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Una experiencia de Santiago de Cuba que podría generalizarse, demuestra que el camino del ahorro empieza por un buen diagnóstico Conexión mundial

Autor:

Juventud Rebelde

Foto: Heriberto González Brito SANTIAGO DE CUBA.— Solamente con medidas organizativas puede ahorrarse un significativo porciento del combustible que consumen las calderas de seis centros de salud, entre los que se encuentran los principales hospitales santiagueros.

Así lo ha demostrado la aplicación sistemática de una metodología para el diagnóstico termoenergético que, desde principios de año y con el apoyo del Fórum de Ciencia y Técnica, generaliza aquí, en instituciones del Ministerio de Salud Pública, el Grupo de Asesoría y Diagnóstico de Intercambiadores de Calor (GADIC), perteneciente al Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado (CNEA).

El 30,4 por ciento del combustible utilizado cada mes, durante el trimestre marzo-junio, en ocho calderas de los hospitales Provincial Saturnino Lora, Materno Norte, Materno Sur, Infantil Sur, Juan Bruno Zayas y el hogar de ancianos América Lavadí (unas 30 310 toneladas), se perdió debido a deficiencias técnicas en esas instalaciones.

Según el ingeniero Pedro Celestino Uribazo Díaz, especialista termoenergético de GADIC, algunas causas de este sobreconsumo son dificultades como las llamadas fugas de vapor, el exceso de aire, los excesivos vertimientos de agua (purgas), las altas temperaturas de los gases, la alta opacidad o presencia de hollín en las calderas, las trampas defectuosas y la incombustión química, en ese orden.

«Lo singular —acotó el experto— es que estos problemas pueden resolverse en las ocho calderas revisadas con un costo mínimo en recursos. Solo es necesario aplicar algunas medidas organizativas, como la regulación de la relación aire-combustible y la disminución de las purgas, o realizar algunos trabajos de poca envergadura como la limpieza de los tubos de las calderas y la reparación de los quemadores.

El seguimiento de estos procederes, que pueden ejecutar los mismos operarios, al decir del ingeniero Uribazo Díaz, representaría un ahorro de aproximadamente 3 500 CUC cada mes en los seis centros evaluados, sin contar los beneficios para la salud y el entorno derivados de la reducción de la emisión al medio ambiente de sustancias tóxicas como el CO2 o el dióxido de azufre, entre otras.

«Magnetizar» la mente

Casi diez años defendiendo la eficiencia energética en las instalaciones intercambiadoras de calor, y por consiguiente el ahorro de combustible, hacen del GADIC uno de los servicios del CNEA más útiles y extensibles hoy.

A finales de los años 90 del pasado siglo, cuando surgieron, los animaba el propósito de comprobar la efectividad del tratamiento magnético del agua de alimentación de las calderas. Hoy no albergan duda alguna.

En el uso de los magnetizadores en los intercambiadores de calor hay una probada alternativa para el ahorro de combustibles y de productos químicos que comúnmente deben emplearse para eliminar las incrustaciones, cuya formación se retarda y hasta puede eliminarse bajo efectos magnéticos.

Por eso despliegan esfuerzo y conocimientos en función de extender el diagnóstico termoenergético en las calderas de baja presión. Centros turísticos, entidades del mundo azucarero, la Industria Básica, la Industria Alimenticia, el Ministerio del Interior, entre otros, han sido testigos de sus inspecciones, entrevistas, mediciones, análisis químicos...

De los datos arrojados por esas indagaciones salen el diagnóstico de los problemas y las sugerencias o recomendaciones que permiten a las entidades transformar sus realidades en pos del ahorro, proceso al que también dan seguimiento periódicamente, y acompañan, según convenio.

La experiencia, coinciden los especialistas del GADIC, les ha demostrado con creces que la sensibilidad de las administraciones decide. «En los lugares en los que las administraciones son receptivas —explica el ingeniero Pedro Uribazo—, y la gente se preocupa y ocupa, ya se aprecia el ahorro real. En otros sitios lamentablemente no es así».

El GADIC tiene convenios de trabajo con cuatro entidades de la provincia de Guantánamo, y a través del Movimiento del Fórum y de los Destacamentos de Calderas dan pasos para la generalización en las provincias orientales, incluyendo Camagüey, del diagnóstico termoenergético sistemático en las calderas, como otra herramienta sencilla y útil en el camino del ahorro y la eficiencia energética que tanto demanda el país.

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