La resistencia cubana derrotará al bloqueo

El 30 de octubre se debatirá en la Asamblea General de la ONU la resolución cubana que reclama el fin del asedio económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra nuestro país Informe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Fotos: Roberto Suárez

Los testimonios de algunos entre los 11 millones y medio de cubanos que padecemos el bloqueo dieron voz y vida a la presentación en el MINREX del informe sobre la necesidad de poner fin a esa política genocida de Estados Unidos contra la Isla, texto que el próximo 30 de octubre será votado por decimosexta ocasión consecutiva en la Asamblea General de la ONU.

A veces ni siquiera bien visible en todas sus facetas para quienes lo sufrimos, el impacto del bloqueo en la vida diaria del cubano fue mostrado en toda su dimensión, incluyendo su carga humana, así como el irrespeto al mundo que muestra su cada vez más definido carácter extraterritorial.

De modo dramático unas veces, y en otras con anécdotas de situaciones rayanas en lo ridículo que invitan por eso a la incredulidad, los testimoniantes matizaron así el significado de los más de 89 000 millones de dólares que el bloqueo, desde su implantación, ha infligido hasta hoy en daños directos a nuestra economía, según cálculos conservadores, incapaces de valorar en dinero esas otras caras de su impacto.

El hecho de que Cuba, ubicada entre los diez primeros países donantes de órganos, no pueda adquirir las técnicas de biología molecular que optimizarían la selección del riñón más compatible con vistas a un trasplante y garantizarían el éxito de la operación, resulta tan doloroso como indignante saber que a un joven cienfueguero, considerado «atleta líder» en las denominadas Olimpiadas Especiales Internacionales promovidas por la familia Kennedy para las personas con discapacidad mental, se le negó la presencia en un Congreso Latinoamericano en Buenos Aires, en virtud del bloqueo.

Roberto del Puerto Alonso, director de la Oficina de Informatización de la Sociedad cubana, explicó que debido al bloqueo, cuba solo tiene conexión internacional mediante enlace satelital y no puede usar la fibra óptica, a pesar de que unos ocho grandes cables pasan por las inmediaciones de la Isla. La paranoia anticubana parece llegar al clímax cuando una vocera anuncia desde Londres que la cadena Hilton no podrá en lo adelante dar hospedaje a cubanos, ¡en absolutamente ninguno de los hoteles que tiene alrededor del mundo! O cuando, en el colmo del absurdo, 616 000 dólares enviados por el Ministerio de Educación de Nigeria a sus estudiantes en Cuba, como estipendio o apoyo económico, fueron devueltos dos meses después, en mayo de este año, por el Banco del Reino Unido encargado de la operación, al Banco Central de la nación africana pues, debido al bloqueo, declaró que no podía hacer la transferencia.

El canciller Felipe Pérez Roque condujo ayer las intervenciones y tuvo a su cargo la presentación del Informe a la prensa: una contribución de Cuba al documento que debe redactar el Secretario General de la ONU en cumplimiento del acuerdo adoptado el año pasado por la misma Asamblea General.

Junto al reiterado rechazo de la comunidad internacional —ostensible en 2006 en el voto abrumador de 183 países a favor de la resolución, con solo cuatro en contra más una abstención—, se añade ahora el hecho de que, a pedido del titular y en virtud de su mandato, 115 estados miembros hayan presentado ya sus respectivos textos sobre las afectaciones de esa política y su carácter extraterritorial.

Entre los ponentes se encuentran la Santa Sede —con carácter de observador en Naciones Unidas— y 23 agencias u organismos internacionales.

Se trata de la mayor respuesta que haya tenido una petición en ese ámbito en torno al tema del bloqueo, comentó el Canciller, reacción considerada por la Isla como «una señal inequívoca» del incremento de la conciencia internacional sobre sus daños, que no deja lugar a dudas acerca del amplio rechazo que generan este y sus afectaciones a terceros.

Esquizofrenia y crueldad fueron algunos de los términos usados por el Ministro cubano para describir los niveles a que llegaron en el último año la persecución y el hostigamiento yanqui contra Cuba y contra todo el que ose desafiar las prohibiciones del bloqueo, incrementadas y extendidas al resto del mundo.

El Informe denuncia que en el transcurso de los últimos meses, y a pesar de las reiteradas ocasiones en que la comunidad internacional ha demandado el fin de esas acciones, Washington adoptó nuevas sanciones contra la Isla, y recrudeció la persecución a la actividad de las empresas y las transacciones financieras de nuestro país, incluidas aquellas destinadas a realizar pagos a los organismos de las Naciones Unidas; ha robado otras marcas comerciales y nuevas cifras millonarias de los fondos congelados en EE.UU., y ha adoptado mayores represalias contra los que comercian con la Isla o se vinculan con esta a partir de intercambios de naturaleza cultural o turística.

Según el Canciller, ello se tradujo, en el año 2006, en afectaciones superiores a los 1 300 millones de dólares al comercio exterior cubano por relocalización de mercados, incapacidad de poder exportar a Estados Unidos y otras operaciones de ese corte, según lo que se ha podido documentar.

En el sector financiero, el concepto conocido como «riesgo Cuba» —dado por el temor a realizar transacciones financieras con la Isla por las mismas disposiciones del bloqueo, que encarece las primas y condiciones financieras para acceder a créditos— implicó afectaciones valoradas en 184 millones de dólares.

Por concepto de prohibición del uso del dólar norteamericano para las operaciones de Cuba, las pérdidas se evalúan en más de 75 millones de dólares.

El llamado Plan Bush para la anexión de Cuba tiene como una de sus líneas, precisamente, el endurecimiento del bloqueo, que ha alcanzado, por la aplicación de aquel, niveles sin precedentes.

Estamos en el momento en que el bloqueo se está implementando con más saña y ferocidad contra todos los intereses que puedan estar ligados a Cuba, afirmó el Ministro.

En el intento de anexarse a la Isla, Estados Unidos añade a esa política hostil el aumento del financiamiento para la subversión, el afán de fabricar una oposición interna pagada con dinero de Estados Unidos, el incremento de las transmisiones de TV y de radio contra Cuba y los intentos de internacionalizar el cerco.

El propósito del bloqueo de doblegar y, si fuera preciso, exterminar por hambre y necesidad a un pueblo, hace de esa práctica un acto de genocidio, como lo estipulan las convenciones de Ginebra, que prohíben a un Estado privar de medicinas y alimentos a otro incluso en caso de guerra. Se trata, apuntó Pérez Roque, de una violación del Derecho Internacional y especialmente del derecho a la libertad de navegación y de comercio, una violación masiva, sistemática y flagrante de los derechos humanos de nuestro pueblo y de los cubanos que viven en el exterior, y de los derechos de los mismos ciudadanos estadounidenses. Es un acto de guerra. Pero no nos doblegará, apuntó.

Hospitales denegados

ANTE las presiones del Departamento del Tesoro de EE.UU., la empresa estadounidense Saint-Jude suspendió sus ventas de válvulas protésicas al Cardiocentro Pediátrico William Soler. Se vieron afectados los niños aquejados de arritmias que requieren de marcapasos obtenidos por esa vía. Según explicó la doctora Herminia Palenzuela, vicedirectora del centro, las arritmias complejas no controladas pueden provocar la muerte de los pequeños. Junto a otras instituciones cubanas, el cardiocentro ha sido incluido en la lista de «Hospitales denegados», y es objeto de restricciones para la obtención de otros importantes aditamentos y equipos médicos.

Contra el transporte

El impacto financiero del bloqueo en el área del transporte en el último período ascendió a 208,8 millones de dólares. Uno de los sectores golpeados dentro de esta fue el del Sistema METROBÚS, que vio afectados sus servicios en un 20 por ciento, equivalentes a 190 viajes por día, debido a la necesidad de comprar las piezas de recambio (la mayoría de las originales son de origen norteamericano) en terceros países, lo que ocasionó encarecimiento y demoras en su entrega. Ello se tradujo en 45 000 pasajeros que METROBÚS dejó de transportar diariamente en el período 2006-2007.

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