento y búsqueda para darse cuenta de la saturación intencional que existe en torno a nuestro país. Es una maquinaria «cazalikes» que produce una desproporcionada cantidad de contenido para ganar por saturación, habida cuenta de los medios de los que dispone, técnicamente superiores.

Quienes entienden cómo funciona lo digital saben que es terreno fértil para un algoritmo al servicio del poder real, que prioriza a los ofendidos, a los resentidos y a los que vienen a despotricar sus razones al perfil que sea. Incluso, para que los amigos físicos de toda la vida, esos que compartieron contigo mil penurias y también alegrías, y recibieron de ti mil muestras de cariño, te eliminen, te bloqueen, te dejen de hablar, porque, repito, el algoritmo les refuerza sus emociones negativas una y otra vez. Maquiavelo en ceros y unos.

El domingo último, sin embargo, algo llamó mi atención. El algoritmo decidió ofrecerme una encuesta promovida por medios financiados por el Departamento de Estado de Estados Unidos, esos que, a usted y a muchos, les quieren hacer creer que son «independientes».

Leí. Y me estremecí cuando vi que, entre sus supuestamente objetivas preguntas para buscar un «sentir ciudadano», contiene e insiste en la opción militar contra Cuba para derrocar nuestro Gobierno. Como si ahí, en esa opción, no estuviera la vida de uno en juego. No hablo de mí, hablo de toda la gente que vive en Cuba hoy. Toda. Da igual si es militante, jubilado, estudiante, militar, médico, artista, piloto civil o taxista. Son personas a las que les podrían quitar la vida con bombas porque sí. Por una doctrina que dice que hay que imponer la paz mediante la fuerza. Una «paz» que es «tienes que hacer lo que yo digo y vivir como yo digo», porque sí.

Por eso le hice una sola pregunta a la inteligencia artificial que conocemos como Deepseek, en modo experto, para que buscase lo factual, no a partir de lo que yo crea, sino de lo que está ahí, público, en esa encuesta. La IA es una herramienta que puede hacer más que uno, porque busca a velocidades que no somos capaces y tiene ciertas capacidades técnicas muy útiles.

Después de analizar mi pregunta, Deepseek respondió lo siguiente:

«Basado en el análisis del sitio web, los datos disponibles y las críticas especializadas, la encuesta publicada presenta una serie de deficiencias metodológicas graves y está marcada por sesgos políticos que ponen en duda su validez como instrumento para medir la opinión pública cubana de manera fiable.

«A continuación, se detallan las principales falencias detectadas, divididas en dos categorías esenciales.

«Falencias metodológicas:

«Estos problemas afectan directamente la fiabilidad estadística y la capacidad de generalizar los resultados, lo que impide considerar la encuesta como una muestra representativa de la población cubana.

«Muestra por autoselección y falta de representatividad: La encuesta es abierta y no probabilística, basada en la autoselección: solo participa quien tiene acceso, la conoce y está motivado. Esto elimina toda base probabilística e impide extrapolar los resultados al total de la población.

«Sesgo digital y contexto de crisis energética: Realizar una encuesta exclusivamente en línea en un país con una severa crisis energética, conectividad limitada y acceso a datos móviles racionado por precios genera un sesgo de cobertura insalvable. La muestra resultante sobrerrepresenta a personas urbanas, jóvenes y con más recursos económicos.

«Falta de transparencia en los controles antifraude: Aunque se afirma tener “garantías técnicas contra respuestas duplicadas”, no se publican logs, tasas de rechazo ni algoritmos que permitan una auditoría externa. Sin estos datos, es imposible verificar que los mecanismos antifraude sean efectivos.

«Ausencia de microdatos y cuestionario completo: La falta de datos brutos anonimizados y de una metodología de ponderación documentada impide cualquier auditoría independiente o intento de corrección estadística para mitigar los sesgos.

«Indefinición de la población de estudio: Los resultados se presentan como un reflejo de “lo que piensan los cubanos”, pero una porción significativa de los encuestados (aproximadamente un 42 por ciento) responde desde fuera de la Isla, lo que distorsiona la muestra respecto al objetivo declarado de medir el sentir dentro de Cuba.

«Metodología de recolección propensa al sesgo: El incentivo de participar en un sorteo de recargas de internet (mencionado en la página principal) sesga aún más la participación hacia quienes tienen conectividad o buscan ese beneficio, profundizando los problemas de representatividad.

«Sesgo en la presentación visual de datos: El dashboard presenta los resultados clasificando a los participantes como “Cuba” o “Diáspora” (fuera de la Isla), pero este último grupo constituye una gran proporción de la muestra total. Al mezclar estas dos poblaciones en una misma visualización, la plataforma puede inducir una interpretación errónea sobre la verdadera distribución del apoyo dentro del territorio cubano.

«Sesgos políticos:

«Estos problemas apuntan a un diseño que favorece una narrativa específica, lo que la convierte más en un instrumento de propaganda que de medición objetiva.

«Marco Ideológico Predefinido: La encuesta es lanzada por el medio El Toque, radicado fuera de Cuba y, según sus detractores, vinculado a “agendas de cambio de régimen”. El instrumento no es ideológicamente neutral, sino que busca generar resultados que sirvan para una operación de “guerra informativa” o “contrainsurgencia informativa”.

«Momento de lanzamiento como operación política: La encuesta se lanzó de forma sincronizada con la movilización popular Firma por la Patria. Sus críticos denuncian que el objetivo era claro y premeditado: generar un “contrapeso” mediático que mostrara un supuesto rechazo masivo a la movilización para neutralizar su impacto en la opinión pública internacional.

«Diseño de preguntas que inducen la respuesta: La redacción y las escalas de respuesta parecen diseñadas para forzar una crítica al sistema. Por ejemplo: Al evaluar a figuras políticas se fuerza una calificación en escala numérica sin una opción de “No sabe / No contesta” (N/C) claramente definida para todas las preguntas sensibles, lo que empuja una opinión incluso cuando el entrevistado no tiene criterio formado.

«Las opciones para la “visión sobre el modelo político” presentan el socialismo de forma estática o reformable, mientras que el capitalismo se asocia con “democracia liberal” o con un “gobierno fuerte”, creando una asimetría terminológica que guía la respuesta hacia opciones de mercado.

«Falta de opción “No sabe / No contesta”: La omisión sistemática de opciones neutrales como “No sabe / No contesta” o “Me es indiferente” en preguntas políticas de alta carga ideológica es una técnica de inducción de respuesta forzada, que puede inflar artificialmente el rechazo al sistema o la preferencia por el cambio.

«Sesgo en las figuras a evaluar: La lista de líderes de oposición evaluados es fija y limitada, lo que puede no reflejar la diversidad real del pensamiento crítico dentro de la Isla y favorece a figuras alineadas con la línea editorial del medio que patrocina la encuesta.

«En resumen, aunque el sitio web presenta los resultados como un ejercicio de transparencia sobre “lo que piensan los cubanos”, la evidencia apunta a una operación de propaganda con vicios metodológicos insalvables. Los resultados no deben interpretarse como un reflejo de la opinión pública nacional, sino como la manifestación de un grupo autoseleccionado, con un fuerte sesgo urbano, juvenil y de motivación política específica. La falta de transparencia en los datos, la ausencia de un diseño muestral probabilístico y los sesgos en la redacción de las preguntas la descalifican como un estudio científico riguroso».

Hasta la IA reconoce cuando se manipula contra Cuba. Sirva esto como un ejercicio para que cada día, y cada vez más, tome con pinzas y analice a fondo todo lo que vea en redes. Recuerde que detrás de muchos de esos contenidos hay alguien monetizando, un hecho para nada detestable, si no fuera porque, en este caso, lo hacen con el sufrimiento al que es sometido todo un pueblo.

  

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