Contribuyen científicos cubanos al desarrollo de la Ornitología

Gracias al anillamiento, están identificados 300 flamencos rosados en el Refugio de Fauna de Río Máximo, Camagüey, la mayor concentración de esta especie en el Caribe

Autor:

Juventud Rebelde

El seleccionado para servir de muestra anillada galantea ante la cámara de JR.

MINAS, Camagüey.— Cada año a finales de febrero llegan desde bien lejos hasta la desembocadura del Río Máximo grandes bandadas de flamencos rosados, los más bellos del mundo, y con este esperado evento un nuevo ciclo de nidificación y anillamiento (marcaje con anillas a las aves) tiene lugar en la costa norte de la provincia de Camagüey.

Pero este año las cosas cambiaron, pues después de las persistentes lluvias en este territorio centrooriental, el mayor sitio de nidificación del Phoenicopterus ruber ruber (flamenco de un rosado intenso) de Cuba y el Caribe aplazó la realización de esta técnica de campo, el suceso más importante en toda la comunidad de Mola, el asentamiento de mayor interrelación con este refugio de fauna.

Fefo, director del Área, junto a vecinos y especialistas, explica el proceso que implica pesaje y medición de alas, patas y pico. Todos los datos se apuntan en una tarjeta hecha exclusivamente para el animal.

«Normalmente en el mes de junio termina la nidificación y de inmediato comienza el anillamiento. Sin embargo hoy tenemos nuevos huevos de apenas diez días, después de haber nacido 28 000 nuevas crías (al cierre de esta información) de 55 000 parejas asentadas aquí», reflexionó José Morales Leal (Fefo), director del Área Protegida de Significación Nacional Refugio de Fauna Río Máximo, recientemente merecedora del Premio Nacional de Medio Ambiente.

El investigador valoró cómo las intensas precipitaciones del mes de mayo dañaron una gran cantidad de huevos, «elemento que influyó en el retorno de los flamencos a sus colonias para reponer lo perdido».

La nueva experiencia desplazó el marcaje para el mes de agosto y perjudicó la reproducción, pero no la vitalidad de las poblaciones de las atractivas aves, pues «las aguas caídas en la cuenca del Máximo —las más intensas en los últimos 20 años— son la fuente de alimentación para el desarrollo posterior de los pichones, que les asegura estabilidad y fortaleza», aseguró Morales.

La comunidad no se satisfizo con la demora impuesta por estos fogosos flamencos rosados, y cuando Fefo dio la orden, al amanecer del pasado jueves 16 de agosto, un numeroso grupo de moleños partió desembocadura adentro.

En esta ocasión para atraer, como ganado obediente, a los 300 pájaros que serían anillados, se caminaron por vez primera, entre maleza y lodo abundante, cuatro kilómetros: «El nivel elevado del agua no permitió un anillamiento más cercano», significó el también reconocido biólogo.

Desde cuatro kilómetros, por la desembocadura hacia adentro, son traídos los flamencos para ser anillados.

Con la cooperación de vecinos de este asentamiento rural, y con la participación de integrantes del Centro Nacional de Áreas Protegidas (AP), la junta de su filial en Ciego de Ávila y Camagüey, personal especializado de Flora y Fauna en este territorio y del Parque Nacional de Ciénaga de Zapata, se efectuó la segunda identificación individual de flamencos rosados, la más reveladora especie que pernocta en el Refugio, merecedor del Título Honorífico de Humedal de Importancia Internacional (Sitio RAMSAR).

El anillo colocado en la pata de los flamencos es de un material sintético (PVC) que no perjudica al animal y el color correspondiente para Cuba es de naranja intenso, con códigos alfanuméricos que permiten realizar miles de combinaciones durante la vida del ave.

Entre los objetivos del importante manejo se encuentran el monitoreo de esta subespecie en Cuba y otras regiones del Caribe, y el conocimiento de su movilidad, los aspectos de la vida ecológica y biológica, la edad reproductiva, la composición de sus poblaciones y su tiempo de vida.

En poco más de un año de aplicada esta técnica en los flamencos rosados, se destacan, entre los resultados más significativos, los 17 reportes realizados acerca de la presencia de esta ave cubana en naciones como Antillas Holandesas, Venezuela, México y Bahamas, lo que ratificó que nuestros ruber ruber pertenecen a una población con intercambios y cruces genéticos con ejemplares de estas áreas del Caribe, y se constató la llegada al Río Máximo de parientes naturales de México, con anillos amarillos.

Anillamiento.

El anillamiento también ha comprobado cómo estos flamencos cubanos emigran en su primera etapa de vida hacia otras zonas de nuestro país, como la Ciénaga de Zapata, la costa sur de Camagüey y la costa norte de Sancti Spíritus y Villa Clara. Se trata de una información que permite desarrollar pronósticos y establecer planes de conservación y protección en las áreas del flamenco en Cuba.

Con cerca de 30 años de trabajo en la conservación y protección de los recursos naturales, el refugio se destaca por el trabajo de educación ambiental con la comunidad, y al respecto Loidy Vázquez Ramos, subdirectora técnica, comentó a JR que para los habitantes de Mola el marcaje científico de las aves es su principal acontecimiento, pues «la gente lo espera y participa como si fuera una gran fiesta familiar».

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